Carecía de alegría pues no conocía el Amor.
Ni el mismo desierto envidiaba la aridez de sus tierras.
En el día, el dolor ardía en su superficie,
y en las noches el miedo congelaba cualquier sueño que se atreviera a soñar.
Pero el jardín guardaba en si mismo la abundancia de un paraíso.
No por nada soñaba con ríos y mares, aves y mariposas.
No por nada sentía que quería convertirse en un Edén.
En su Corazón atesoraba la promesa de un tiempo nuevo, donde todas las maravillas enriquecían su paisaje.
De tanto soñarlo, de tanto sentirlo, el jardín creo un milagro.
Una preciosa flor, una mañana surgió de la nada y comenzó con su belleza y su aroma a esparcir Amor a su alrededor.
El jardín, sorprendido, y extasiado, abrió más su Corazón.
Cada mañana a partir de ese entonces, una nueva flor se vestía de Luz ante los ojos del Sol que en vez de quemarla la abrazó con su calidez para fortalecerla, y el aire de la noche se entibió para cuidarla.
El Amor había despertado el Amor, en todas partes.
Érase una vez un jardín que comenzó a responder al llamado del Amor que sentía en sus entrañas.
Un jardín que se permitió conocer el don que siempre estuvo presente en cada uno de sus sueños.
Érase una vez un jardín que supo Ser Amor y así cumplir con la Promesa
de convertirse en el Edén que todos soñamos.
Tú Eres cada una de esas flores. Tú eres el jardín.
Permítete conocer el milagro de Amor que Eres y así esparcir tu aroma y dar belleza.
Permítete soñar con un mundo donde el Amor y la Paz reinan por siempre.
Pues al soñar lo estás creando, y así surge, como la primera flor, de la nada.
Verás que en la nada vive la Luz.
Siempre que somos Amor, el Amor se vierte cada vez en nuestra vida,
en nuestro mundo y nos eleva en nuestra propia nobleza.
Siempre que enviamos Amor a todas partes es como si sembráramos flores por toda la Tierra.
A veces, las semillas parecen no despertar pero a su tiempo cada una se abre, sin forzarla, sin esfuerzo germina, abre su capullo y bendice con sus colores, sus formas y su aroma tan únicos. Esa es su única misión.
Mensajeras Divinas.
Misión de Luz. Misión de Amor.
Y cada flor que así se abre a su vez inicia otra cadena de Amor pues le es inevitable querer esparcir la belleza que ha descubierto en si misma y que sabe está en todas partes esperando ser despertada.
Así cumple con su Voluntad perpetua.
Y así se refleja, y así se perfuma con la belleza de las demás flores.
Nuestra Tierra, Gaia, ahora despierta a la Luz.
La Tierra prometida se está realizando con la bendición de tu Amor.
Precioso Edén. Precioso milagro.
Celebremos!!!
Mira el Cielo. Los ángeles danzan de alegría por la Luz que nosotros permitimos que se despierte en nuestras Vidas.
En nuestro Mundo Humano.
Este nuevo año trae una nueva jornada para ti.
Sirve a la Luz siendo Luz cada día de tu Vida.
Que el Amor que Eres ilumine tu Conciencia y tu brillo se extienda en todo lo que existe.
Felicidades, tienes una preciosa tarea, Ser Feliz!!!
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