Había un campesino que soñaba con ser monje zen, pero su familia generación trás generación siempre fue campesina, y claro está que él no podía romper la tracición.Tuvo tres hijos, el mayor quería ser como el padre, como un buey arar en la huerta, al cuidado de frutas y vegetales; el mediano soába con ir más allá, conocer mundo, aventurarse y el pequeño... .Desde pequeños su padre les contaba cuentos, enseñanzas y demás historias de monjes y maestros zen, pues tal fue su obsesión que se aprendió tanto de ello que narraba como si lo hubiese vivido.
Había un Maestro Zen en la comarca que tenía varios monjes como discípulos, uno obstinado con iluminarse y elevarse, otro al que se le daba bien el campo y otro que era un perezoso.
El viejo campesino pidió audiencia con el Maestro, uno de sus hijos fue encantado, otro hacía tiempo que no se sabía nada de él y el otro prefirió quedarse arando.
-Querido maestro .-En tono de ruego le decía el Viejo campesino.- Le ruego acepte a este hijo mío como discípulo, puesto que es algo que él sueña , como yo siempre quise y más no pudo ni ya puede ser-.
-Campesino ¿Tienes tres hijos, verdad?-. Dijo el Maestro.
-Si... - . Dubitativamente le respondió el Campesino.
- ¿Dónde están los otros? - Preguntó el Maestro al Viejo Campesino.
- Uno, como véis, aqui conmigo, otro por el mundo adelante, y el otro ... arando y trabajando la tierra en casa-. Contestó el Viejo Campesino.
- Campesino, yo soy Monje y sempre quise ser campesino, pero no pudo ser, me gustaría coger como discípulo a tu hijo, el que quedó en casa , durante cinco años y aceptes a este monje ( él que buscaba tanto iluminarse ...) como discípulo tuyo-. Dijo sugerentemente el Maestro.
El Monje protestó un poco, el Viejo campesino gruñó, se lo comentó al llegar a su casa, a su otro hijo; y entre regañadientes al final de infinitas vueltas aceptó, pues era deseo de su padre y era lo que él más quería.
Trás cinco años, el hijo campesino convertido a Monje conoció y aprendió el Arte del Zen y el Monje a "ser campesino".
Entonces hubo nueva audiencia:
- Viejo Campesino aquí tienes a tu hijo "convertido" en Monje... - Dijo el Maestro Zen.
El padre( el Viejo Campesino) miró con orgullo a su hijo... satisfecho .
- ...pero hay algo que quiero que entiendas y sepas, Viejo Campesino, el Arte del Zen, es el ARte de la Vida, por eso quise hacer este "intercambio" ... mucho puedes conocer a través de meditar, y adquirir sabiduría de libros, pero la experiencia se adquiere - hablando mirando para los tres- Viejo, Hijo y Monje, a través de cada cual vivir su propia vida. Esa es la esencia del Zen, que quiero que comprendan.
FIN


SOLO CABE APLAUDIR MIGUEL UN ABRAZO CUCI