Cuanto conocemos es fruto de un aprendizaje, un aprendizaje en el que están incluidos conocimientos inherentes a una mente humana desarrollada, como el lenguaje, las relaciones familiares y personales, la interpretación de los gestos de los demás y aún la propia generación de estos gestos, etc.; sin embargo, pocos de estos conocimientos se libran del matiz cultural con que nos vienen enseñados, en cuanto integrantes de una comunidad interpretamos y enviamos señales que a pesar de tener un gran denominador común con las del resto, son fácilmente interpretadas en diferentes sentidos dependiendo de la formación cultural que hayamos recibido. Así, una persona que se cierre a los conocimientos que le ofrece su propia comunidad, se podrá enriquecer en cierta medida, pero sin embargo adquirirá una rigidez propia del que solo conoce un patrón, una medida, y podrá juzgar diferente y erróneo y aún confundir y sentirse ofendido con otro tipo de manifestaciones humanas ajenas a las que está acostumbrado, y asimismo detendrá una menor capacidad de juzgar ?lo bueno? y ?lo malo?, pues su mente estará circunscrita y constreñida a un solo modelo, y lo que se salga de ahí, será malo o bueno. Pero, ¿hay modelo perfecto? Si creemos que no, habrá que admitir que cuanta diversidad hay, es bueno conocerla, abrir ojos y escuchar, conocer y juzgar con la mente abierta y el corazón lleno de experiencias. Viajar no solo es un placer, puede que incluso sea necesario, un bálsamo para el conocimiento.
Incrementar el poso cultural que procede de acumular experiencias por esta vía, conduce a un fortalecimiento de la tolerancia, a evitar los molestos prejuicios que inundan la vida sin más razón que juzgar sin saber, acaso en defensa propia: ¿defendiendo qué?, ¿defendiéndose de qué? Así se evitan miedos y confusiones, la ponderación llega a los sentidos, y a través de ellos percibimos mejor. De esta manera somos más libres, más autónomos en nuestras decisiones, que son más ecuánimes, menos tendenciosas, más proclives al entendimiento y a la concordia. Saber y conocer, son sinónimos de viajar para quien tiene el ánimo de crecer por dentro.
Viajen y conozcan, no quedarán defraudados...
Junto con este escrito, quiero desearte un Felíz Solsticio...que desde tu corazón brote un manantial de luz plateada que rodee tu entorno, purifique tu alma, enriquezca tu espíritu y entregues todo ese AMOR incondicional que habita en ti...
Bota lo malo, recibe todo lo bueno que el universo tiene preparado para ti...y recuerda que el confabula abriéndose y entregándonos lo que realmente deseamos de corazón...








