Oda al día feliz
ESTA vez dejadme
ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente
que soy feliz
por los cuatro costados
del corazón, andando,
durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle, soy
feliz.
Soy más innumerable
que el pasto
en las praderas,
siento la piel como un árbol rugoso
y el agua abajo,
los pájaros arriba,
el mar como un anillo
en mi cintura,
hecha de pan y piedra la tierra
el aire canta como una guitarra.
Tú a mi lado en la arena
eres arena,
tú cantas y eres canto,
el mundo
es hoy mi alma,
canto y arena,
el mundo
es hoy tu boca,
dejadme
en tu boca y en la arena
ser feliz,
ser feliz porque si, porque respiro
y porque tú respiras,
ser feliz porque toco
tu rodilla
y es como si tocara
la piel azul del cielo
y su frescura.
Hoy dejadme
a mí solo
ser feliz,
con todos o sin todos,
ser feliz
con el pasto
y la arena,
ser feliz
con el aire y la tierra,
ser feliz,
contigo, con tu boca,
ser feliz.
América, no invoco tu nombre en vano
AMÉRICA, no invoco tu nombre en vano.
Cuando sujeto al corazón la espada,
cuando aguanto en el alma la gotera,
cuando por las ventanas
un nuevo día tuyo me penetra,
soy y estoy en la luz que me produce,
vivo en la sombra que me determina,
duermo y despierto en tu esencial aurora:
dulce como las uvas, y terrible,
conductor del azúcar y el castigo,
empapado en esperma de tu especie,
amamantado en sangre de tu herencia.
Y un homenaje a "El tranca" (Cesar Castillo Bozo, Poeta de la región), a dos años de su muerte.
I
Vine a encontrarme con Dios
porque sé que es lo más grande
y que su bondad se expande,
en su palabra y su voz.
Vine porque un mundo atroz
he visto entre los humanos,
porque él me extendió su mano
y me ha brindado consuelo
diciendo que era su anhelo
hacer un mundo de hermanos.
II
Vine porque me faltaba
creer que tras la maldad
hay un mundo de bondad
y él murió porque me amaba
vine porque siempre andaba
con mis pasos vacilantes
y por que se dio el instante
de acercarme hacia su amor
y porque tras el dolor
encontré su verbo amante.
III
Vengo con fe, como un niño
a recibir mi misión
me dara su bendición
también su inmenso cariño
vengo y recibo su guiño
que me dice eres mi oveja,
dejemos atrás las quejas
y arrópate con mi manto
lanza siempre libre el canto
aunque te encuentres tras rejas.
IV
Yo que te había olvidado
por mil asuntos humanos
no sabía que tus manos
me harían este llamado
a mis oídos han llegado
tus sones tan celestiales
y ellos calmando mis males
me trajeron hasta ti
por eso llegue hasta aquí
porque aprendí cuanto vales.








