Material: un tubo de carton protegido con una toalla de playa
Nos colocamos como el nino de la foto.
Nos sentamos sobre el rulo y lentamente nos dejamos caer sobre el rulo.
El rulo debe quedar a lo largo de la columna vertebral.
Al principio podemos notar un poco de molestias, o como las vertebras se alínean.
Debajo del sacro podemos colocar un pequeño cojin para evitar una posible presión.
Cuando nos encontremos en esta otra posición, tan sólo debemos estar pendientes de nuestro cuerpo y la sensación de estabilidad o inestabilidad que nos provoca el rulo debajo de nuestra columna. Nuestra respiración es posible que se acomode para compensar las sensaciones de desequilibrio.
Con este ejercicios haremos que la energía de la columna no quede cortada por las desviaciones de sus vertebras. Si las vertebra se encuentran manteniendo rotaciones, el canal raquídeo se queda obstruido y por tanto la energía no fluira libremente. Podemos imaginarnos una mangera, a la cual alguien pisa levemente. el agua continua saliendo pero no con toda la fuerza que necesitamos.
Felices experiencias