Lecciones de Un Curso de Milagros

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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mié Jul 30, 2008 1:13 pm

Lección 212



No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

(192) Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.



Busco la función que me ha de liberar
de todas las vanas ilusiones del mundo.
Solamente la función que Dios me dio puede ofrecerme libertad.
Eso es lo único que busco
y lo único que aceptaré como propio.

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.


Extendiendo el Amor de Georgina



5No soy un cuerpo. 6Soy libre. 7Pues aún soy tal como Dios me creó.



3. La salvación no transige en absoluto. 2Transigir es aceptar sólo una parte de lo que quieres: tomar sólo un poco y renunciar al resto. 3 La salvación no renuncia a nada. 4 Se les concede a todos enteramente. 5Si permites que la idea de transigir invada tu pen­samiento, se pierde la conciencia del propósito de la salvación porque no se reconoce. 6Dicho propósito se niega cuando la idea de transigir se ha aceptado, pues es la creencia de que la salvación es imposible. 7La idea de transigir mantiene que puedes ata­car un poco, amar un poco, y ser consciente de la diferencia. 8De esta manera, pretende enseñar que un poco de lo mismo puede ser diferente, y, al mismo tiempo, permanecer intacto, cual uno solo. 9¿Tiene sentido esto? 10¿Es acaso comprensible?

4. Este curso es fácil precisamente porque no transige en abso­luto. 2Aun así, parece ser difícil para aquellos que todavía creen que es posible transigir. 3No se dan cuenta de que si lo fuese, la salvación sería un ataque. 4Es indudable que la creencia de que la salvación es imposible no puede propiciar la calmada y serena certidumbre de que ésta ha llegado. 5El perdón no se puede negar sólo un poco. 6Tampoco es posible atacar por una razón y amar por otra, y entender lo que es el perdón. 7¿No te gustaría poder reconocer lo que constituye un asalto a tu paz, si sólo de esa manera resulta imposible que la pierdas de vista? 8Si no la defiendes, puedes mantenerla brillando ante tu visión, eterna­mente diáfana y sin jamás perderla de vista. (TEXTO 23.III.3-4)



Nuestra verdadera función es amarnos y ser felices, y a ésta nos acercamos cada ocasión en que nos perdonarnos y extendemos este perdón. Cuando el perdón no lo manejamos como objetivo de vida, puede presentarse dolor emocional en nuestras relaciones y el verdadero amor se aleja. El perdón nos ofrece la oportunidad de crecer, de madurar, de ver más allá de los arquetipos que nos limitan y mediante los cuales finalmente lo único que conseguimos es sentirnos solos y traicionados, porque el perdón nos ofrece formas de ser y de relacionarnos que alejan todos los obstáculos a la presencia del amor, nos hace comprometernos con nosotros mismos, porque es el material del cual están hechas las relaciones sanas.



Una de las relaciones más difíciles de sanar es la familiar, pero a la vez es nuestro mejor salón de clase, nos prepara para establecer otras relaciones más sanas, relaciones curativas. Necesitamos revisar este tipo de relaciones porque en tanto no sanemos nuestra relación con nuestros padres, nuestros hermanos y hermanas, nuestra familia en general, estaremos propensos a activar en cada relación al menos algunos de los problemas de nuestra familia biológica, y no podremos mantener relaciones de amor incondicional. Es por esto importante reconocer nuestras heridas del pasado en este ámbito, para poder tener la seguridad que no repetiremos y proyectaremos patrones de conducta que van a reflejar los obstáculos aprendidos en el pasado que nos han estado alejando del amor. Cuando curamos las viejas heridas y aprendemos a amarnos y aceptarnos incondicionalmente, llevamos la luz del amor a nuestras relaciones.





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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Sab Ago 02, 2008 10:28 am

Lección 215



No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

(195) El Amor es el camino que recorro con gratitud.



El Espíritu Santo es mi único Guía.
Él camina a mi lado con amor.
y le doy las gracias por mostrarme el camino que debo seguir.


No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.



Extendiendo el Amor de Georgina

5No soy un cuerpo. 6Soy libre. 7Pues aún soy tal como Dios me creó.



1. No olvides que la motivación de este curso es alcanzar y con­servar el estado de paz. 2En ese estado la mente se acalla y se alcanza la condición en la que se recuerda a Dios. 3No es necesa­rio que le digas lo que Él debe hacer. 4Él no fallará. 5Allí donde puede entrar, Él ya ha entrado. 6¿Cómo no iba a poder entrar allí donde es Su Voluntad estar? 7Alcanzarás la paz porque ésa es Su Voluntad. 8¿Crees que una sombra puede frenar la Voluntad que mantiene al universo a salvo? 9Dios no tiene que contemporizar con las ilusiones para ser lo que es. 10Ni Su Hijo tampoco. 11Ellos simplemente son. 12¿Y qué ilusión que en su vagar parezca flotar e interponerse entre Ellos tiene el poder de invalidar los designios de Su Voluntad conjunta?

2. Aprender este curso requiere que estés dispuesto a cuestionar cada uno de los valores que abrigas. 2Ni uno solo debe quedar oculto y encubierto, pues ello pondría en peligro tu aprendizaje. 3Ninguna creencia es neutra. 4Cada una de ellas tiene el poder de dictar cada decisión que tomas. 5Pues una decisión es una conclu­sión basada en todo lo que crees. 6Es el resultado de lo que se cree y emana de ello tal como el sufrimiento es la consecuencia inevita­ble de la culpabilidad, y la libertad, de la falta de pecado. 7La paz no tiene substitutos. 8No hay alternativa para lo que Dios crea. 9La verdad surge de lo que Él sabe. 10Y así como toda la creación sur­gió en Su Mente por razón de lo que Él sabe, del mismo modo tus decisiones proceden de tus creencias. (TEXTO 24.Introd.1-2)



Solo caminando de la Mano del Espíritu Santo podemos estar seguros y aprender este Curso, Él nos enseña cómo cambiar nuestros pensamientos de desamor por los de amor a través del perdón. La motivación de este Curso es que alcanzar la paz y la felicidad, para ello necesitamos cuidadosamente revisar cada uno de nuestros pensamientos, cada emoción, cada expectativa que mantenemos y que nos motiva al sufrimiento, a deshacernos del amor, a no poder observar el mundo real de Dios.



Al revisarnos es importante que lo hagamos sin caer en la tentación de los juicios, de la falta de paciencia y compasión, es solo observarnos y al hacer esto estar concientes de que en ocasiones voltear al pasado nos puede llegar a doler, pero entendamos que esto es necesario para poder cerrarlo y quitar la carga emocional que por varios años pusimos en esos eventos que en su momento nos lastimaron, en las personas que hemos pensado nos dañaron. Es tomar la decisión de perdonarnos el error, y extender este perdón, solo así podremos recuperar nuestro origen.




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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Dom Ago 03, 2008 10:34 am

Lección 216



No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

(196) No puede ser sino a mi mismo a quien crucifico.



Todo lo que hago, me lo hago a Mi mismo.
Si ataco, sufro.
Mas si perdono, se me dará la salvación.


No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

Extendiendo el Amor de Georgina



5No soy un cuerpo. 6Soy libre. 7Pues aún soy tal como Dios me creó.



4. Lo que Dios creó no puede ser atacado, pues no hay nada en el universo que sea diferente de ello. 2Lo que es diferente, sin embargo, exige juicios, y éstos tienen que proceder de alguien que es "mejor", alguien incapaz de ser como aquel a quien con­dena, alguien "superior" a él, y en comparación, inocente. 3Y así, el deseo de ser especial se convierte simultáneamente en un medio y en un fin. 4Pues ser especial no sólo separa, sino que también sirve como base desde la que el ataque contra los que parecen ser "inferiores", es "natural" y "justo". 5Los que se creen especiales se sienten débiles y frágiles debido a las diferencias, pues lo que los hace especiales es su enemigo. 6Sin embargo, ellos lo protegen y lo llaman "amigo". 7Luchan por él contra todo el universo, pues no hay nada en el mundo que sea más valioso para ellos.

5. El deseo de ser especial es el gran dictador de las decisiones erróneas. 2He aquí la gran ilusión de lo que tú eres y de lo que tu hermano es. 3Y he aquí también lo que hace que se ame al cuerpo y se le considere algo que vale la pena conservar. 4Ser especial es una postura que requiere defensa. 5Las ilusiones la pueden atacar y es indudable que lo hacen. 6Pues aquello en lo que tu hermano se tiene que convertir para que tú puedas seguir siendo especial es una ilusión. 7Hay que atacar a aquel que es "peor" que tú, de forma que tu especialismo * pueda perpetuarse a costa de su derrota. 8Pues ser especial supone un triunfo, y esa victoria consti­tuye la derrota y humillación de tu hermano. 9¿Cómo puede vivir tu hermano con el fardo de todos tus pecados sobre él? 10¿Y quién, sino tú, es su conquistador? (TEXTO 24.I.4-5)



El ataque nunca estará justificado por la carga que éste representa, porque lo primero que se presenta es que nos sentiremos culpables y generalmente estaremos esperando un castigo, lo cual deja fuera la posibilidad del perdón. Como se presenta en la lección de hoy, dañar a otros es dañarnos a nosotros mismos y un ataque indirecto a Dios, porque estamos atacando Su Creación. El ataque también esta siempre presente en las relaciones especiales, tanto de amor como de odio, relaciones que están llenas de expectativas y por lo mismo de evaluaciones y calificaciones, es decir juicios.

Dentro del mundo de la ilusión del ego estas relaciones son permanentes, él las exige para fundamentar el error en el Hijo de Dios, son estas las que nos mantienen en la separación, en el mundo irreal del pecado y el miedo, no nos permiten aceptar el perdón que el Espíritu Santo nos enseña, no nos deja salir al encuentro del amor incondicional y las relaciones santas.








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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Lun Ago 04, 2008 6:21 pm

Lección 217



No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

(197) No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano.

¿Quién debe dar gracias por mi salvación sino yo mismo?
¿Y Cómo sino a través de la salvación puedo
encontrar el Ser a Quien debo estarle agradecido?

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

Extendiendo el Amor de Georgina



4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.



6. ¿Podrías odiar a tu hermano si fueses igual que él? 2¿Podrías atacarlo si te dieses cuenta de que caminas con él hacia una misma meta? 3¿No harías todo lo posible por ayudarlo a alcan­zarla si percibieses que su triunfo es el tuyo propio? 4Tu deseo de ser especial te convierte en su enemigo; pero en un propósito compartido, eres su amigo. 5Ser especial jamás se puede compar­tir, pues depende de metas que sólo tú puedes alcanzar. 6Y él jamás debe alcanzarlas, pues de otro modo tu meta se vería en peligro. 7¿Qué significado puede tener el amor allí donde el obje­tivo es triunfar? 8¿Y qué decisión puede tomarse en favor de ese objetivo que no acabe perjudicándote?

7. Tu hermano es tu amigo porque su Padre lo creó semejante a ti. 2No hay diferencia alguna entre vosotros. 3Se te ha dado tu hermano para que el amor se pueda extender, no para que se lo niegues. 4Lo que no das, lo pierdes. 5Dios se dio a Sí Mismo a vosotros dos, y recordar esto es el único propósito que compartís ahora. 6Por lo tanto, es el único propósito que tenéis. 7¿Podríais atacaros el uno al otro si decidieseis no permitir que el deseo de ser especial se interpusiese entre vosotros? 8Observa imparcial­mente qué es lo que hace que no aceptes a tu hermano del todo, o qué es lo que te lleva a pensar que quizá os convendría más estar separados. 9¿No es siempre acaso tu creencia de que tu sensación de ser especial se ve menoscabada por vuestra relación? 10¿Y no es éste el "enemigo" que hace que cada uno de vosotros sea una ilusión para el otro? (TEXTO 24.I.6-7)



La ley de causa y efecto señala que como damos recibimos, que lo que lanzamos al exterior en algún momento se regresará, que lo que le ofrecemos a nuestro hermano es lo que nos ofrecemos a nosotros, lo que le negamos a él es lo que a nosotros nos estamos también negando, nuestras pérdidas son las suyas, si no nos perdonamos no lo perdonamos a él, nuestras ganancias son las ganancias de él, las carencias y escasez que vemos en él son también las nuestras, el pecado y la culpa que vemos en nuestro hermano es solo una proyección de cómo nos vemos a nosotros mismos. Por eso cuando vemos a un hermano carente o débil lo que estamos haciendo es una proyección de nuestro propio sentir; cada vez que decimos “pobrecito, es que no tiene posibilidades”, lo que estamos diciendo es que Dios nos Creó diferentes y que hace distinciones entre Sus Hijos.



El mundo del amor y la abundancia de Dios es siempre compartido, se presenta dentro de la Unidad del Cielo, porque no hay nada en que el Padre haya hecho distinciones, y le de más a uno de Sus Hijos y a otros se los niegue, porque el Padre tiene un solo Hijo, cada uno de nosotros. Para llegar a esta comprensión es necesario aceptar que desde el espíritu [nuestra única parte verdadera y perfecta] todos somos iguales. La parte en que no lo somos es la parte que el ego ha fabricado, en ésta existen las diferencias y las separaciones, las culpas, el pecado y los castigos, es la parte irreal del mundo de la ilusión.


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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mar Ago 05, 2008 8:07 pm

Lección 218



No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

(198) Sólo mi propia condenación me hace daño.



Mi condenación nubla mi visión, y a través de mis ojos ciegos
no puedo ver la visión de mi gloria. Más hoy puedo contemplar
esta gloria y regocijarme.


No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.



Extendiendo el Amor de Georgina

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.



8. Tu temor a Dios y a tu hermano procede de cada creencia de ser especial que aún no has reconocido. 2Pues exiges que tu hermano se postre ante ella en contra de su voluntad. 3Y Dios Mismo tiene que honrarla o pagar las consecuencias. 4Todo vestigio de malicia, toda punzada de odio y todo deseo de perpetuar la separación nace ahí. 5Pues en este punto el propósito que compartes con tu hermano queda velado de vuestras conciencias. 6Te resistes a aceptar este curso porque te enseña que tú y tu hermano sois igua­les. 7No tenéis ningún propósito que no sea el mismo, ni ninguno que vuestro Padre no comparta con vosotros. 8Pues se ha elimi­nado de vuestra relación todo objetivo de ser especial. 9¿Destrui­rías ahora el objetivo de santidad que el Cielo le confirió a esta relación? 10¿Qué perspectiva puede tener el que se cree especial que no cambie con cada aparente golpe, con cada afrenta, o con cada juicio que se imagina ha sido emitido contra él?

9. Los que se creen especiales se ven obligados a defender las ilusiones contra la verdad, 2pues ¿qué otra cosa es el deseo de ser especial sino un ataque contra la Voluntad de Dios? 3No amas a tu hermano mientras sea eso lo que defiendes en contra suya. 4Esto es lo que él ataca y lo que tú proteges. 5He aquí el motivo de la batalla que libras contra él. 6Aquí él no puede sino ser tu ene­migo, no tu amigo. 7Jamás podrá haber paz entre los que son diferentes. 8Mas él es tu amigo precisamente porque sois lo mismo. (TEXTO 24.I.8-9)



El espacialismo que el ego enseña nos empuja a establecer relaciones especiales en las que creemos que necesitamos defendernos de todos y de todo, estar a la expectativa del ataque, no nos permite disfrutar el amor perfecto porque preferimos en ocasiones defender el punto de vista, en lugar de elegir entre ser feliz o tener la razón. El amor perfecto, que es amor incondicional hacia uno mismo y hacia los demás, en él nos aceptamos y aceptamos a los demás tal como son, sin querer cambiarlos, sin sentir que perdemos algo, sin sentir que nos debilitamos al hacerlo, por el contrario reconocemos nuestra fortaleza.



El pensamiento de pérdida generalmente se presenta porque en el pasado nos hemos acostumbrado a mantener apegos, nos apegamos a relaciones con seres y objetos, y con ello generamos una de las más grandes adicciones que vive el ser humano, la dependencia. Esta es la adicción más fuerte y de la que se generan todas las demás, mantenemos adicción al dolor, al sufrimiento, a la pérdida, a sentirnos solos y sin recursos, a lastimarnos. Cuando podemos descubrir esto es que tomamos nuevas decisiones, la mayor decisión tal vez en nuestra vida, la de voltear a nuestro interior y descubrir que no necesitamos cargar con el dolor en nuestra vida, que como Hijos de Dios somos seres completos, eternos e inmutables.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mié Ago 06, 2008 9:38 am

Lección 219



No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

(199) No soy un cuerpo. Soy libre.



Soy el Hijo de Dios.
Aquiétate mente mía, y piensa en esto por un momento.
Luego regresa a la tierra, sin confusión alguna acerca de quién es aquel
a quien mi Padre ama eternamente como Su Hijo.


No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.


Extendiendo el Amor de Georgina


6No soy un cuerpo. 7Soy libre. 8Pues aún soy tal como Dios me creó.



1. Hacer comparaciones es necesariamente un mecanismo del ego, pues el amor nunca las hace. 2Creerse especial siempre con­lleva hacer comparaciones. 3Pues se establece al ver una falta en otro; y se perpetúa al buscar y mantener claramente a la vista cuanta falta se pueda encontrar. 4Esto es lo que persigue el especialismo, y esto es lo que contempla. 5Y aquel a quien tu deseo de ser especial así rebaja, habría sido tu salvador si tú no hubieses elegido usarlo como un triste ejemplo de cuán especial eres tú. 6Frente a la pequeñez que ves en él, tú te yergues alto y señero, irreprochable y honesto, puro e inmaculado. 7No entiendes que al hacer eso es a ti mismo a quien rebajas.

2. Tratar de ser especial es siempre a costa de la paz. 2¿Quién podría atacar y menospreciar a su salvador y al mismo tiempo reconocer su fuerte apoyo? 3¿Quién podría menoscabar su omni­potencia y al mismo tiempo compartir su poder? 4¿Y quién podría usarlo como medida de la pequeñez y al mismo tiempo liberarse de toda limitación? 5Tú tienes una función que desem­peñar en la salvación. 6Realizarla te brindará felicidad. 7Pero tratar de ser especial siempre te ocasionará dolor. 8Pues es una meta que se opone a la salvación, y, por lo tanto, va en contra de la Voluntad de Dios. 9Atribuir valor a ser especial es apreciar una voluntad ajena, para la cual las ilusiones acerca de ti son más importantes que la verdad. (TEXTO 24.II.1-2)



Saber que somos el Hijo de Dios debiese ser suficiente para sentirnos siempre completos y felices, en paz y en amor, pero parece ser que el ego nos mando una señal diferente que nos hace vernos carentes y sin recursos para salir de ello. Nos hemos acostumbrado a la adicción al dolor, pero al no darnos cuenta de ello culpamos a otros de esto, incluido Dios. Este pensamiento adictivo habla en nuestra mente diciendo que nos falta algo, que nada es suficiente, y así nos encontramos atrapados en una búsqueda interminable en el exterior para llenar los supuestos vacíos y carencias. Se construye sobre el temor, la culpabilidad, la orientación hacia el pasado o hacia el futuro, y el juicio. La adicción es una continuada búsqueda compulsiva externa, a pesar de que esa búsqueda nos conduce siempre al dolor y al conflicto. Esa es la forma de actuar del ego y para invertir este comportamiento tenemos que empezar por desafiar sus conceptos fundamentales.
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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor cuci el Jue Ago 07, 2008 6:14 pm

MUCHO TE HECHABA DE MENOS BETINA Y TUS BUENAS ENSEÑANZAS GRACIAS DE NUEVO YA ME LAS COPIE :leer: :amor:
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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Sab Ago 09, 2008 11:10 am

Lección 220


No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

(200) No hay más paz que la paz de Dios.


Que no me desvíe del camino de la paz,
pues ando perdido por cualquier otro sendero que no sea ése.
Mas déjame seguir a Aquel que me conduce a mi hogar,
y la paz será tan segura como el Amor de Dios.


No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.


Exendiendo el Amor de Georgina


4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


4. Tú no eres especial. 2Si crees que lo eres y quieres defender tu especialismo en contra de la verdad de lo que realmente eres, ¿cómo vas a poder conocer la verdad? 3¿Qué respuesta del Espí­ritu Santo podría llegar hasta ti, cuando a lo que escuchas es a tu deseo de ser especial, que es lo que pregunta y lo que responde? 4Tan sólo prestas oídos a su mezquina respuesta, la cual ni siquiera se oye en la melodía que en amorosa alabanza de lo que eres fluye eternamente desde Dios a ti. 5Y este colosal himno de honor que amorosamente se te ofrece por razón de lo que eres parece silencioso e inaudible ante el "poderío" de tu especia­lismo. 6Te esfuerzas por escuchar una voz que no tiene sonido, y, sin embargo, la Llamada de Dios Mismo te parece insonora.

5. Puedes defender tu especialismo, pero nunca oirás la Voz que habla en favor de Dios a su lado, 2pues hablan diferentes idiomas y llegan a oídos diferentes. 3Para todo aquel que se cree especial la verdad tiene un mensaje diferente, y un significado distinto. 4Sin embargo, ¿cómo podría ser que la verdad fuese diferente para cada persona? 5Los mensajes especiales que oyen los que se creen especiales les convencen de que ellos son diferentes y de que son algo aparte, cada uno con sus pecados especiales y "a salvo” del amor, el cual no ve su especialismo en absoluto. 6La visión de Cristo es su "enemigo", pues no ve aquello que ellos quieren ver y les mostraría que el especialismo que ellos creen ver es una ilusión. (TEXTO 24.II.4-5)


La meta de este Curso es movernos al reconocimiento de lo que en el pasado nos hemos estado negando, recordando en este proceso que éste no es un curso de amor, pero sí es para descubrir qué hemos estado haciendo que no lo hemos podido experimentar plenamente, por qué nos lo hemos negado y se lo hemos negado a nuestro hermano. Desde un lugar de paz, la mente puede empezar a permitir que el calor del perdón y el amor fundan las ilusiones del ego del temor y la culpabilidad. El primer paso consiste en empezar a entrenar nuestra mente para que pase por alto las ilusiones de la oscuridad, ya que el amor se encuentra justo más allá. El sistema de pensamiento basado en el amor se halla construido sobre el perdón y el amor, el momento presente, la aceptación siempre incondicional, y la abundancia. Las creencias basadas en este sistema de pensamiento aportan paz mental. En oposición a esto el ataque es una de las herramientas más fuertes del ego para mantenernos separados, porque solo el ego puede conducir nuestro pensamiento al dolor de la pérdida que genera el ataque, y atacamos porque pensamos que alguien quiere quitarnos algo, alguien allá afuera tiene más poder que nosotros y desea destruirnos. En realidad nadie nos puede privar de algo y mucho menos de nuestra paz y nuestra felicidad. El Hijo de Dios nació y permanece libre, lleno de amor, en abundancia total y eterna.


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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Sab Ago 09, 2008 11:14 am

SEGUNDA PARTE


Introducción


1. Las palabras apenas significarán nada ahora. Las utilizaremos únicamente como guías de las que no hemos de depender. Pues lo único que nos interesa ahora es tener una experiencia directa de la verdad. Las lecciones que aún nos quedan por hacer no son más que introducciones a los períodos en que abandonamos el mundo del dolor y nos adentramos en la paz. Ahora empezamos a alcanzar el objetivo que este curso ha fijado y a hallar la meta hacia la que nuestras prácticas han estado siempre encaminadas.

2. Lo que nos proponemos ahora es que los ejercicios sean sólo un preámbulo. Pues aguardamos con serena expectación a nuestro Dios y Padre. Él nos ha prometido que Él Mismo dará el paso final. Y nosotros estamos seguros de que Él cumple Sus promesas. Hemos recorrido un largo trecho, y ahora lo aguardamos a Él. Continuaremos pasando un rato con Él cada mañana y cada noche, mientras ello nos haga felices. No vamos a considerar el tiempo ahora como una cuestión de duración. Dedicaremos tanto tiempo como sea necesario a fin de lograr el objetivo que perseguimos. No nos olvidaremos tampoco de nuestros recordatorios de cada hora, y recurriremos a Dios siempre que nos sintamos tentados de olvidarnos de nuestro objetivo.

3. Durante el resto de los días venideros seguiremos utilizando un pensamiento central para introducir nuestros períodos de descanso y para calmar nuestras mentes, según lo dicte la necesidad. No obstante, no nos contentaremos únicamente con practicar los demás instantes santos con los que concluye este año que le hemos dedicado a Dios. Diremos más bien algunas palabras sencillas a modo de bienvenida, y luego esperaremos que nuestro Padre Se revele a Sí Mismo, tal como ha prometido que lo hará. Lo hemos invocado y Él ha prometido que Su Hijo recibirá respuesta siempre que invoque Su Nombre.

4. Ahora venimos a Él teniendo únicamente Su Palabra en nuestras mentes y en nuestros corazones, y esperamos a que Él dé el paso hacia nosotros que nos ha dicho, a través de Su Voz, que no dejaría de dar una vez que lo invitásemos. Él no ha dejado solo a Su Hijo en su locura, ni ha traicionado la confianza que éste tiene en Él. ¿No le ha hecho acaso Su fidelidad acreedor a la invitación que Él espera para hacernos felices? Le extenderemos esa invitación y Él la aceptará. Así es como transcurrirán nuestros momentos con Él. Expresaremos las palabras de invitación que Su Voz sugiere y luego esperaremos a que Él venga a nosotros.

5. La hora de la profecía ha llegado. Ahora es cuando las antiguas promesas se honran y se cumplen sin excepción. No queda ningún paso que el tiempo nos pueda impedir dar. Pues ahora no podemos fracasar. Siéntate en silencio y aguarda a tu Padre. Él ha dispuesto que vendrá una vez que hayas reconocido que tu voluntad es que Él venga. Y tú nunca habrías podido llegar tan lejos si no hubieses reconocido, por muy vagamente que fuese, que ésa es tu voluntad.

6. Estoy tan cerca de ti que no podemos fracasar. Padre, Te entregamos estos santos momentos como muestra de agradecimiento por Aquel que nos enseñó a abandonar el mundo del pesar a cambio del que Tú nos diste como sustituto. Ahora no miramos hacia atrás. Miramos hacia adelante y fijamos la mirada en el final de la jornada. Acepta de nuestra parte estas humildes ofrendas de gratitud, mientras contemplamos, a través de la visión de Cristo, un mundo que está más allá del que nosotros construimos y que aceptamos como sustituto total del nuestro.

7. Y ahora aguardamos en silencio, sin miedo y seguros de Tu llegada. Hemos procurado encontrar el camino siguiendo al Guía que Tú nos enviaste. Desconocíamos el camino, pero Tú no te olvidaste de nosotros. Y sabemos que no Te olvidarás de nosotros ahora. Sólo pedimos que Tus promesas de antaño se cumplan tal como es Tu Voluntad. Al pedir esto, nuestra voluntad dispone lo mismo que la Tuya. El Padre y el Hijo, Cuya santa Voluntad creó todo lo que existe, no pueden fracasar en nada. Con esta certeza daremos estos últimos pasos que nos llevan a Ti, y descansaremos confiadamente en Tu Amor, el cual jamás defraudará al Hijo que Te llama.

8. Y así damos comienzo a la parte final de este año santo que hemos pasado juntos en busca de la verdad y de Dios, Quien es su único creador. Hemos encontrado el camino que Él eligió para que nosotros lo siguiésemos, y decidimos seguirlo tal como Él quiere que hagamos. Su Mano nos ha sostenido. Sus Pensamientos han arrojado luz sobre las tinieblas de nuestras mentes. Su Amor nos ha llamado incesantemente desde los orígenes del tiempo.

9. Quisimos privar a Dios del Hijo que Él creó para Sí. Quisimos que Dios cambiara y fuera lo que nosotros queríamos hacer de Él. Y creímos que nuestros desquiciados deseos eran la verdad. Ahora nos alegramos de que todo esto haya desaparecido y de que ya no pensemos que las ilusiones son verdad. El recuerdo de Dios despunta en los vastos horizontes de nuestras mentes. Un momento más y volverá a surgir. Un momento más, y nosotros que somos los Hijos de Dios, nos encontráremos a salvo en nuestro hogar, donde Él desea que estemos.

10. A la necesidad de practicar casi le ha llegado su fin. Pues en esta última etapa llegaremos a entender, que sólo con invocar a Dios, toda tentación desaparece, En lugar de palabras, sólo necesitamos sentir Su Amor. En lugar de oraciones, sólo necesitamos invocar Su Nombre. Y en lugar de juzgar, sólo necesitarnos aquietarnos y dejar que todas las cosas sean sanadas. Aceptaremos la manera en que el plan de Dios ha de terminar, tal como aceptamos la manera en que comenzó. Ahora ya se ha consumado. Este año nos ha llevado a la eternidad.

11. Las palabras tendrán todavía cierta utilidad. Cada cierto tiempo se incluirán temas de especial relevancia, cuya lectura debe preceder a la de nuestras lecciones diarias y a los períodos de experiencia profunda e inefable que deben seguir a éstas. Estos temas especiales deberán repasarse cada día hasta que se te ofrezca el siguiente. Debes leerlos lentamente y reflexionar sobre ellos por un rato antes de cada uno de esos santos y benditos instantes del día. He aquí el primero de estos temas especiales.


1. ¿Qué es el perdón?

1. El perdón reconoce que lo que pensaste que tu hermano te había hecho en realidad nunca ocurrió. El perdón no perdona pecados, otorgándoles así realidad. Simplemente ve que no hubo pecado. Y desde este punto de vista todos tus pecados quedan perdonados. ¿Qué es el pecado sino una idea falsa acerca del Hijo de Dios? El perdón ve simplemente la falsedad de dicha idea y, por lo tanto, la descarta. Lo que entonces queda libre para ocupar su lugar es la Voluntad de Dios.

2. Un pensamiento que no perdona es aquel que emite un juicio que no pone en duda a pesar de que es falso. La mente se ha cerrado y no puede liberarse. Dicho pensamiento protege la pro­yección, apretando aún más sus cadenas de manera que las dis­torsiones resulten más sutiles y turbias; menos susceptibles de ser puestas en duda y más alejadas de la razón. ¿Qué puede interponerse entre una proyección fija y el objetivo que ésta ha elegido como su deseada meta?

3. Un pensamiento que no perdona hace muchas cosas. Persigue su objetivo frenéticamente, retorciendo y volcando todo aquello que cree que se interpone en su camino. Su propósito es distor­sionar, lo cual es también el medio por el que procura alcanzar ese propósito. Se dedica con furia a arrasar la realidad, sin ningún miramiento por nada que parezca contradecir su punto de vista.

4. El perdón, en cambio, es tranquilo y sosegado, y no hace nada. No ofende ningún aspecto de la realidad ni busca tergiversarla para que adquiera apariencias que a él le gusten. Simplemente observa, espera y no juzga. El que no perdona se ve obligado a juzgar, pues tiene que justificar el no haber perdonado. Pero aquel que ha de perdonarse a sí mismo debe aprender a darle la bienvenida a la verdad exactamente como ésta es.

5. No hagas nada, pues, y deja que el perdón te muestre lo que debes hacer a través de Aquel que es tu Guía, tu Salvador y Pro­tector, Quien, lleno de esperanza, está seguro de que finalmente triunfarás. Él ya te ha perdonado, pues ésa es la función que Dios le encomendó. Ahora tú debes compartir Su función y per­donar a aquel que Él ha salvado, cuya inocencia Él ve y a quien honra como el Hijo de Dios.


Lección 221


Que mi mente esté en paz y que todos mis pensamientos se aquieten.


Padre, hoy vengo a Ti en busca de la paz que sólo Tú puedes dar. Vengo en silencio. Y en la quietud de mi corazón -en lo más recóndito de mi mente- , espero y estoy a la escucha de Tu Voz. Padre mío, háblame hoy. Vengo a oír Tu Voz en silencio, con certeza y con amor, seguro de que oirás mi llamada y de que me responderás.


Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas.


Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.


Extendiendo el Amor de Georgina


Que mi mente esté en paz y que todos mis pensamientos se aquieten.


7. Tú que has encadenado a tu salvador a tu deseo de ser especial y has otorgado a dicho deseo el lugar de aquel, recuerda esto: tu salvador no ha perdido la capacidad de perdonarte todos los pecados que tú crees haber interpuesto entre él y la función de salvarte que Dios le encomendó. 2Y tú no puedes cambiar su fun­ción, ni tampoco la verdad que mora en él y en ti. 3Pero ten por seguro que esta verdad es exactamente la misma en cada uno de vosotros. 4La verdad no transmite mensajes diferentes y sólo tiene un significado. 5Y es un significado que tú y tu hermano podéis entender y que os brinda liberación a ambos. 6He aquí a tu her­mano ofreciéndote la llave del Cielo que tiene en su mano. 7No permitas que el sueño de ser especial continúe interponiéndose entre vosotros. 8Lo que es uno está unido en la verdad. (TEXTO 24.II.7)


La lección del día de hoy nos mueve a tomar nuevas decisiones para buscar, encontrar y permanecer en el Amor de Dios, ya que en este estado mental del sueño feliz es que podemos recordar a nuestro Padre, a encontrar y experimentar la paz tan anhelada por cada uno de nosotros. Nada allá afuera puede ofrecernos esta paz, nadie nos la puede brindar, es responsabilidad personal empezar a poner los cimientos, las bases sólidas para edificar el hogar sagrado en donde ella more, porque solo desde la unidad con Dios y Su Creación podremos lograr el reencuentro con nuestro espíritu perfecto y así poder reconocerlo en el otro ser que está frente a nosotros. Porque solo al entrar en unidad con nuestro hermano lograremos la paz en nosotros, porque en tanto el ataque esté presente, la culpa se mantiene, se convierte en la herramienta poderosa para destruir nuestra paz, es el elemento que nos mantiene aprisionados en la cárcel del miedo y el desamor, y en este estado de encarcelamiento la paz se hace inalcanzable para nosotros, y al no lograrla no podemos extenderla.


La herramienta más poderosa que el Curso nos ofrece para lograr la paz y que el amor esté presente en cada segundo de nuestra vida, y lo observamos en la introducción a esta lección del día de hoy, es el perdón, a través de él se establece la unidad, se restablece el recuerdo de lo que realmente somos: espíritus perfectos. No tenemos que buscar afuera, solo tenemos que tomar la decisión de perdonarnos y al hacerlo podremos perdonar al mundo por lo que nunca nos ha hecho, cuando lo logremos estaremos dispuestos a caminar en la pausa y el silencio que la paz proporciona. Es en el silencio de la mente, sin los mensajes acumulados del ego, que podemos realmente escuchar la Voz de Dios, pero en tanto los mensajes de culpa del ego sigan tomando espacio en nuestra mente, en tanto los sigamos escuchando día a día y sin capacidad para perdonarnos, el ruido que esto nos genera hace que no podamos darnos la oportunidad de escuchar el mensaje verdadero, pero si en algún momento, en algún espacio del tiempo decidimos permanecer en el silencio sosegado de nuestro espíritu, silencio de la Divinidad, lograremos llegar y permanecer en un perfecto estado de paz.


Permanecer en Dios es permanecer en nuestro verdadero hogar, el espacio sagrado en el que todo se hace posible, en donde el milagro se lleva a cabo, en donde la curación de nosotros y nuestro hermano se hace posible, porque como nos enseña nuestro Hermano Mayor Jesús: la salud está edificada en la de nuestro hermano, nuestra paz es su paz, nuestra santidad es la santidad de él, nuestra impecabilidad es la de él, es llegar a una paz en la que se hace posible experimentar el instante santo, en el santo hogar, experimentar el milagro, la redención, y la recuperación total de nuestra libertad.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Sab Ago 09, 2008 11:20 am

Lección 222

Dios está conmigo. Vivo y me muevo en Él.



Dios está conmigo. Él es mi Fuente de vida, la vida interior, el aire que respiro, el alimento que me sustenta y el agua que me renueva y me purifica, Él es mi hogar, en el que vivo y me muevo; el Espíritu que dirige todos mis actos, me ofrece Sus Pensamientos y garantiza mi perfecta inmunidad contra todo dolor. Él me prodiga bondad y cuidado, y contempla con amor al Hijo sobre el que resplandece, el cual a su vez resplandece sobre Él. ¡Qué serenidad la de aquel que conoce la verdad de lo que Él dice hoy!


Padre, no tenemos en nuestros labios ni en nuestras mentes otras palabras que Tu Nombre, cuando acudimos silenciosamente ante Tu Presencia, pidiendo que se nos conceda poder descansar Contigo por un rato en paz.


Extendiendo el Amor de Georgina


Dios está conmigo. Vivo y me muevo en Él.


9. Has llegado muy lejos por el camino de la verdad, demasiado lejos como para titubear ahora. 2Un paso más, y todo vestigio del temor a Dios quedará disuelto en el amor. 3El deseo de ser espe­cial de tu hermano y el tuyo son enemigos, y en su mutuo odio están comprometidos a matarse el uno al otro y a negar que son lo mismo. 4Mas no han sido ilusiones las que han llegado hasta este último obstáculo, el cual parece hacer que Dios y Su Cielo estén tan lejos que no se pueden alcanzar. 5Aquí en este santo lugar se alza la verdad esperando para recibirte a ti y a tu her­mano en silenciosa bendición y en una paz tan real y abarcadora que nada queda excluido. 6No traigas ninguna de las ilusiones que abrigas acerca de ti mismo a este lugar, al que vienes lleno de esperanza y honestidad.

10. He aquí el que te puede salvar de tu deseo de ser especial. 2Él tiene tanta necesidad de que lo aceptes como parte de ti, como tú de que él te acepte a ti. 3Eres tan semejante a Dios como Dios lo es a Sí Mismo. 4Dios no es especial, pues Él no se quedaría con nin­guna parte de lo que Él es sólo para Sí, negándosela a Su Hijo y reservándola sólo para Sí Mismo. 5Y esto es lo que tú temes, pues si Él no es especial, entonces Su Voluntad dispuso que Su Hijo fuese como Él, y, por lo tanto, tu hermano no puede sino ser como tú. 6Él no es especial, pero lo tiene todo, incluyéndote a ti. 7Dale sólo lo que ya es suyo, y recuerda que Dios Se dio a Sí Mismo a ambos con el mismo amor, para que ambos pudierais compartir el universo con Él, Quien dispuso que el amor jamás pudiese ser dividido ni mantenerse separado de lo que es y ha de ser para siempre. (TEXTO 24.II.9-10)


Repetir y repetir la lección del día de hoy nos ayuda a anular en nuestra mente un mensaje erróneo que traemos grabado ancestralmente, para poder grabar la única verdad posible, que Dios, nuestro Padre, siempre esta con nosotros. Esto nos ofrece la seguridad de poder caminar cada día hacia la paz y el amor que sentimos nos hace falta, que anhelamos, pero solo cuando entra en nosotros la seguridad de ello es que lo logramos. Para llegar a esto es necesario que nos quede claro que solo a través del perdón a nosotros mismos lo proporcionará, que no existe ningún elemento que nos pueda impedir este proceso en el que nos perdonamos, y perdonamos a nuestro hermano por lo que en un momento pensamos nos había hecho. Todo se hace ligero, todo es posible y alcanzable, todo se transforma con el perdón, un perdón que no se fija en culpables, no ve a los atacantes, porque si aún los estamos viendo es que nosotros aún atacamos, ya no importa que pase allá afuera, porque el ataque dejamos de verlo como una herramienta de protección, descubrimos que realmente nadie nos ataca, que somos nosotros mismos quienes lo hacemos y lo proyectamos a otros, incluso podemos transformar nuestra visión y descubrir que el ataque es solo una solicitud de amor mal formulada.


Históricamente, en la vida de ser humano el ataque ha estado presente y muy bien fundamentado y explicado por los atacantes, ya que siempre encuentran que para mantener la paz es necesario hacer a un lado, y en ocasiones destruir a aquel que es visto como el ofensor, el que no piensa como nosotros, el que no hace nuestras prácticas, que no profesa la misma religión, que no vive en nuestra comunidad, que es de una raza diferente, que no sigue nuestro sistema de pensamiento, y ojo en esto, porque en ocasiones el ego espiritual ataca y también señala que aquellos allá afuera que no practican Un Curso de Milagros® están equivocados y nos son “buenitos y super espirituales” como nosotros. Todas éstas son explicaciones que el ego sustenta, solo que no nos damos cuenta de que todos aquellos con los que diferimos, igual que nosotros, estamos atorados en la culpa inútil, en el resentimiento y el odio, pero todos estamos solicitando amor, todos estamos tratando de aprender la lección del perdón, que es la expresión más cercana al amor.




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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Dom Ago 10, 2008 10:06 am

LECCIÓN 223



Dios es mi vida. No tengo otra vida que la Suya.



1. Estaba equivocado cuando pensaba que vivía separado de Dios, que era una entidad aparte que se movía por su cuenta, desvinculada y encasillada en un cuerpo. 2Ahora sé que mi vida es la de Dios, que no tengo otro hogar y que no existo aparte de Él. 3Él no tiene Pensamientos que no sean parte de mí, y yo no tengo ningún pensamiento que no sea de Él.



2. Padre nuestro, permítenos contemplar la faz de Cristo en lugar de nuestros errores. 2Pues nosotros que somos Tu santo Hijo somos incapa­ces de pecar. 3Queremos contemplar nuestra inocencia, pues la culpabilidad proclama que no somos Tu Hijo. 4Y no queremos seguir relegándote al olvido, 5pues nos sentimos solos aquí y anhelamos estar en el Cielo, que es nuestro hogar. 6Queremos regresar hoy. 7Nuestro Nombre es el Tuyo, y reconocemos que somos Tu Hijo.



Dios es mi vida. No tengo otra vida que la Suya.



1. El perdón pone fin al deseo de ser especial. 2Lo único que se puede perdonar son las ilusiones, que entonces desaparecen. 3El perdón es lo que te libera de todas las ilusiones, y por eso es por lo que es imposible perdonar sólo parcialmente. 4Nadie que se aferra a una sola ilusión puede considerarse a sí mismo libre de pecado, pues en tal caso aún está afirmando que un error acerca de sí mismo es hermoso. 5Y de este modo, lo califica de "imper­donable" y lo convierte en un pecado. 6¿Cómo iba a poder enton­ces conceder perdón de manera total cuando aún no lo quiere aceptar para sí mismo? 7Pues es seguro que lo recibiría completa­mente en el instante en que así lo concediese. 8Y de esta manera, la culpabilidad que mantiene oculta desaparecería, al él mismo haberla perdonado.

2. Cualquier forma de especialismo que aún valores, la has con­vertido en un pecado. 2Se alza inviolable, y la defiendes acérri­mamente con toda tu endeble fuerza contra la Voluntad de Dios. 3Y así, se alza contra ti, como enemiga tuya, no de Dios. 4De este modo, parece escindirte de Dios y hacer que estés separado de Él en cuanto que defensor de ella. 5Prefieres proteger lo que Dios no creó. 6Sin embargo, este ídolo que parece conferirte poder, en rea­lidad te lo ha arrebatado. 7Pues le has dado el patrimonio de tu hermano, dejando a éste solo y condenado, y quedando tú hun­dido en el pecado y en el sufrimiento junto con él ante el ídolo que no puede salvaros. (TEXTO 24.III.1-2)



Pensar que puede haber más vida que la que podemos experimentar con Dios es una fabricación del ego, pensar que podemos alejarnos de Él y que no vive en nosotros para siempre, que no somos Uno con Él, es otro de sus erróneos mensajes; creer que hay otro espacio diferente a Su Hogar es una falsedad. Pensar que el sufrimiento es una herramienta de crecimiento espiritual es otra falsedad más. Necesitamos llegar al reconocimiento de que no hay forma alguna de que nos separemos de nuestro Padre, como tampoco Él se separa de nosotros, de que hagamos lo que hagamos no es posible esto, nunca ha sido y nunca lo será. Cada ocasión en que nos sintamos solos, carentes, desanimados, podemos estar seguros que es un instante en el que sin darnos bien cuenta nos separamos de Dios, nos soltamos de Su Mano y de Su Amor Infinito, porque cuando nuestro pensamiento es de Unidad con Él, cuando habitamos en el Cielo junto a Él, ninguno de estos síntomas antes mencionados se pueden presentar, solo estaremos experimentando dicha y paz. La realidad es que no hay manera de que tengamos una vida aparte de nuestro Padre, ya que solo podemos compartir su Creación, nuestro deseo es poder contemplar a Cristo, pero no allá afuera ni al crucificado, sino al que mora dentro de nuestra mente y nuestro corazón.



Si salimos del sueño de pesadilla y de olvido, si por momentos dejamos de detener nuestra visión en los eventos y personas del pasado, sobre los cuales además creemos nos lastimaron, podremos perdonarnos el error de decisión, y así recordaremos que el Hijo de Dios no es un pecador, sí comete errores, pero también sabemos que los puede corregir. De esta forma podremos aceptar que la única herramienta de sanación con la cual contamos es el perdón, pero no ese falso perdón que conocíamos; es falso porque parte de la base de que alguien allá afuera nos hizo daño, nos atacó. Es cuando podemos darnos cuenta que el perdón verdadero es observar el evento y a las personas participantes en él desde otra perspectiva, es dar un giro de 180° y empezar a ver que nadie, absolutamente nadie, llega y permanece en nuestra vida si no es porque primero lo invitamos, conciente o inconscientemente. El perdón que nos enseña el Espíritu Santo parte de una premisa diferente, es tratar de ver más allá de lo que los cuerpos proyectan, es tratar de descubrir que ese “otro”, al igual que nosotros, siente miedo, mantiene un pensamiento de culpabilidad, desconoce el aún amor incondicional, y está solicitando este amor tan anhelado que siente que nadie le puede dar. Solo cuando podemos hacer a un lado lo que vemos como nuestras diferencias y aprendemos a convivir dentro de un abanico de opciones diferentes, de pensamientos diversos, podemos respetar a nuestro hermano y podemos llegar a experimentar la inmensidad del Amor de Dios que vive en nosotros, es cuando entramos al proceso de Unidad.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Lun Ago 11, 2008 9:36 am

Lección 224

Dios es mi Padre y Él ama a Su Hijo.


Mi verdadera Identidad es tan invulnerable, tan sublime e inocente, tan gloriosa y espléndida y tan absolutamente benéfica y libre de culpa, que el Cielo la contempla para que ella lo ilumine. Ella ilumina también al mundo. Mi verdadera Identidad es el regalo que mi Padre me hizo y el que yo a mi vez le hago al mundo. No hay otro regalo, salvo éste, que se puede dar o recibir. Mi verdadera identidad y sólo Ella es la realidad. Es el final de las ilusiones. Es la verdad.

Mi nombre, ¡oh Padre!, todavía te es conocido. Yo lo he olvidado, y no sé adónde me dirijo, quién soy, ni qué es lo que debo hacer. Recuérdamelo ahora, Padre, pues estoy cansado del mundo que veo. Revélame lo que Tú deseas que vea en su lugar.

Extendiendo el Amor de Georgina



Dios es mi Padre y Él ama a Su Hijo.



6. Tal vez no veas la necesidad de hacer esta pequeña ofrenda. 2Si ése es el caso, examina más detenidamente lo que dicha ofrenda representa. 3Y no veas en ella otra cosa que el absoluto intercam­bio de la separación por la salvación. 4El ego no es más que la idea de que es posible que al Hijo de Dios le puedan suceder cosas en contra de su voluntad, y, por ende, en contra de la Voluntad de su Creador, la cual no puede estar separada de la suya. 5Con esta idea fue con lo que el Hijo de Dios reemplazó su voluntad, en rebelión demente contra lo que no puede sino ser eterno. 6Dicha idea es la declaración de que él puede privar a Dios de Su poder y quedarse con él para sí mismo, privándose de este modo de lo que Dios dispuso para él. 7Y es esta descabellada idea la que has entronado en tus altares y a la que rindes culto. 8Y todo lo que supone una amenaza para ella parece atacar tu fe, pues en ella es donde la has depositado. 9No pienses que te falta fe, pues tu creencia y confianza en dicha idea son ciertamente firmes. (TEXTO 21. II. 6)



Nuestro espíritu perfecto, nuestra verdadera Identidad, el Cristo Interno, nunca ha perdido su unión con Dios, tal vez por momentos lo olvidamos, damos sin darnos cuenta paso a los mensajes erróneos del ego, que nos dice que todo nos falta, que nada es suficiente, que hagamos lo que hagamos estamos ya condenados a vivir en el sufrimiento y el pecado, culpables, pecadores, y por lo mismo estar a la espera del castigo, caminamos casi como ciegos explorando dónde colocar el siguiente paso, vivimos en la oscuridad del resentimiento, sentimos que hemos sido tan ultrajados que no es posible que perdonemos la ofensa, solo que se nos olvida que todo lo que experimentamos en la vida es decisión personal, como nos enseña Un Curso de Milagros®, elegimos nuestros pensamientos, somos responsables de lo que vemos, y todo se presenta en nuestra vida tal como lo hemos solicitado. Finalmente todo esto es parte del mundo ilusorio del ego, porque vemos en éste aquello que elegimos ver.



No hay mas vida que la que podemos experimentar con Dios, esta seguridad es la que nos acerca al amor, corre el velo de la ceguera para dejarnos ver el sol radiante de Su Amor, es el pensamiento que nos libera y nos ofrece la calidez del rayo del solo matutino, nos envuelve en los brazos amorosos de nuestro Padre que solo nos ama, Quien jamás ha visto culpable a Su Hijo, y por lo mismo, jamás castiga a Su Creación. La lección nos enseña que podemos, si lo elegimos y decidimos, descubrir nuestra inocencia, poner el punto final a las ilusiones, recuperar nuestra verdadera Identidad, descubrir nuestro Cristo Interno, salirnos del error. Podemos hacerlo, esto es seguro, solo requerimos una pequeña dosis de buena voluntad. Nuestra verdadera Identidad es Amor, compartir la Voluntad de Dios, participar en Su Plan de salvación, y cuando incorporemos esto a nuestro sistema de pensamiento llegaremos al final de las ilusiones, experimentaremos la verdad, regresaremos a nuestro verdadero hogar.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mar Ago 12, 2008 10:53 am

Lección 225

Dios es mi Padre, y Su Hijo lo ama.

Padre, no puedo sino corresponder a Tu Amor, pues dar es lo mismo que recibir y Tú me has dado todo Tu Amor. Tengo que corresponder a él, pues quiero tener plena conciencia de que es mío, de que arde en mi mente y de que, en su benéfica luz, la mantiene inmaculada, amada, libre de miedo y con un porvenir en el que sólo se puede perfilar paz.¡Cuán apacible es el camino por el que a Tu amoroso Hijo se le conduce hasta Ti!



Hermano mío, ahora hallamos esa quietud. El camino está libre y despejado. Ahora lo recorremos juntos y en paz. Tú me has tendido la mano, y yo nunca te abandonaré. Somos uno, y es sólo esta unidad lo que buscamos a medida que damos los últimos pasos con los que concluye una jornada que nunca comenzó.



Extendiendo el Amor de Georgina






Dios es mi Padre, y Su Hijo lo ama.



4. ¿Qué podría mantenerse oculto de la Voluntad de Dios? 2Sin embargo, tú crees tener secretos. 3¿Qué podrían ser esos secretos sino otra "voluntad" tuya propia, separada de la Suya? 4La razón te diría que esto no es un secreto que deba ocultarse como si se tratase de un pecado. 5Pero ciertamente es un error. 6No permitas que tu temor del pecado impida la corrección del error, pues la atracción que ejerce la culpabilidad es sólo miedo. 7He aquí la única emoción que has inventado, independientemente de lo que aparente ser. 8He aquí la emoción de los secretos, de los pensa­mientos privados y del cuerpo. 9He aquí la emoción que se opone al amor y que siempre conduce a la percepción de diferencias y a la pérdida de la igualdad. 10He aquí la única emoción que te man­tiene en las tinieblas, dependiente de ese otro ser que tú crees haber inventado para que te guíe por el mundo que él fabricó para ti. (TEXTO 22. I.4)



Generalmente el mensaje ancestral que nos dieron a la mayaría sobre Dios, es que es un ser castigador, pendiente de qué errores comete su hijo, que está a la espera de que éste cometa un sinnúmero de pecados, se sienta culpable y con miedo, para poder así aplicar un doloroso castigo divino. Lo que hacemos bajo este sistema de pensamiento es que a Dios le adjudicamos actitudes de nuestro ego, un poco o mucho de nuestros padres biológicos, y así caminamos por la vida, sintiéndonos solos y sin recursos para poder alcanzarlo, lo vemos distante, alejado y fuera de nosotros, y así es que fabricamos ideas falsas y distorsionadas de la realidad y la verdad, ideas de separación, culpa, castigo y muerte, condenación eterna. El mensaje de Jesús es opuesto, nos habla de un Dios de amor, un Padre que solo observa a Su Hijo tal como lo Creó, no ve pecados ni culpas, lo sigue viendo inocente, por lo mismo no necesita perdonar nada, Él nos sigue viendo en estado de perfección, eternos, santos, inmutables a Su Imagen y Semejanza. Nos comparte que en este Su Amor nos entregó al Espíritu Santo, Su Voz, para que seamos conducidos de regreso a Él, no porque considere que el Hijo requiere de intermediarios para comunicarse con Él, sino porque sabe que Su Hijo lo necesita en tanto aprende a realizar la comunicación en forma directa, en tanto pueda salir del sueño de pesadilla, en tanto pueda entender que este mundo ilusorio e irreal no es el mundo que Él Creó.



Cuando revisamos un poco más profundo, nos damos cuenta de que realmente no nos da miedo no poder encontrar a Dios, que lo sí nos da miedo, casi nos aterroriza, es encontrarlo y en ese momento no saber qué hacer por la carga de nuestras culpas y pecados, los que ilusoriamente pensamos que hemos cometido. Porque son estos pensamiento de culpa, de falta de perdón y amor lo que nos genera angustia y desasosiego, son los juicios que hacemos lo que en realidad nos mantiene separados y carentes de paz, lo que ha dividido nuestra mente, una división en la que por momentos nos entregamos al amor de Dios y por otros nos alejamos de Él. El ego es consistente en su mensaje, siempre miente, es retorcido, no conoce el amor y si le damos permiso, nos lleva por caminos erróneos, nos hace dudar, nos da un mensaje en el que es posible que al Hijo de Dios le puedan suceder cosas en contra de su voluntad, y, por ende, en contra de la Voluntad de su Creador. Este maestro solo enseña los senderos del sufrimiento, y de paso nos convence que es éste el único camino con el que contamos para nuestro proceso de purificación y aprendizaje, como siempre en todo lo que él enseña: error, error.


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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mié Ago 13, 2008 11:14 am

Lección 226

Mi hogar me aguarda. Me apresuraré a llegar a él.

Puedo abandonar este mundo completamente, si así lo decido. No mediante la muerte, sino mediante un cambio de parecer con respecto al propósito del mundo. Si creo que tal como lo veo ahora tiene valor, así seguirá siendo para mi. Mas si tal como lo contemplo no veo nada de valor en él, ni nada que desee poseer, ni ninguna meta que anhele alcanzar, entonces ese mundo se alejará de mi. Pues no habré intentado reemplazar la verdad con ilusiones.



Padre, mi hogar aguarda mi feliz retorno. Tus Brazos están abiertos y oigo Tu Voz.¿Qué necesidad tengo de prolongar mi estadía en un lugar de vanos deseos y de sueños frustrados cuando con tanta facilidad puedo alcanzar el Cielo?



Extendiendo el Amor de Georgina



Mi hogar me aguarda. Me apresuraré a llegar a él.



3. Sólo puedes hacerte daño a ti mismo. 2Hemos repetido esto con frecuencia, pero todavía resulta difícil de entender. 3A las mentes empeñadas en ser especiales les resulta imposible enten­derlo. 4Pero a las que desean curar y no atacar les resulta muy obvio. 5El propósito del ataque se halla en la mente, y sus efectos sólo se pueden sentir allí donde se encuentra dicho propósito. 6La mente no es algo limitado, y a eso se debe que cualquier propósito perjudicial le haga daño a toda ella cual una sola. 7Nada podría tener menos sentido para los que se creen especia­les. 8Nada podría tener mayor sentido para los milagros. 9Pues los milagros no son sino el resultado de cambiar del propósito de herir al de sanar. 10Este cambio de propósito pone "en peligro" el especialismo, pero sólo en el sentido de que la verdad supone una "amenaza" para todas las ilusiones. 11Ante ella no pueden quedar en pie. 12No obstante, ¿qué consuelo encontraste jamás en ellas para que le niegues a tu Padre el regalo que te pide y para que en lugar de dárselo a Él se lo des a ellas? 13Si se lo das a Él, el universo es tuyo. 14Si se lo das a las ilusiones, no recibes ningún regalo a cambio. 13Lo que le has dado a tu especialismo te ha llevado a la bancarrota, dejando tus arcas yermas y vacías, con la tapa abierta invitando a todo lo que quiera perturbar tu paz a que entre y destruya. (TEXTO 24.IV.3)



Cada día y en cada instante de nuestra vida podemos volver a elegir, darnos la oportunidad de cambiar nuestro sistema de pensamiento, porque es éste el que nos mantiene en el olvido de quién es nuestra Fuente, nos aleja del amor y de la paz, nos hace separarnos de nuestro espíritu. Solo recordamos que al ego no le da miedo el amor porque lo desconoce, lo que sí le da miedo es que el Hijo de Dios cambie de pensamiento, decida hacer un cambio de maestro y elija en este proceso al Espíritu Santo que es Quien nos apoya para regresar a la aceptación de cual es la Voluntad de Dios.



Podemos abandonar este mundo ilusorio e irreal sin dejar el cuerpo a través de la muerte física, podemos establecernos permanentemente en nuestro Hogar que es el Cielo, sin que esto represente desprendernos de nuestros aspectos materiales, básicamente sin hacer nada; es soltar todas las ideas erróneas que por años hemos sostenido, podemos hacerlo porque estaremos soltando el mundo ilusorio e irreal que fabricamos, el exterior de ataque, el mundo del sueño de la culpa y el miedo, del castigo, el resentimiento y el odio. No es fácil, requiere trabajo y dedicación, convicción total de querer vivir en paz y feliz, pero se puede lograr, porque depende de cada uno de nosotros, el exterior ya no es la limitante porque ahora sabemos que nada ni nadie lo puede hacer, es retomar nuestra verdadera visión, descubrir que las personas que vemos y el cómo las vemos, es una fabricación nuestra, una proyección de cómo nos vemos a nosotros mismos, porque la realidad es que no existe espacio ni tiempo lineales, y este mundo irreal es en realidad una visión que mantenemos y en la que colocamos lo que queremos ver, por lo que lo único a ser cambiado es el propósito que le damos al mundo.




Nada real puede ser amenazado Nada irreal existe En esto radica la paz de Dios
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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Jue Ago 14, 2008 10:01 am

Lección 227

Éste es el instante santo de mi liberación.

Padre, hoy es el día en que me libero porque mi voluntad es la Tuya. Pensé hacer otra voluntad. Sin embargo, nada de lo que pensé aparte de Ti existe. Y Soy libre porque estaba equivocado y las ilusiones que abrigaba no afectaron en modo alguno mi realidad. Ahora renuncio a ellas y las pongo a los pies de la verdad, a fin de que sean para siempre borradas de mi mente. Este es el instante santo de mi liberación. Padre, sé que mi voluntad es una con la Tuya.



Y de esta manera, nos encontramos felizmente de vuelta en el Cielo, del cual realmente jamás nos ausentamos. En este día el Hijo de Dios abandona sus sueños. En este día el Hijo de Dios regresa de nuevo a su hogar, liberado del pecado y revestido de santidad, habiéndosele restituido finalmente su mente recta.



Extendiendo el Amor de Georgina



Éste es el instante santo de mi liberación.



2. No hay ningún sueño de querer ser especial que no suponga tu propia condenación, por muy oculta o disfrazada que se encuen­tre la forma en que éste se manifiesta, por muy hermoso que pueda parecer o por muy delicadamente que ofrezca la esperanza de paz y la escapatoria del dolor. 2En los sueños, causa y efecto se intercambian, pues en ellos el hacedor del sueño cree que lo que hizo le está sucediendo a él. 3No se da cuenta de que tomó una hebra de aquí, un retazo de allá y tejió un cuadro de la nada. 4Mas las partes no casan, y el todo no les aporta nada que haga que tengan sentido.

3. ¿De dónde podría proceder tu paz sino del perdón? 2El Cristo en ti contempla solamente la verdad y no ve ninguna condenación que pudiese necesitar perdón. 3Él está en paz porque no ve pecado alguno. 4Identifícate con Él, ¿y qué puede tener Él que tú no ten­gas? 5Cristo es tus ojos, tus oídos, tus manos, tus pies. 6¡Qué afa­bles son los panoramas que contempla, los sonidos que oye! 7¡Qué hermosa la mano de Cristo, que sostiene a la de Su hermano! a¡Y con cuánto amor camina junto a él, mostrándole lo que se puede ver y oír, e indicándole también dónde no podrá ver nada y dónde no hay ningún sonido que se pueda oír! (TEXTO 24.V.2-3)







Ha llegado ya el momento de liberarnos de las ataduras impuestas por el ego y es decisión final que tenemos que tomar si deseamos compartir el Cielo de Dios, es volver a elegir, es unirnos a la Voluntad del Padre, experimentar el instante santo, iniciar la migración del sueño de pesadilla al sueño feliz que el perdón proporciona, liberarnos de las ilusiones que hemos mantenido por años y que nos han llevado al pensamiento de separación. Demos hoy un paso más, hagámoslo con la seguridad de que hay otras formas de observar la vida y caminar por ella, hagamos a un lado el juego de vernos como víctimas de “los otros”, de las circunstancias, acerquémonos hoy a la verdad, salgamos de las ilusiones que hemos fabricado, reencontrémonos con nuestro espíritu para tratar de escucharlo, él no miente como lo hace el ego, él nos dirá que somos los inocentes y santos Hijos de Dios, que el pecado no existe, que lo único que tenemos que hacer es cambiar nuestra visión sobre el propósito del mundo. Revisemos nuestra mente y saquemos las falsas ideas, reeduquemos nuestra mente para sacar el pensamiento de culpa y falta de perdón, reemplacemos las ilusiones por la verdad, porque esto y solo esto, nos llevará al Cielo en la Tierra.



Volver a elegir no es tan difícil, solo requiere una dosis de buena voluntad como presenta Un Curso de Milagros®, de hacernos responsables de cada uno de nuestros pensamientos, de mantener una permanente vigilancia de la mente (24 horas al día, 365 días al año, mas los minutos restantes) porque esto permite revisar los pensamientos que mantenemos y proyectamos al exterior día a día, y descubrir para qué lo hacemos. Esta permanente vigilancia permite encontrar el error y corregirlo, cambiar de esa primera elección que hicimos basados en el sistema de pensamiento del ego al del Espíritu Santo, es volver a elegir el perdón y el amor.

Elige de nuevo si quieres ocupar el lugar que te corresponde entre los salvadores del mundo, o si prefieres quedarte en el infierno y mantener a tus hermanos allí. (T.31.VIII.1:5)



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