Cuando el intelecto no interviene puede surgir el amor
Cuando observéis vuestro propio pensar, veréis que es un proceso aislado y fragmentario. Pensáis según vuestras reacciones, las reacciones de vuestra memoria, de vuestra experiencia, de vuestro conocimiento, de vuestra creencia. Ante todo eso reaccionáis.
¿Cómo podéis detener el pensamiento? O más bien, ¿cómo se detendrá el pensamiento que es aislado, fragmentario y parcial? ¿Cómo empezar? ¿Lo destruirá eso que llamáis disciplina? Es evidente que han pasado muchos años y no lo habéis logrado; de no ser así, no estaríais aquí. Debéis examinar el proceso disciplinario que es tan sólo un proceso del pensamiento en el que hay sujeción, represión, control, dominación, todo lo cual afecta al inconsciente, que se impone más tarde, a medida que envejecéis. Habiendo ensayado en vano la disciplina durante tanto tiempo, debéis haber visto que la disciplina, evidentemente, no es el proceso para destruir el %u201Cyo%u201D. El %u201Cyo%u201D no puede ser destruido mediante la disciplina, porque la disciplina es un proceso de fortalecimiento del %u201Cyo%u201D.
Sin embargo, todas vuestras religiones la defienden; todas vuestras meditaciones, vuestras afirmaciones, se basan en eso. ¿Destruirá al %u201Cyo%u201D el conocimiento? ¿Lo destruirá la creencia? En otras palabras: todo lo que actualmente hacemos, todas las actividades en que hoy estamos empeñados para llegar hasta la raíz del %u201Cyo%u201D, ¿Producirán buenos resultados? ¿No es todo eso de una inutilidad absoluta dentro de un proceso de pensamiento que es un proceso de aislamiento, un proceso de reacción?
¿Os dais cuenta de este hecho? Cuál es el estado de la mente que dice %u201Ces así%u201D, %u201Cése es mi problema%u201D, %u201Che ahí exactamente mi situación%u201D, %u201Cya veo lo que el conocimiento, la disciplina y la ambición pueden hacer%u201D? A buen seguro que, si veis todo esto, es que ya se está desarrollando un proceso diferente.
Podemos ver los caminos por los que discurre el intelecto, pero no así los del amor; la senda del amor no puede hallarse a través del intelecto. El intelecto con todas sus ramificaciones, con todos sus deseos, ambiciones, empeños, debe cesar para que el amor surja. ¿No sabéis que cuando tenéis amor, estáis cooperando y no pensáis en vosotros mismos? Esa es la forma más elevada de inteligencia, no el que améis como un ser superior o el que estéis en buena posición, lo cual no es sino miedo. Cuando están ahí vuestros intereses creados, no puede haber amor; sólo existe el proceso de explotación que nace del miedo. Así pues, el amor sólo puede surgir cuando la mente no interviene. Por lo tanto debéis comprender todo el proceso y la función de la mente.
Sólo cuando sabemos amarnos los unos a los otros puede haber cooperación, puede funcionar la inteligencia y puede haber acuerdo sobre cualquier cuestión. Sólo entonces resulta posible descubrir qué es Dios, qué es la verdad. Sin embargo procuramos hallar la verdad a través del intelecto y la imitación, lo cual es idolatría. Sólo cuando descartáis completamente, gracias a la comprensión, toda la estructura del %u201Cyo%u201D, adviene aquello que es eterno, atemporal, inconmensurable. No podéis ir a ello; ello viene a vosotros.
Jiddu Krishnamurti


