por AnaCris el Sab Feb 28, 2009 12:54 pm
Sel, algo que es evidente, cuando pasamos estos duros momentos, el dolor que sentimos y la impotencia a evitar ver a esa persona que queremos, amamos y respetamos, con quién hemos compartido tanto, se hace mayor en la misma media que ese afecto es la base de la unión a ella, de igual modo, será el aliciente para entender y aceptar la situación final, y dar gracias a Dios por habernos permitido compartir tan bonitos momentos, los difíciles, los años y la vida misma con ella. Para quienes le conocen personalmente, claro, es más dificil, y todo el apoyo que podamos brindar los demás, será igualmente un aprendizaje de solidaridad, amistad y fe de que el ser humano, cuando se baja del ego, es símplemente una expresión muy humilde del amor de Dios