Me había hablado de ella. Ella su inteligencia rápida, clara y sobre todo su sonrisa tocaron mi corazón como sólo pueden hacerlo los seres esenciales.
Desde aquel día hasta ahora mismo, hasta este instante ...
En sus ojos del color de los bosques, en esos hermosísimos ojos a través de los cuales he admirado el paso de todas las estaciones, he visto las lágrimas más dolorosas y dolientes, la tristeza más atroz, el vacío más insondable. Pero en esos mismos ojos he visto también las estrellas más luminosas, la sonrisa más atractiva y atrayente, la profundidad más enriquecedora. En esos amadísimos ojos he visto también el reflejo de mis propias lágrimas y de mi sonrisa.
En estos años hemos compartido el dolor recurrente de su entorno asfixiante, enfermizo, hemos combatido fantasmas que amenazaban con romper su sonrisa para siempre, hemos compartido sus amores y sus errores, y también ceremonias magníficas en las que su belleza suave y tranquila sobresalía como lo hacen las violetas, pequeñas, hermosas, tiernas y con un perfume inconfundible.
En estos años también compartimos a seres esenciales que ayudaron a curar nuestros cuerpos y nuestras almas. Convencida de que podía ayudarla a salir de un abismo insondable, puse su corazón en manos de un elfo, el ser que una vez rescató mi corazón y mi cuerpo del infierno y lo regresó a la vida antes incluso de que yo supiera que la había abandonado. Como no podía ser menos, después de tantos años, también ella sigue recordando a este ser menudo, despierto, bellísimo, con más ternura de la que parece caberle en su cuerpo, como recién salido de un mundo de elfos.
Hace unos años, mi hermosa criatura conoció al fin el Amor y fue él quien acabó de arrancarla de las garras del abismo. Resulta tan difícil a veces romper esos nudos que nos asfixian, que nos van matando poco a poco pero que se nos aparecen como tan esenciales que no parece posible deshacerlos sin perecer con ellos. El Amor la arrancó de la gruta asfixiante en la que había nacido y crecido y en una alfombra mágica la hizo cruzar el océano hasta llegar a donde ahora está.
Crecer es siempre doloroso, lo es también crecer interiormente, y también para ella lo fue, lo sigue siendo. Sin embargo, gracias a una fuerza interior envidiable, ella ha hecho un trabajo consigo misma que no deja de admirarme, que no deja de enorgullecerme por haber tenido el honor de compartirlo, de que me haya permitido compartirlo. Con un entorno absolutamente adverso ella ha conseguido no dejarse atrapar por la rutina fácil, por el camino más sencillo, ha querido crecer intelectualmente y emocionalmente y lo ha hecho, como sólo pueden hacerlo los seres con voluntad. La he visto pelear su libertad con una firmeza singular, con esa firmeza que da el convencimiento de querer alcanzar un horizonte.
Hace unos días vino a verme, antes de volver a cruzar el océano de regreso. La vi más hermosa que nunca, más fuerte que nunca, más serena que nunca. Estuvimos hablando horas y horas, compartiendo sonrisas, tristezas, mirando hacia atrás con ojos de futuro, mirando hacia el futuro portando en nuestros ojos los años vividos. Y cuando se fue no sentí la tristeza de la despedida porque ella no se iba, como jamás se ha ido en realidad. Uno no abandona nunca aquellos lugares en los que el corazón ha echado raíces y ella está tan enraizada en mi corazón, en mi alma, en mi vida, como pocos seres lo están.
Mientras nos dábamos ese abrazo interminable con el que desde siempre nos despedimos, supe, algo en mi interior supo, que ambas compartíamos algo esencial. Además de un cariño infinito, de una amistad sin límites, compartíamos lo más hermoso: nuestra libertad.
Entonces y ahora vinieron a mi memoria aquellas palabras de Castaneda: “La libertad era todo lo que yo conocía, y eso era todo lo que yo ofrecía a quien fuera el que se acercase a mí”.
La vi marchar sin tristeza, admiré su caminar firme, su sonrisa magnífica, y al mirarla pude comprobar que llevaba en sus ojos la hermosa luz del atardecer...
Ella es mi Esencia...mi luz y oscuridad, quizás se aleja un instante porque deseo vivir el dolor para apreciar mi alegría...y retorna a mí...ella vestida de un nombre tan Esencial para cada uno...NUESTRO CORAZON-FORTALEZA-NUESTROS SENTIMIENTOS...NOSOTROS MISMOS....






UN SALUDO PARA TODOS .