Mariposa = vaca, jeje. Ella tenía una mancha blanca en forma de mariposa en la frente, el resto era negrita, y el cuerpo parchudo blanco y negro... quizás era una dálmata y no lo sabía ella ¡ jejaja.
Era muy golosa, le encantaba entrarse a la cocina del internado. Como era un convento, pues en promedio era a diario la cocinada para 200 personas, así que siempre era muchíiiiiiiisima comida. Para ella las judias (fríjoles para nosotros) eran su comida preferida, por encima del pasto, o de las hojas de las mazorcas, de todo lo que se les daba, claro, buscando siempre que el veterinario aprobara, porque esta vaca le encantaba comerse todo lo que había a su paso. Si se entraba al jardín, no quedaba NADA ¡¡ Una vez se salió del establo y se fue a una huerta que había al fondo del convento, y allí había una planta de vid que se cuidaba mucho a ver si era posible algún día diera uvitas.... pues se la empacó todita ¡¡ Cuando fuí a darle de comer en la tarde, no la encontré, finalmente los mugidos lastimeros al quedarse atorada en la valla de la entrada al viñedo, la delató, y no cabía la panzota que tenía, estaba gordísima ¡¡¡ Pues de veras, no dejó nada ¡¡ se comió todo el viñedo, que era pequeñito, pero mira tu, que para ella debió ser el postre del siglo ¡¡
En una de esas comelonas de fríjoles -sabía la condenada, porque siempre lo hacía cuando todas las monjas y las empleadas de la cocina, andaban en misa y yo en clase, jajaja, así que solo cuando bramaba como loca, era que se sabía había echo de sus pilatunas- que claro, tumbaba la olla y se comía todo, al tratar de salir, se atoró en la puerta, y para salvarla, porque además estaba preñada, tocó tumbar las paredes, afortunadamente, aún eran de adobe (barro sin cocer) pero dejó un enorme boquete y el temor que naciera antes el ternero. Pero no, el veterinario estuvo con ella mientras dos obreros tumbaban la puerta y la pared... ay que esa mariposa era todo un personaje ¡¡¡