Hace 15 años y un día (ja ja ja! parece condena!!!) mi vida cambió para siempre.
Sin ahondar en la historia clínica del caso, quiero contarles que estuve varios días en la UTI de una prestigiosa clínica de Santiago, sin diagnóstico. Los médicos aventuraban hipótesis, sin saber a ciencia cierta qué es lo que sucedía. Lo único que tenían claro es que tenía 80% de posibilidades de muerte.
Finalmente, después de varios días en que me tenían sedada, descubrieron que se me había presentado un Lupus de manera repentina (por lo general se demora 6 a 8 meses en manifestarse, pero en mí fue de un día para otro).
Este diagnóstico llevó consigo un tratamiento medicamentoso bastante agresivo, con corticoides y drogas.
En ese tiempo yo tenía 21 años y vi mi cuerpo cambiar drásticamente. De ser bastante delgada, pasé a tener "cara de luna" por los corticoides y a que se me cayera el pelo producto de las quimioterapias.
Como dije al principio, han pasado 15 años. En ese tiempo, debo ser franca, ha habido veces en que he dicho la típica frase "¿por qué yo?".
Debido a los medicamentos, he sufrido los efectos secundarios, entre ellos descalcificación, por lo que tuve que operarme de las caderas y hoy tengo prótesis en ambas!
En todo este caminar, llegué a un instante en que dije YA NO MAS! No quiero más médicos que me den un remedio que arregle una cosa y dañe otra! No quiero tomar más pastillas, no quiero intoxicarme para sentir que estoy bien, no quiero sobrevivir!
En ese momento, un ángel me regaló una terapia de Reiki. Dos meses más tarde me inicié en Reiki Usui y comencé un "suma y sigue" de talleres y experiencias maravillosas.
Es debido a este mismo camino, que conocí al que hoy es mi marido.
Ayer fui a Misa. En un momento le dije a Dios que me hubiese gustado tener el mismo aprendizaje, pero con un menor costo. De fondo, el coro cantaba "Hoy Señor me llamas Tú, con mis manos y mi voz, a ser luz entre los hombres, ser un canto de esperanza".
Entonces, todo quedó claro!
Sólo me queda dar GRACIAS
¡Gracias por esta bendita enfermedad que hace mucho tiempo se transformó en mi amiga!
¡Gracias por los renglones torcidos de Dios! Porque El escribe derecho, aunque nos cueste darnos cuenta.
Quise compartir con ustedes todo esto, para que vean que a veces el camino es difícil, las piedras pueden ser rocas inmensas que nos obstruyen la pasada, pero con FE todo se puede.
Hoy sigo tomando remedios, pero los bendigo, siento que VIVO, no sobrevivo y los médicos pasaron a ser amigos y JUNTOS vemos los tratamientos. Quizás nunca hubiera llegado al Reiki y a todo lo que siguó, si no hubiese sido por la experiencia!
Sigo caminando, medio coja, pero FELIZ! Ya nunca seré la de antes... QUE BUENO!
Gracias por darme este espacio donde abrir una ventanita hacia mí.
Reciban mi abrazo con amor y gratitud














