Nacemos con un sentimiento innato de sabiduría y equilibrio. Que nos indica en todo momento nuestras necesidades. Tan sólo necesitamos escucharnos y oír. Deberíamos mirar con los sentimientos ya que los sentidos nos confunden, son contradictorios y engañan. Es necesario que de nuevo conectemos con la sabiduría y el lenguaje del conocimiento.
Nos pasamos años donde se nos educa para perder esa conexión con la intuición y nuestro ser interno. La educación y escolarización nos ha hecho ser sordos al verdadero conocimiento. Nos hacen sentir que somos victimas de la vida en vez de hacernos sentir componentes y protagonistas de nuestra vida. Nos enseñan a desconectarnos d nosotros. Y ahora utilizamos cualquier cosa para distraernos de su encuentro. Y mientras tanto el conocimiento sigue ahí esperando dentro de nosotros a que retomemos la conexión.
El saber y conocimiento, nacen de la escucha y sintonía con nuestras emociones, sentimientos, percepciones, intuiciones y de respetarlos. Este trabajo nos va a aportar una gran cantidad de respuestas, tenemos que confiar en lo que sabemos y escuchar las respuestas que llegan de sensaciones corporales y recuerdos con sentido, que pueden ser nuestros o de nuestros antepasados. Cuando tenemos en cuenta estas percepciones, nuestra conciencia se eleva y empezamos a vivir en la práctica. Eso no nos exime de seguir cometiendo errores que nos ayuden a entender la diferencia entre información y conocimiento. A veces tenemos que chocar de frente con la voluntad para darnos cuenta que no es lo mismo el conocimiento y la voluntad personal. La voluntad personal es lo que deseamos. Y muchas veces podemos convencernos, que lo que queremos es lo que Dios creo para nosotros. Nuestra voluntad personal, suele crearnos dolor, luchas, confusión y estancamientos.
En cambio la búsqueda del conocimiento interno no nos causa problemas, sólo hay que poner en práctica lo que sabemos para alcanzar una sensación de paz.
La información nos confunde y desvía del conocimiento. La información es muy útil, pero no, cuando se aplica a un proceso personal. La sabiduría requiere tiempo de práctica y se procesa junto al ser, y sale de nosotros, de nuestros centros internos.
Cuando acumulamos demasiada información, aparece la mente lógica, que además no ayudará en el aprendizaje. Lo que aprendemos con esto es la mitad de las veces ilusorio, la mente lo acomodara a su punto de vista, nos hace perdernos la experiencia de la práctica. E intentará probar que de forma racional ya conoce ese trabajo.
Esa mente te impide experimentar nada nuevo. Nunca aprenderemos nada si ya creemos que lo sabemos.
Necesitaos continuamente vivir un proceso de experimentación y vivencias. Y no de pensamientos. Ni sus interpretaciones.








