por Anael el Lun Ene 19, 2009 10:22 pm
lo esencial es invisible a los ojos...
Un ángel me dijo...que somos como talleres y que tenemos un guardian en la puerta que deja pasar sólo aquello que somos capaces de reparar...
Y así ha sido en mi continuo caminar y descanso en el umbral de mi vida...
Y un día llegué hasta acá...por qué, para qué?...no lo respondí ni lo respondo hoy, ya que no sería lo mismo si no vivieramos con eso llamado misterio dentro de nuestro corazón...
Agradezco de manera especial a mi dulce y respetada Kika...por dejar este post el día en que llegué ha este mundo en esta vida...
Agradecer a cada uno de ustedes, por dar de su tiempo en dedicarme unas líneas y dejar estampadas sus huellas acá...
Agradecer al misterio por mantenerme acá, y conocerles en esencia sin mis ojos, sino con mi corazón....( de corazón a corazón )
Hay que rendirse a la evidencia del Misterio, de lo Incognoscible. Hay cosas que son así y no nos compete saber más, y no porque no debamos sino porque corresponden a un orden superior para el no estamos preparados para entender. Así que cada vez que algo me angustia porque no lo entiendo, me digo: Calla , que para mí significa que en ese momento eso solo lo puedo hacer yo, con toda mi alma, con toda mi dedicación, sin querer saber el porqué de su causa. Me rindo ante el Dramaturgo Cósmico y su perfecto guión de escena...
En el corazón del camino los he topado, y me alegra infinitamente seamos compañeros de ruta...
Mis respetos hacia ustedes...cada uno...
Y no importa se me salude o nos saludemos no en la fecha indicada...lo importante es que lo hacemos...
Mucho Amor-luz para ti, y tu entorno...
Disfruta cada instante que el universo te entrega, agradece a la Madre tierra por estar cimentado acá, por lo que te entrega,a tus seres superiores y/o maestros... y sé felíz...lo mereces no?
Gracias por Ser, Estar, y por vuestros sinceros y nobles deseos...
Namasté...
No tiene los permisos requeridos para ver los archivos adjuntos a este mensaje.
Cuando se establece una conexión de corazón a corazón, de espíritu a espíritu,
la relación es siempre poderosa y justa. El deseo de aceptarse cada uno, tal
como somos... constituye el fundamento.
