por AnaCris el Mar Ene 20, 2009 12:58 pm
Ya Pilar está donde quería, en paz, tranquila y disfrutando finalmente del amor divino del Padre. Todo su tránsito ha sido una lección que ella asumió con una fortaleza increible, una lección para quienes le conocimos y tuvimos el regalo de vida de compartir con ella sus momentos buenos y malos, y aunque no físicamente, pero a veces es algo somero, la distancia real a veces es solo emocional, y ella traspasó cualquier barrera geográfica, y siempre entregó su corazón a quienes amó y quiso a su lado.
Ahora, su familia, quien afronta un duro momento, pues ya también saben que está en paz. Y para todos ellos, que la tranquilidad de verla finalmente sin dolor, sin sufrir todo lo que tuvo que pasar por estos largos años de batallar, sea su alisciente y puedan seguir adelante con sus vidas.
Pido, en su nombre, encender velas, amarillas o blancas, para que su paso sea brillante, amoroso y sienta que le enviamos nuestro cariño y nunca dejará nuestros corazones