en aquel 20 de julio de un año 1810
en la otrora colonia española
la Nueva Granada llena de blancos muros.
De chapetones y criollos por doquier,
entre ruanas de lana y capas idalgas
amanecía aquella mañana nublada,
la calle se cubría de bullicio
y susurros en La Puerta Falsa.
Como cualquier día de mercado,
en plena plaza central,
entre aguateras, coteros y señores,
a la sombra del Mono de la Pila,
se alentaba en forma silente,
la revolución que daría al traste,
con los dominios de los españoles.
El criollo Joaquín Camacho,
fuera el comisionado para hablar con el Virrey,
para instaurar una junta de gobierno en Santa Fe,
y acabar con su cruenta forma de ejercer el poder.
Amar y Borbón, se negó rotundamente,
que hasta no tener un florero en su mesa
no pensaría en la propuesta.
Al negocio del ibérico José González Llorente,
fueron prestos a solicitar el artefacto,
pero este chapetón, también se negó,
acudiendo el sabio Francisco José de Caldas
a intermediar por el asunto.
Como el florero no fue prestado ni a la mesa del Virrey fue a dar,
Llorente en improperios se alzó contra los criollos,
mas ay torpeza más grande,
pues la muchedumbre enardecida atacó la tienda,
armándose la revuelta esperada
que luego daría la vuelta al país entero,
gritando: INDEPENDENCIA.
Entre tomates, palos, machetes y gallinas,
el virrey de su corona fue depuesto,
pero nombrado presidente de la junta,
se armó otra vez la trifulca,
y Bolívar organizó el bando opuesto.
Finalmente el 7 de agosto
en un puente muy angosto,
de la hacienda del señor Vargas,
en la fría Boyacá,
se enfrentaron los dos ejércitos
trenzados en formidable batalla,
de chapetones bien uniformados, alimentados
a caballo y trabuco en mano,
contra las huestes criollas descalzos,
con harapos y de cuanto trincho armados,
con el alma henchida de orgullo, derrotaron a los españoles,
y de vuelta al Rey los han mandado.
Todo por un florero,
ante el que hay que quitarse el sombrero,
pues despertó el alma de la independencia de América,
5 naciones completaron el ramillete,
y hoy absurdamente, entre todas jaleos hay,
será que habrá que cambiar de presidentes?
o recordarles que por culpa del florero de Llorente
mucha sangre se derramó inocente?
198 años han transcurrido de aquella fría mañana,
y entre pitos, comparsas y danzas
Colombia celebra hoy su independencia,
firmando tratados con la madre tierra,
enviando papitas, uchuvas y zapotes,
bocadillos veleños, guaro y tamales,
trapitos varios, de gran confección,
entre apellidos criollos, indígenas
e ibéricos por doquier.
Pasó el tiempo y el país progresó,
las batallas pasaron de armas a cartas,
en medio de la diplomacia, andanzas y muchas hazañas,
la historia escribió
que entre españoles y colombianos
la conquista no terminó,
uno que otro chapetón sigue cayendo...
como decían los cronistas...
"por culpa de la piel trigueña,
los ojos pardos y la malicia indígena"
Seguiremos importando españoletes,
que aquí otro capítulo de conquista se escribe,
entre esta bruja inocente,
y el chapetón de ojos ardientes.
No habrá florero, solo un humeante caldero,
veremos la resistencia del caballero,
ante las nuevas armas de la herencia dejada,
por aquellos antepasados
si doblega a la indomable Bogotana,
o amaestrado queda el cánido ejemplar





Muy interesánte ....me ha gustado mucho .....gracias Ana-cris , me ha parecido muy ameno ... y la gracia y el salero . Eres una persona con mucha cultura .......asique tu hermana solo te aplaudira ..
y te dirá seguro lo buena que eres escribiendo .