Usaba siempre el hábito de los monjes regulares con el aditamento de pendientes de marfil y un dordji de plata,adornado con turquesas,que le atravesaba el moño.Este lama pasaba todos los veranos en retiro,en la cresta de una montaña llena de arboleda,donde le habían construido una cabaña.Poco antes de su llegada,sus discípulos y los aldeanos del contorno le llevaban víveres para tres o cuatro meses.Después tenían prohibición formal de acercarse.
Un día estábamos el príncipe Sidkeong tulku (amigo de Alexandra),Daling lama y yo charlando,cuando la conversación recayó sobre los ascetas místicos.El gomtchen,con mucho entusiasmo,nos habló de su maestro,de su sabiduría,de su poder supernormal. Sidkeong tulku se dejó influir por aquella veneración profunda que nos transmitía el lama.
Por entonces le preocupaba un asunto privado:proyectos de casamiento con una princesa birmana.
-Siento mucho-me dijo en inglés-no poder consultar con ese gran naldjorpa (místico contemplativo).Seguro que me daría un buen consejo.
A continuación se dirigió al gomtchen,y le dijo en tibetano:
-Es una lástima que su maestro no esté aquí.Necesitaría mucho la opinión de un sabio tan clarividente como él.
El gomtchen se informó,con su habitual frialdad:
-¿El asunto es serio?
-Importantísimo- contestó el príncipe.
-Quizá pueda recibir el consejo que desea-dijo el lama.
Pensando que enviaría una carta con algún mensajero,iba yo a advertirle lo largo de semejante viaje.Entonces me llamó la atención el aspecto de su fisonomía.
Había cerrado los ojos y palidecía rápidamente; su cuerpo se ponía rígido.Quise acercarme creyendo que se sentía mal,pero el príncipe,que como yo,le estaba observando,me retuvo,murmurando:
-No se mueva.A veces los gomtchens entran de repente en trance.No hay que intervenir;eso podría hacerle mucho daño y hasta matarle.
Permanecí, pues, sentada mirando a aquel hombre que seguía inmóvil.Poco a poco se modificaron sus rasgos; se le arrugó la cara,adquiriendo una expresión que nunca le había visto.Abrió los ojos y el príncipe hizo un gesto de terror.
El que nos miraba no era el lama de Daling sino otro hombre que no conocíamos.Movió los labios,haciendo un esfuerzo,y dijo,con voz distinta a la del gomtchen:
-No se preocupe.Jamás tendrá que resolver esa cuestión.
Luego volvió a cerrar lentamente los ojos,sus rasgos cambiaron de nuevo y tornaron a ser los del lama de Daling,que recobró poco a poco el sentido.
Eludió nuestras preguntas y se retiró en silencio, vacilante y como muerto de fatiga.
-Su respuesta no tiene el menor sentido-dijo el príncipe.
Casualidad o no,el porvenir demostró,desgraciadamente,que lo tenía.El asunto que angustiaba al joven príncipe Sidkeong tulku se refería a su prometida y a una unión clandestina con una muchacha de la que había tenido un hijo,y con la que no quería romper al casarse.En efecto,jamás tuvo que preocuparse de su conducta respecto a las dos mujeres:murió sin realizar el casamiento proyectado".
ALEXANDRA DAVID-NEEL.
Esta historia está sacada de uno de los libros de esta exploradora,escritora y orientalista francesa("Místicos y Magos del Tíbet).Vivió experiencias increíbles a través de sus viajes y largas estancias en el Tíbet,adquiriendo conocimientos de los lamas budistas.Aunque muchos la conoceréis,me ha parecido interesante comentar algo de ella.Me parece una vida fascinante la de esta mujer,una auténtica maestra de vida.Debajo os dejo el enlace a dos páginas suyas para más información:
http://www.elmundo.es/2001/08/12/uve/1035309.html
http://www.alexandra-david-neel.org/index_stat.htm
Un Abrazo.Spirigonzalez.




pero yo siempre le pido un poquito más ....¡¡¡¡¡¡porfa , un poquito más .........todavia te necesito aqui .....y él se queda encantado ¡¡¡¡¡
cincuentonas y menopausicas
.......y despues hago lo que me da la gana ...................
con todo tu mejor hacer . 
