Creatividad
La acumulación de experiencia que se almacena en el cerebro como memoria, es el conocimiento, y la reacción a esa memoria es el pensar. El pensamiento es un proceso material -nada hay de sagrado en él. La imagen que adoramos como algo sagrado, sigue siendo parte del pensamiento. El pensamiento es siempre divisivo, separativo, fragmentario, y el conocimiento jamás es completo acerca de nada. El pensamiento, por sublime o trivial que sea, siempre es fragmentario y divisivo porque deriva de la memoria. Todas nuestras acciones se basan en el pensamiento; por lo tanto, toda esa acción es limitada, fragmentaria, divisiva, incompleta -jamás puede ser holística. El pensamiento, ya sea del más grande de los genios -pintores, músicos, científicos- o el insignificante pensamiento de nuestra actividad cotidiana, es siempre limitado, fragmentario, divisivo. Cualquier acción que nace de ese pensamiento, tiene que originar conflicto. Están las divisiones tribales, nacionalistas, a las que la mente se aferra en su búsqueda de seguridad. Esa misma búsqueda de seguridad es la que da origen a las guerras. La búsqueda de seguridad es también la actividad del pensamiento; por consiguiente, en el pensamiento no hay seguridad.
La esencia del contenido de nuestra conciencia, es el pensamiento, El pensamiento ha originado en la conciencia una estructura del miedo, de creencias. La idea de un Salvador, la fe, la ansiedad, la angustia -todo eso lo produce el pensamiento y constituye el contenido de la conciencia. Nos preguntamos ahora si ese contenido puede se eliminado, de modo tal que haya una dimensión del todo diferente. Es sólo en esa dimensión que puede haber creatividad; no una creatividad que pertenezca al contenido de la conciencia.
Jiddu Krishnamurti


