Los Plenilunios: Festival de Sagitario
Diciembre 12 PL Sagitario 16h 38 HORA GREENWICH (GMT)
Nota clave:
"Veo la meta, alcanzo esa meta y luego veo otra"
El Festival de la Luna Llena de Sagitario se celebra en meditación y reflexión grupal por todo el planeta. Un mayor entendimiento del significado y empleo de la energía disponible, cualificada por la naturaleza esencial de Sagitario, hace posible la recepción y la distribución de esta energía a la conciencia humana.
En épocas pasadas, Sagitario estaba simbolizado por el Centauro, el inseparable hombre‑animal. En la actualidad, la evolucionante humanidad está simbolizada por el arquero sobre un caballo blanco: liberada y controlando la naturaleza animal. El arquero, la conciencia humana liberada, indica el sentido de dirección: la trayectoria recta y precisa de la flecha del poder mental y de la aspiración hacia una meta superior. Esto queda ilustrado por la nota clave de Sagitario: "Veo la meta, alcanzo esa meta y luego veo otra".
La energía que fluye a través de la constelación, Sagitario, a nuestro sistema solar, a nuestro planeta y al centro de conciencia que llamamos humanidad, estimula las cualidades humanas del idealismo y de la intuición. Estas características inherentes, o cualidades del alma, conciernen a la naturaleza subjetiva, al estado de percepción consciente de cabeza y corazón, luz y amor.
El idealismo concierne a la visión: el poder de visualizar o imaginar nuevas metas que alcanzar. La sensibilidad a ideales superiores inspira nuevas actitudes de mente y corazón y abre a nuevas experiencias. La humanidad es esencialmente idealista, habiendo vivido a través del largo período de 2000 años de la era Pisceana durante la cual la energía del idealismo y la devoción desempeñó un papel sumamente influyente. El idealismo ni se ha desechado ni se ha quedado trasnochado; pero a medida que avanzamos en conciencia bajo las cambiantes energías de la era de Acuario, los aspectos más negativos y fanáticos del idealismo son trascendidos o abandonados. A medida que el entendimiento reemplaza a la devoción, los ideales aceptados reflejan con mayor exactitud las ideas subyacentes e inclusivas. Detrás de cada ideal se encuentra una idea o concepto mental, una forma mental. Un ideal es la relación entre la idea y su expresión en el plano físico. Se dice que cada idea verdadera es un "impulso espiritual tomando forma".
También el sentido de dirección es una fuerza poderosa y disponible en Sagitario. En estos tiempos en que la humanidad parece ir a la deriva, virando fácilmente ante cualquier influencia material que aparezca, ante la realización de promesas y ante la instigación de temores profundamente arraigados, la energía de este período específico de Luna Llena transmite, como don del espíritu, la captación de una meta y propósito significativos en la vida.
En este signo, las fuerzas del conflicto son sumamente poderosas. Cada vez que un ser humano entra bajo la influencia de Sagitario es con el objetivo de reorientarse hacia alguna perspectiva nueva y más elevada, con la tarea de reenfocarse en un objetivo superior y con el desarrollo de algún propósito básico y orientador. Estos propósitos en desarrollo pueden ir desde un deseo puramente animal, pasando por la egoísta ambición humana, hasta la lucha de los aspirantes a discípulos o de los iniciados por alcanzar la necesaria liberación hacia la que la totalidad del proceso evolutivo les ha impelido. En Sagitario, ese intelecto que se ha desarrollado, utilizado y finalmente iluminado, se vuelve sensible a una experiencia de tipo mental todavía más elevada, a la que damos el nombre de percepción intuitiva. Surgen destellos de luz respecto a los problemas; se contempla una visión de logro distante y sin embargo posible; el buscador comienza a salir de las profundidades y ve ante sí la experiencia de la montaña, que ahora debe comprender. Caminando no ya en la oscuridad, sino contemplando lo que debe hacerse, los discípulos realizan un rápido progreso y viajan "raudos por el camino".
Aprenden a comprender el significado de la luz creciente que saluda su progreso a medida que suben hacia la cima de la montaña. Los destellos de intuición a los que están acostumbrándose se convierten en la resplandeciente y constante luz del alma, irradiando la mente y proporcionando ese punto de tensión que debe siempre constituir la fusión de las dos luces, la luz mayor y la menor. La luz de la personalidad y la luz del alma se mezclan, produciendo un servidor de la humanidad inteligente y cooperador. El principal objetivo es el empleo inteligente de todos los poderespara lograr la consecución de alguna meta. Para el servidor planetario, la meta es la expresión del amor-sabiduría consagrado siempre al bien de la totalidad. Desear aquello que es bueno para toda la familia humana demuestra ser la dirección tan estimulada en este período de Luna Llena especifico.
Todo cuánto sirve a la necesidad de la humanidad se convierte en una meta, revelando con el tiempo una perspectiva más amplia: el iluminado y dedicado grupo de servidores mundiales. Respecto al futuro de la humanidad, se mire por donde se mire el estado actual del mundo, la sabiduría constituye una necesidad fundamental. Sólo la inteligencia, acompañada de una amorosa iluminación, o sabiduría, puede liberar a la humanidad a un futuro más razonable.
La conciencia en Sagitario avanza firmemente hacia una meta específica. Este sentido de orientación y dirección es característico del individuo iluminado o sabio. La facultad de dirección sensible en las primeras etapas se convierte en esfuerzo por distinguir entre la actividad del alma y la de la personalidad, a lo largo de las directrices del Plan divino, "1a dirección ordenada del pensamiento de Dios". No existe dirección real separada del pensamiento y el pensamiento es poder. El pensamiento es también responsabilidad. Las palabras "poder" y "responsabilidad" son, de hecho, intercambiables. Con la percepción de poder llega la responsabilidad al todo mayor, se reconozca o no. Los aspirantes, a una comprensión mayor, deben asumir eventualmente la responsabilidad del control y dirección mentales de sus propias vidas, de manera que avancen de acuerdo a un plan autoestablecido y hacia una meta claramente visionada.
Sagitario proporciona un punto de equilibrio en el que la visión se profundiza conscientemente y la actividad significativa se expande. En la meditación, se desarrolla el ojo firme que percibe claramente los valores espirituales superiores, antes de disparar la flecha de poder mental con plena intención hacia la meta que quiere alcanzarse. Esta es la cualidad que, a medida que se desarrolle, conducirá a la humanidad a través del portal de la iniciación.
Si lo pensamos, durante este Festival trabajamos con una energía clara, inspirada por la voluntad, sobre un rayo de luz dirigida, enfocada; una luz tan absorbente y concentrada que la meta inmediatamente siguiente que debe alcanzar la humanidad queda plenamente revelada. Esa meta es una situación mundial de correctas relaciones entre los seres humanos y entre las naciones; de cooperación y de compartir entre todos los pueblos, razas e ideologías; y de una correcta distribución de los recursos mundiales, que pertenecen a toda la humanidad. A medida que los extremos de cualquier tipo van eliminándose y que la moderación y la razón se vuelven descriptivas de la humanidad, la palabra "unidos" podrá comenzar a acercarse a su verdadero significado en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Manteniendo esta meta y visión en la meditación junto con el grupo planetario, nos volvemos abiertos y receptivos a las energías predispuestas de Sagitario, dominadas por el amor y la sabiduría, la armonía y el idealismo. Este propósito unido genera un campo de fuerza magnético invocativo que, literalmente, dirige las energías de luz y amor directamente a la consciencia de la humanidad. Empleando la fórmula de energía de La Gran Invocación en la línea del tipo de dirección de la energía de Sagitario, estas energías se vuelven asequibles al campo de la consciencia humana, influyendo en las actitudes de mente y de corazón de todo el planeta, inspirando sensibilidad a los valores espirituales.
La forma más efectiva que tenemos de cooperar con las Fuerzas de la Luz para abrir el camino hacia un futuro mejor es, sobre todo, el uso y distribución crecientes de la Gran Invocación. La Invocación fue dada a la humanidad como un instrumento de servicio y está ya efectuando cambios en la conciencia humana. Es una forma de servicio tan sencilla y obvia que su tremendo poder espiritual podría pasarse por alto.
Desde el punto de luz en la Mente de Dios,
Que afluya luz a las mentes humanas;
Que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que afluya amor a los corazones humanos;
Que Aquél que viene retorne a la Tierra.
Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades humanas,
El propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza humana,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra. Trabajo 9
Matando las Aves de Estinfale
(Sagitario, 23 Noviembre 22 Diciembre)
El Mito
Dentro del lugar de paz permanecía el Maestro, y habló a Hércules. "Oh, hijo de Dios que eres también un hijo
de hombre", dijo el Maestro, "ha llegado el tiempo de hollar otro camino. Tú te hallas ante el noveno Portal.
Pasa por él y encuentra el pantano de Estinfale donde moran los pájaros que hacen estragos. Descubre, luego,
el camino para hacerlos volar de su por mucho tiempo, segura morada".
Él se detuvo un momento.. "La llama que brilla más allá de la mente revela la dirección segura", agregó. "La
tarea aguarda. Tú debes pasar ahora a través del noveno Portal".
Hacia adelante, entonces, marchó Hércules, el hijo del hombre que era también el hijo de Dios.
Buscó por mucho tiempo hasta que llegó a Estinfale. Ante él se tendía el fétido pantano. Una multitud de
pájaros graznaban roncamente, un coro amenazador y disonante, a medida que él se acercaba.
Mirando más de cerca vio los pájaros. Grandes y feroces y horribles eran. Cada uno tenía un pico de hierro,
afilado como una espada. Las plumas también parecían como dardos de acero, y si caían, podrían partir en dos
la cabeza de los fatigados viajeros. Sus garras igualaban a sus picos en agudeza y fuerza.
Tres pájaros, percibiendo a Hércules, se precipitaron sobre él. Él se mantuvo en su lugar, y paró los ataques
con la pesada maza que sostenía. A un pájaro lo golpeó resonantemente sobre el lomo; dos plumas cayeron
verticalmente al suelo y temblaron mientras se hundían en la floja tierra. Finalmente los pájaros se retiraron.
Hércules permanecía delante del pantano, y reflexionaba en cómo podría realizar la tarea asignada, cómo
liberar al lugar de estas aves de rapiña.
Buscó muchos medios para encontrar una manera de lograrlo. Al principio trató de matarlos con un carcaj lleno
de flechas. Los pocos que mató no eran sino una fracción de los muchos que quedaban. Se elevaban en nubes
tan espesas que ocultaban el sol.
Pensó en colocar trampas dentro del pantano. Ni barca ni pies humanos podían atravesar la ciénaga.
Hércules se detuvo. Recordó entonces las palabras de consejo que se le habían dado. "La llama que brilla más
allá de la mente revela la dirección segura". Reflexionando por un largo tiempo, se le ocurrió un método.
Él tenía dos címbalos, grandes y broncíneos, que emitían un agudo sonido sobrenatural; un sonido tan
penetrante y desagradable que podía asustar a los muertos. Para el mismo Hércules el sonido era tan
intolerable, que se tapó ambos oídos con almohadillas.
A la hora del crepúsculo cuando la ciénaga estuvo repleta de innumerables pájaros. Hércules regresó. Golpeó,
entonces, los platillos bruscamente una y otra vez. Un estruendo y un ruido tan estridente sobrevino entonces,
que él mismo apenas podía soportarlo. Tal disonancia agresora de los oídos no se había oído antes en
Estinfale.
Aturdidos y perturbados por tan monstruoso ruido, las aves de presa se elevaron en el aire con las broncíneas
alas aleteando salvajemente y chillando con ronco desaliento. Completamente perturbada, la vasta nube de
pájaros huyó con frenética prisa, para nunca regresar. El silencio se difundió a través del pantano. Las horribles
aves habían desaparecido. Se vio el delicado fulgor del sol poniente, mientras éste vacilaba en el paisaje que
se iba oscureciendo.
Cuando Hércules regresó, el Maestro le saludó: "Las aves de rapiña han sido ahuyentadas. El trabajo está
cumplido"..
Interpretación del Trabajo
(Conferencia de A.A.B. editada en 1937)
Sagitario es a mi juicio sumamente interesante, porque tiene una aplicación muy peculiar para cada uno de
nosotros, que respondemos al nombre de «aspirante».
Hay dos palabras que yo quiero ver excluidas del vocabulario del ocultista, "iniciado" y "maestro". "Iniciado" es
deleitosamente separatista, es una palabra base. "Maestro" ha engendrado en la conciencia de la gente el
sentimiento de que existen hombres sobrehumanos, que asumen la actitud de directores o maestros sobre sus
discípulos; que les dicen qué hacer y cómo hacerlo. Ningún verdadero adepto ha sido nunca conocido por
hacer eso.
Me gustan las palabras "aspirante" y "discípulo". Aspirante es una palabra general que nos cubre como un
manto en cada etapa de nuestro desarrollo. Si quieren una palabra más técnica, usen discípulo; ella es una
palabra de ocultación porque un aspirante del grado más inferior es un discípulo. El Cristo mismo es también un
discípulo. Esta palabra suprime las calidades, clases, grados y las varias etapas de la evolución.
En qué punto estemos en la escala de la evolución, es nuestro propio asunto privado. El mundo sabrá lo que
somos, cuando hayamos hecho la obra que está trazada por nosotros en este trabajo de Sagitario.
Nosotros ya nos hemos ocupado de este estupendo signo de Escorpio, en el cual Hércules se demostró a sí
mismo, el hecho de que no podría ser engañado más por la serpiente de la ilusión. Él estaba libre del temor y
del hechizo de todo lo que podría seducirlo. La visión podía ser vislumbrada.
Porque Sagitario es un signo tan sumamente importante, yo quiero darles un breve resumen de lo que ha
ocurrido hasta el presente; él cubre lo que está situado detrás nuestro. Yo estoy presumiendo que cada uno de
nosotros es el aspirante directo, el arquero a caballo, yendo en línea recta como una flecha hacia su meta.
Es interesante que el estandarte de los Estados Unidos muestra las flechas de Sagitario en las garras de un
águila, porque Águila es intercambiable astrológicamente con Sagitario y es el símbolo del espíritu
manifestándose a través del alma, la cual el aspirante en el plano físico está buscando unidireccionalnente. Hay
una profecía en el estandarte de los Estados Unidos, de la meta de esta raza cuando se haya desarrollado,
pues es dentro de esta raza que surgirá ese grupo de aspirantes, fusionándose a su vez en un grupo de
discípulos, que demostrará al planeta la realidad del mundo subjetivo. Ese es el destino de esta raza. Será el
logro de todas las razas reunidas en los Estados Unidos.
Remitámonos a la historia de Hércules, el aspirante, y lo que ha hecho en cada signo.
En Aries, Hércules comenzó en el plano de la mente en su esfuerzo por capturar a las yeguas devoradoras de
hombres y fracasó porque trató con ellas en un modo de obrar de la personalidad. Trató con el pensamiento
desde el punto de vista de la personalidad; no trabajó con su problema desde el punto de vista del alma.
En Sagitario ahuyentó a las aves devoradoras de hombres. Volvió nuevamente al mismo problema en el plano
de la mente, donde demostró completo control de lo que es lo primero que el aspirante a la iniciación tiene que
hacer. Nosotros controlamos nuestros pensamientos y por lo tanto controlamos nuestras palabras. No hay
iniciación para nosotros hasta que no lo hacemos.
En Aries empezó a controlar el pensamiento.
En Tauro descendió al plano astral y abordó el problema del sexo, la demostración de la gran ley de atracción
en el universo en su aspecto más bajo. Tuvo éxito totalmente. Controló al toro y lo condujo a la ciudad de los
Cíclopes.
En Géminis empezó a comprender que él era dual: estaba preocupado con el problema del alma y el cuerpo y
cómo coordinarlos. Esa es la razón por la cual Géminis fluctúa en las primeras etapas.
En Cáncer se formó juicio hasta cierto punto de la conciencia de la masa; tomó forma. Esa es una etapa de la
encarnación humana. Para muchos, el hecho de que ellos son seres humanos relacionados con otros seres
humanos, no entra en absoluto en su conciencia.
En Cáncer, Hércules empezó a lograr ese punto de vista. En el momento en que uno logra eso, captura la
tímida gama de la intuición, y empieza a ser intuitivo, no psíquico.
Luego Hércules pasó al difícil signo de Leo, donde tantos estamos ahora, y se convirtió en un individuo
realmente potente. Estaba seguro de que podía hacerlo todo, permanecía solo: una etapa de poder. En esta
etapa se va a gobernar a los hombres y se empieza por gobernarlos equivocadamente. Se hace sentir
demasiado enérgicamente, y uno piensa que es más importante de lo que es. Hay que librarse del sentimiento
de "yo soy".
Esa es la historia completa de la vida del aspirante. Debe volverse tan identificado con la verdadera entidad
espiritual, que está detrás de todas las formas, que no esté ya ocupado con su propia forma, o reacciones
mentales o emocionales, o su propia utilidad.
En Virgo, Hércules se volvió consciente, no del alma y el cuerpo colocados en yuxtaposición una con otro, sino
del hecho de que dentro de sí mismo estaba latente el Cristo infinito; de que la personalidad, el aspecto forma,
estaba nutriendo un hermoso algo oculto, y sus ojos se abrieron.
En Libra pasó por una difícil etapa de lograr el equilibrio, un signo muy abstruso en muchos sentidos, porque el
hombre no es ni el alma ni el cuerpo. Libra es el equilibrio en el plano físico, de los pares de opuestos. Los ha
equilibrado tanto que no siente que está llegando donde quiere.
En Escorpio, en el plano astral, se dedica de nuevo al trabajo empezado en Tauro, lo completa y quita los
estorbos del gran lodazal, la gran ilusión, y permanece libre con la meta clara delante de él.
Géminis es lo opuesto de Sagitario; Géminis la dualidad, Sagitario la unidad, lo unidireccional adelantándose,
la personalidad unificada, consciente del alma, determinada a entrar en el signo de Capricornio donde se hace
la gran transición del cuarto reino al quinto o reino espiritual.
Sagitario es el arquero sobre el caballo blanco, representado a veces como el centauro con el arco y las
flechas. En estas dos formas de representación –el centauro mitad humano y mitad animal, el arquero sobre el
caballo blanco, mitad humano y mitad divino— se tiene la historia completa.
Un caballo blanco es siempre el símbolo de la divinidad. Cristo aparecerá cabalgando en un caballo blanco.
Tenemos a Sagitario en el Libro de la Revelación. Es un signo doble y siempre que haya un signo doble
tenemos un problema.
En Sagitario, lo mismo que en Escorpio, Hércules retomó y completó el trabajo empezado en Tauro, retomó y
completó el trabajo empezado en Aries. En Aries estaba tratando con el pensamiento en su fuente. En este
signo él demuestra completo control del pensamiento y de la palabra.
Sagitario ha sido a veces llamado "el signo del efecto de Escorpio". En el momento en que nos liberamos de la
ilusión, en ese momento entramos en Sagitario y vemos la meta. Antes realmente no la habíamos visto nunca,
porque entre nosotros y la meta siempre se encuentra esa nube de formas de pensamientos que nos impide
verla.
Nosotros hablamos acerca del amor espiritual, de la devoción a Cristo, de la devoción a los hermanos mayores
de la raza, al alma; y como estamos ocupados en estos pensamientos, formamos nubes con forma de
pensamientos, porque estamos pensando, y a medida que pensamos, las formamos. Por consiguiente, hemos
formado alrededor nuestro tal nube con forma de pensamientos acerca de nuestras aspiraciones, que no
vemos la meta.
Yo no estoy socavando la tierra bajo tus pies, pero deja de pensar tanto acerca de qué hacer y aprende más
simplemente "a ser".
El silencio
Sagitario es el signo preparatorio para Capricornio y es llamado en algunos libros antiguos "el signo del
silencio". En los misterios antiguos el hermano recientemente admitido tenía que sentarse en silencio, no le
estaba permitido caminar ni hablar; tenía que estar, trabajar y observar, porque uno no puede entrar al quinto
reino de la naturaleza, el reino espiritual, o trepar la montaña de Capricornio, hasta que no ha tenido restricción
de la palabra y control del pensamiento.
Esa es la lección de Sagitario: restricción de la palabra a través del control del pensamiento. Eso nos
mantendrá ocupados, porque después que se han dejado de usar las formas ordinarias del lenguaje, tales
como la murmuración, entonces se tiene que aprender a limitar el lenguaje acerca de las cosas espirituales. Se
debe aprender que no hay que dar acerca de la vida del alma, muchas o abundantes explicaciones sobre cosas
para las cuales la gente puede no estar lista todavía.
El correcto uso del pensamiento, la restricción del lenguaje, y la consecuente inofensividad en el plano físico,
dan por resultado la liberación, pues nosotros estamos retenidos en la unidad humana, estamos aprisionados
en el planeta, no por alguna fuerza exterior que nos sujeta allí, sino por lo que nosotros mismos hemos dicho y
hecho.
En el momento en que no establecemos más relaciones erróneas con la gente, por las cosas que decimos, que
no deberían haber sido dichas, en el momento en que dejamos de pensar acerca de la gente, cosas que no
deberíamos pensar, poco a poco esos lazos que nos retienen a la existencia planetaria son cortados, estamos
libres, y trepamos la montaña como la cabra en Capricornio.
Se ha preguntado: ¿Debemos crear karma para nosotros, o hacer algo que nos ate a cualquier ser humano,
porque mientras nos atemos a él, tendremos que continuar reencarnando? Bueno, yo me voy a unir a la
humanidad por medio del servicio, del amor, del pensamiento desinteresado. Eso es lo correcto. Pero no voy a
atarme por el pensamiento crítico, ni por pensamientos de autocompasión, por la murmuración, por las palabras
que no debería decir; no voy a conseguir para mi único beneficio, mi propia liberación.
Una advertencia: no seas bueno, no seas inofensivo, no sirvas meramente para huir de todo, que es lo que
hace mucha gente. Permanece con la humanidad como lo hace Cristo, o como esa gran Vida de la cual se nos
dice permanecerá en su lugar designado hasta que el último peregrino haya encontrado su camino al hogar.
Las Dos Puertas, las Tres Constelaciones
Sagitario es la pequeña puerta hacia Capricornio. Hay dos puertas cósmicas: Cáncer, la puerta a la
encarnación; Capricornio, la puerta al reino espiritual. Anterior a Capricornio está Sagitario, hablando de él
como de "una puerta más pequeña". Me gusta pensar en ella como la pequeña puerta al pie de la colina a
través de la cual pasamos antes de escalar la montaña, y pasando a través de esa pequeña puerta,
demostramos nuestra capacidad para usar con justicia las flechas del pensamiento. Esa es la gran prueba.
Hay dos pájaros que se ven en los cielos cerca de Sagitario. Uno, Águila, el águila volando rectamente a la cara
del sol, el pájaro fuera del tiempo y el espacio, el símbolo de la inmortalidad, el símbolo de esa secreta cosa
oculta que aún yace detrás de nuestras almas; pues se nos dice que la materia o la forma es el vehículo para la
manifestación del alma, y el alma en una vuelta superior de la espiral, es el vehículo para la manifestación del
espíritu, y estas tres son una trinidad unificada por la vida que las compenetra a todos.
La otra constelación es Cygnus, el símbolo del alma. Sagitario, el aspirante, mirando a izquierda y derecha:
viendo a la derecha el Águila y diciéndose a sí mismo, "Yo soy el espíritu volando en busca de mi hogar";
mientras al otro lado y viendo a Cygnus, el cisne, con sus cuatro estrellas en forma de cruz y diciendo, "Yo soy
el alma crucificada en la materia de la cual me liberaré".
Recuerda, está llegando el día en que hablaremos acerca del alma como ahora hablamos sobre la
personalidad, como de algo de lo que tenemos que ser liberados eventualmente. Ese es el problema, si puedo
usar este término, del hombre que ha tomado la tercera iniciación, para liberarse del alma.
¿Tomarás a esas tres constelaciones como tu símbolo: Cygnus, Águila y Sagitario? Águila, el águila en el
estandarte de los Estados Unidos, las flechas de Sagitario. Y ¿Has pensado alguna vez que dondequiera que
vayas tú ves la cruz de Cygnus, la Cruz Roja? Eso es lo que representa los Estados Unidos. La tienes en los
cielos.
Sagitario es el noveno signo. Piensa acerca de esta sustancia del pensamiento. En Virgo, el sexto signo,
tenemos la indicación de la vida: en Sagitario, el noveno signo, la terminación del período prenatal antes del
nacimiento del Cristo en Capricornio, en diciembre. Es sorprendente cómo se llevan a cabo las
correspondencias, las analogías. Esta es la razón por la que se nos dice que estudiemos al ser humano. Es a
través del simbolismo del ser humano que llegamos a la comprensión de la gran vida que nos incluye a todos
nosotros en su existencia. El Símbolo de la Crisálida
Sagitario, bastante curiosamente, ha sido llamado la etapa de la crisálida; el hombre no es ni una cosa ni la
otra. En la crisálida se tiene la extraña triplicidad de la oruga, la crisálida y la mariposa. La oruga, se nos dice,
reencarna cinco veces: muda su piel cinco veces, cinco es el número del hombre. Luego llega ese curioso
acontecimiento en la vida de la oruga en que hay un completo cambio, y de una cosa que se arrastra impulsada
por el deseo, comiendo todo el tiempo, llega la etapa de la crisálida. Lo que sigue en esa etapa de crisálida es
un suceso de lo más misterioso. Dentro del duro caparazón de la crisálida que ha construido la oruga, no hay
nada más que una masa informe.
Cada cosa aislada se ha disuelto y en esa masa está lo que se llama los tres centros de la vida, y a causa de la
acción recíproca entre esos tres puntos focales de energía, se efectúa un cambio, una reconstrucción, hasta
que emerge del período de silencio, una maravillosa mariposa. Es casi como si en la crisálida hubiera tres
aspectos de la divinidad simbolizada y trabajando según un modelo, el modelo de Cristo.
Considera lo que sigue en la vida del aspirante individual en Sagitario. Ha habido una completa pérdida de todo
en Escorpio; todo ha sido reducido a fluido, pues Escorpio es un signo astral y el agua es el símbolo. En la vida
del aspirante de hoy, no necesito extenderme sobre ello, ha habido una completa pérdida de todo.
Como me decía una persona, no ha quedado nada por qué vivir, no hay nada suficientemente interesante para
hacerlo avanzar a uno a través de la existencia. ¿Por qué? Porque tú eres un aspirante, un discípulo; es la
mejor indicación que puedes tener de tu estadio en la escala de la evolución. Todo se ha trastornado y tú lo
sabes. Pero los tres aspectos de la divinidad todavía están allí en ese fluido; y ellos actuarán y el modelo está
allí. La etapa de crisálida es Sagitario.
Es interesante llevar la secuencia del pensamiento o realización, desde Escorpio dentro del poder y el éxito
desarrollados en Sagitario, pues es un signo de poder.
El verdadero sagitariano es una persona muy potente; potente porque es el signo del silencio; potente porque
es el signo de la agudeza y la meta se ve claramente por primera vez; potente porque ese es el período que
precede inmediatamente al nacimiento de Cristo.
El Espíritu de Verdad
Sagitario, se nos dice, es el espíritu de verdad; es la suma de toda Verdad proveniente de la revelación
individual.
Ahora la consecuencia usual cuando hay una revelación individual es el sectarismo; una ilustración del abuso
de Sagitario. Yo tuve una revelación; Dios me ha revelado esto, eso y lo otro. Yo impongo inmediatamente
sobre mis semejantes mi personal interpretación de la verdad. No veo otra verdad sino la mía. Soy un
aspirante, pero todos los aspirantes deben interpretar la verdad como yo la veo; si no, no son aspirantes.
Ustedes deben creer en la reencarnación porque es la verdad; ustedes deben creer en los Maestros de
Sabiduría porque ellos existen; ustedes deben creer esto, eso y lo otro.
Agudo, sí. Pero solo un poquito de la verdad. Apenas tanto de verdad como tu pobre pequeño cerebro puede
asir, y no obstante tan tremenda revelación para ti que tú piensas que todo eso es la verdad.
En Sagitario, el primero de los grandes signos universales, nosotros vemos la verdad en conjunto cuando
usamos rectamente las flechas del pensamiento. Diré, esto es para mí, mi formulación de la verdad, porque eso
me ayuda a vivir. Otros grupos usan otras terminologías sólo mientras yo pueda asir el modo de ver la verdad
de mis hermanos, será posible para mí tener la visión.
Todas las distintas verdades forman una Verdad; eso es lo que se comprende en Sagitario, y tú no puedes
pasar por la puerta que está al pie de la montaña, hasta que no hayas visto dónde tu pedacito de verdad forma
parte del conjunto de mosaicos. Eso es todo.
El Espíritu de Justicia
Sagitario ha sido llamado el signo del espíritu de justicia, originándose en las contiendas de los ocho signos
previos. Cuando yo esté verdaderamente funcionando en Sagitario, habré aprendido a discriminar entre lo justo
y lo injusto. Sabré lo que es justo por mí misma, pero habré aprendido también esta lección: que mi justicia
puede ser la injusticia para mi hermano, y la injusticia de mi hermano puede ser mi justicia: que es imposible
para mí decir lo que es justo para ti porque todos estamos equipados diferentemente, tenemos diferente
herencia, tradición diferente y tendencia y antecedentes raciales diferentes.
Somos todos muy diversos, y practicando ese pensamiento, juntos avanzamos a lo largo de diferentes rayos.
Tenemos diferentes rayos del ego y diferentes rayos de la personalidad, y mientras más sabe uno acerca de
estas cosas, menos puede hablar acerca de ellas.
Yo se lo que es justo para mí, y me esforzaré en vivir según mi justicia, mi idea de lo justo. Yo no se lo que es
justo para ti, pero te reconoceré el mérito de que actúas lo mejor que sabes. Si pudiéramos asumir esa actitud
uno hacia el otro, el espíritu de inofensividad, de control del pensamiento y de sujeción del lenguaje, surgiría en
el mundo y escaparíamos de nuestros problemas mundanos. El mundo nunca será enderezado combatiendo,
sino por el pensamiento justo, y será un proceso del alma. Alguien ha dicho que en Escorpio tenemos el
convencimiento del pecado; en Sagitario tenemos el convencimiento de lo justo.
Los Tres Dones
En algunos libros sobre astrología se establece que hay tres signos de efusión benéfica en el zodíaco. Uno es
Aries, desde el cual está fluyendo sobre nosotros el don de la existencia. Cierta cita de una escritura hindú nos
dice que hay tres cosas que tenemos por la gracia de Dios: el don de ser un ser humano, el ansia de la
liberación y estar bajo la guía de un perfecto sabio, en nuestro propio corazón.
El don de la existencia en Aries es la maravilla de ser un ser humano. Si tú puedes pensar de ti mismo como de
un mineral, de tales limitaciones llegarás a la maravilla del ser, porque eso significa libertad desde el punto de
vista mineral. Completa libertad.
En Leo, el don de la oportunidad. Yo soy un individuo. Usaré la vida para mí mismo, si soy un pequeño Leo; o
usaré la oportunidad de abrir las puertas para otras gentes.
En Sagitario, el don del poder. ¿Te sientes capaz de tener poder? La definición de un ocultista es: un ser
humano que trabaja en el mundo de los poderes y las fuerzas. Yo no conozco a nadie a quien se pueda confiar
esgrimir sin peligro el poder. ¿Por qué? Porque Sagitario no ha hecho su trabajo. Todavía no se ha aprendido la
sujeción de la palabra. El control del pensamiento no ha sido dominado, y el alma no es suficientemente
poderosa.
Cuando nosotros amamos lo suficiente, podemos tener poder. Cuando amamos lo suficiente y somos
suficientemente inofensivos, entonces, las puertas del cielo y del infierno estarán en nuestras manos, pero no
antes.
Empecemos por amar, no sentimentalmente, sino empezando realmente a comprender a los seres humanos,
identificarnos con ellos y amarlos. Tú puedes saber lo que es un ser humano, con todos sus defectos, y puedes
amarlo; no desde un punto de vista superior, diciendo "pobre cosa, algún día estará donde yo estoy", sino
desde el punto de vista de pensar "yo he sido exactamente como ese", o "soy exactamente como ese".
El don de la existencia, el don de la oportunidad y el don del poder; los tres grandes dones del zodíaco.
Las Tres Constelaciones
Hay tres constelaciones conectadas con este signo, las tres más hermosas. Lyra, el arpa de siete cuerdas. El
aspirante aprende a tocar en el arpa y hace música con su vida.
Ara, el altar, porque el aspirante lo coloca todo sobre el altar, no con el espíritu de triste renunciación,
asegurándose a sí mismo que es un perfecto miserable, sino con un espíritu de "no hay nada más que hacer.
Me estoy desprendiendo de estas cosas para poder servir más perfecta y completamente".
Draco, la serpiente. Nosotros encontramos a la hidra, la serpiente, en Géminis; ahora encontramos a Draco, la
serpiente de la sabiduría.
La música en la vida de la armonía, los sacrificios en las reacciones y los deseos de la personalidad, y la
sabiduría. Y cerniéndose encima otras dos constelaciones: Águila, el espíritu: y Cygnus, el alma.
¿Ves tú por qué estoy tan emocionada a causa de Sagitario, ¡Es un signo tan hermoso y hay tanto que decir
acerca de él! ¡He omitido tanto!
Los Detalles de la Historia
Leemos que las ciénagas de Arcadía estaban llenas de aves devoradoras de hombres, descriptas en libros
antiguos como feroces cigüeñas, las aves de Estinfale. Ascendían a tres; tres pájaros más grandes, pero había
muchos pequeños. Estaban devastando la región, pero no podrían ser vistos; estaban ocultos en el matorral, en
la maleza, haciendo daño, pero no podían ser localizados.
Como de costumbre, Hércules se precipita hacia la tierra de Arcadia y toma la determinación de librar a la
región de estas aves devoradoras de hombres.
El se había liberado de la ilusión y Atenea le había dado algunos címbalos que él golpeó tan ruidosamente que
los pájaros se elevaron del pantano en el aire y trataron de escapar; entonces él montó en su caballo alado y
les disparó con sus flechas. Es una historia maravillosa.
Los pantanos son un símbolo de la mente con la añadidura de la emoción. Hércules descubre que aunque él
pueda ser un aspirante y pueda haber triunfado en Escorpio, posee aún una naturaleza emocional, y encuentra
que los pájaros de Estinfale, especialmente tres de ellos, son de una clase de devoradores de hombres y que él
debe hacer algo acerca de eso.
Para describir su reacción, el descubrimiento del vencedor es que él es una fuerza devastadora, que con sus
palabras y pensamientos está haciendo daño. Recuerda esto, mientras más lejos transites a lo largo del
sendero del regreso, y mientras funciones más como una entidad espiritual, más poderosa te volverás y más
daño puedes hacer.
Tú eres potente, estás esgrimiendo el poder, eres probablemente el centro de tu grupo. Si tú eres un aspirante,
si eres un discípulo, la actividad del pensamiento y el lenguaje son tu principal actividad. Tú consideras tus
pensamientos porque hay una fuerza detrás de tu pensamiento, y cuando piensas erróneamente, el daño que
haces es mucho más poderoso que el daño que hace una persona menos evolucionada.
Nosotros debemos lograr que los pájaros salgan de la ciénaga al aire puro donde podemos verlos y vencerlos.
Los pájaros que más daño hacían eran tres. En un libro están enumerados; la murmuración cruel; la plática del
yo, la conversación egoísta; y arrojar margaritas a los cerdos. ¿Qué significa eso?
Se ha dicho que la murmuración es "el asesinato espiritual". ¿Necesito discutir la murmuración cruel cómo las
vidas han sido arruinadas por ella? Hay una ley inquebrantable, si tú murmuras se murmurará de ti.
Conseguimos lo que damos. Si tú das servicio, conseguirás servicio; si bondad, bondad; si amor, amor.
Si la humanidad te maltrata, indágate a ti mismo y descubre en qué estás equivocado. Una escritura antigua
dice, que toda enemistad cesa para aquel que es inofensivo. Yo sé que cuando logre la inofensividad en el
pensamiento, palabra y obra, entonces no tendré problemas. El hecho de que tengamos problemas presupone
nuestra ofensividad.
Hablando acerca de uno mismo, estamos ocupados siempre con nuestros propios problemas, nuestros propios
asuntos. Arrojar margaritas a los cerdos: hablar acerca de inquietudes ocultas para la cuales no están
preparados los oyentes. Si tú eres un discípulo sabrás a qué me refiero.
El problema está claro: yo soy un sagitariano y tú también. Estamos viviendo con el emblema de Sagitario
frente a nosotros todo el tiempo. Estamos tratando de traer armonía a nuestras vidas, tratando de dirigir la vida
al "altar", buscando hacer contacto con la serpiente de la sabiduría. Empieza con el pensamiento y la palabra, y
empieza hoy.
El grupo de estudio de la Unidad de Servicio, opina que:
Sagitario simboliza la etapa del desarrollo iniciada en los cuatro últimos signos, y que representa la integración
del individuo en la sociedad como un todo, éste se relaciona no solamente con las personas que conoce, sino
también con el entramado social del que no siempre se tiene una vivencia personal.
La clave de Sagitario es enfrentarse con un contexto social, y aprender a entenderlo y expresar en él, su
voluntad.
Valora la libertad personal y la expresión de sí mismo, tanto como cualquier otro signo de fuego, por tal motivo
puede tener problemas para adaptarse a las restricciones impuestas por los convencionalismos sociales.
Sagitario representa el idealismo para las personas que no pueden aceptar el orden establecido, y que quieren
reformar la sociedad, pero además señala también a aquellos que actúan como portadores del orden social, y
tratan de mantenerlo intacto.
Este signo dual ambivalente, puede presentar dos características diferentes, una, la de la personalidad amante
de la libertad, clásica del signo de fuego, ávida de espacio para moverse y de libertad para expresarse. No es
demasiado coherente, sumamente mutable, se resiste a atarse en sus relaciones, no porque le guste estar
solo, sino porque desea ser libre de relacionarse con quien sea donde sea, sin límites impuestos por las
convenciones sociales.
Le encantan las experiencias nuevas, no se siente atado a lo tradicional.
La segunda característica del sagitariano, es la que lo conduce a integrarse con éxito en el orden social, y le
preocupa la trama de este orden.
Siente la necesidad de estudiarlo todo, para poder relacionar cada parte, con todas las demás.
Probablemente se sienta atraído, por las ciencias, la filosofía, la religión, o cualquier otra disciplina que revele la
conexión recíproca de todas las cosas.
Le interesa acceder a la sabiduría, más que al mero conocimiento superficial.
Júpiter es el regente de Sagitario, ambos, (signo y planeta), representan la tendencia de la integración social, el
punto de vista holístico, los estudios superiores o terciarios, también señalan al individuo que quiere salir de sí
mismo, para enfrentarse al mundo que lo rodea.
Los planetas en Sagitario, inclinan hacia la mutabilidad (cambio – dualidad) y a la influencia del elemento fuego,
indicando por lo tanto, deseo de libertad, capacidad de actuar, auto expresión, y derroche de energía.
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