Lecciones de Un Curso de Milagros

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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Vie Ago 15, 2008 10:32 am

Lección 228

Dios no me ha condenado. Por lo tanto, yo tampoco me he de condenar.


Mi Padre conoce mi santidad. ¿Debo acaso negar Su conoci­miento y creer en lo que Su conocimiento hace que sea imposi­ble? ¿Y debo aceptar como verdadero lo que Él proclama que es falso? ¿O debo más bien aceptar Su Palabra de lo que soy, toda vez que Él es mi Creador y el que conoce la verdadera condición de Su Hijo?,



Padre, estaba equivocado con respecto a mí mismo porque no recono­cía la Fuente de mi procedencia. No me he separado de ella para aden­trarme en un cuerpo y morir. Mi santidad sigue siendo parte de mí, tal como yo soy parte de Ti. Mis errores acerca de mí mismo son sueños. Hoy los abandono. Y ahora estoy listo para recibir únicamente Tu Palabra acerca de lo que realmente soy.



Extendiendo el Amor de Georgina



Dios no me ha condenado. Por lo tanto, yo tampoco me he de condenar.



3. No hay nada en todo el universo que no te pertenezca. 2No hay nada que Dios haya creado que Él no haya puesto amorosamente ante ti para que sea tuyo para siempre. 3Y ningún Pensamiento que se encuentre en Su Mente puede estar ausente de la tuya. 4Su Voluntad es que compartas con Él Su Amor por ti y que te con­temples a ti mismo tan amorosamente como Él te concibió antes de que este mundo diera comienzo, y como todavía te conoce. 5Dios no cambia de parecer con respecto a Su Hijo por razón de circunstancias pasajeras que no tienen ningún significado en la eternidad en la que Él mora y en la que tú moras con Él. 6Tu hermano es exactamente tal como Él lo creó. 7Y esto es lo que te salva de un mundo que Él no creó.

4. No olvides que el único propósito de este mundo es sanar al Hijo de Dios. 2Ese es el único propósito que el Espíritu Santo ve en él, y, por lo tanto, es el único que tiene. 3Hasta que no veas la curación del Hijo como lo único que deseas que tanto este mundo como el tiempo y todas las apariencias lleven a cabo, no conoce­rás al Padre, ni te conocerás a ti mismo. 4Pues usarás al mundo para un propósito distinto del que tiene, y no te podrás librar de sus leyes de violencia y de muerte. 5Sin embargo, se te ha conce­dido estar más allá de sus leyes desde cualquier punto de vista, en todo sentido y, en toda circunstancia, en toda tentación de per­cibir lo que no está ahí y en toda creencia de que el Hijo de Dios puede experimentar dolor por verse a sí mismo como no es. (TEXTO 24.VI.3-4)



No encontraremos una excusa válida en todo el universo para negarnos a amar, pues iríamos en contra de nuestra naturaleza que es amor porque Dios es Amor y nosotros somos Uno con Él. Fuimos creados a Su Imagen y Semejanza, somos extensiones de Su Amor y si nos mantenemos en el amor estaremos co-creando junto con Él y nos llenaremos de una energía que tal vez no podamos percibir con nuestros sentidos físicos, pero lo sentimos en nuestro interior y nos mueve a empezar a ver un mundo diferente. Cuando podemos darnos cuenta de cómo generamos y qué hacemos con nuestros pensamientos, hacia dónde y a quién los proyectamos, podemos descubrir que somos nosotros los únicos que podemos salir del sueño en el que hemos caído, que no hay nadie allá afuera que haga el trabajo por nosotros, y descubrimos un buen día en este proceso que solo el perdón nos conduce de regreso al amor, al hacerlo descubrimos todo lo que por años nos hemos estado negando a recibir y a ofrecer a nuestro hermano, llegamos entender que en cada ocasión que dirigimos un ataque, atacamos la Creación de Dios, nos separamos de Él y nos separamos de nuestro espíritu que es amor. Dios en Su Amor Infinito a Su Hijo, le brinda el regalo de la libertad, y es ésta la que al Hijo le permite elegir lo que quiere experimentar, manteniendo siempre en la mente que cada persona es responsable de lo que ve, de los pensamientos que experimenta y del objetivo que quiere alcanzar en su recorrido por la vida, la cual puede ser vista y experimentada como un camino de permanente aprendizaje y, el aprendizaje siempre es un regalo.



El hogar que Dios creó para Su Creación y para compartirla con Él, no es este mundo irreal, porque éste mundo ilusorio es producto del ego, ya que el verdadero Hogar está mas allá del espacio y el tiempo, de la culpa, del odio y del resentimiento, más allá del miedo, está al final del perdón a uno mismo. Nuestro verdadero hogar es cálido, es un espacio de amor y paz, el hogar en el que habita nuestro espíritu en el Cielo eterno compartido con Dios, y. descubrirlo está más allá del velo que lo cubre, necesitamos descorrer éste para poder ver del otro lado, porque es ahí donde se encuentra el amor.





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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Sab Ago 16, 2008 12:51 pm

Lección 229

El Amor, que es lo que me creó, es lo que soy.



Busco mi verdadera Identidad, y la encuentro en estas palabras: "Soy Amor, pues el Amor fue lo que me creó". Ahora no necesito buscar más. El Amor ha prevalecido. Ha esperado tan quedamente mi regreso a casa, que ya no me volveré a apartar de la santa faz de Cristo. Y lo que contemple dará testimonio de la verdad de la Identidad que procuré perder, pero que mi Padre conservó a salvo para mí.



Padre, te doy gracias por lo que soy; por haber conservado mi Identidad inalterada e impecable en medio de todos los pensamientos de pecado que mi alocada mente inventó. Y te doy gracias también por haberme salvado de ellos. Amen



El Amor, que es lo que me creó, es lo que soy.



5. El Padre mantiene a salvo todo lo que creó, 2lo cual no se ve afectado por las falsas ideas que has inventado, debido a que tú no fuiste su creador. 3No permitas que tus absurdas fantasías te atemoricen. 4Lo que es inmortal no puede ser atacado y lo que es sólo temporal no tiene efectos. 5Únicamente el propósito que ves en ello tiene significado, y si éste es verdad, su seguridad está garantizada. 6Si no es verdad, no tiene propósito alguno, ni sirve como medio para nada. 7Cualquier cosa que se perciba como medio para la verdad comparte la santidad de ésta y descansa en una luz tan segura como la verdad misma. 8Esa luz no desaparecerá cuando ello se haya desvanecido. 9Su santo propósito le con­firió inmortalidad, encendiendo otra luz en el Cielo, que tus creaciones reconocen como un regalo procedente de ti: como una señal de que no te has olvidado de ellas. (TEXTO 24.VII.5)



La Creación de Dios se fundamenta en el amor, por lo mismo las relaciones santas se apoyan en este basamento, esto nunca ha sido alterado ni lo será, y lo único que nos detiene para llegar a este punto es la falta de perdón, ese perdón que abre la puerta a la Luz que proviene del Padre, el perdón que nos ofrecemos y ofrecemos automáticamente a los demás. El ataque, como opuesto, proviene de la mente que vive en desamor, detiene nuestra verdadera función, impide unirnos a la voluntad de Dios. Los instantes en que nos damos una tregua no son suficientes para salir del sueño de pesadilla, porque la tregua es solo eso, una tregua de una guerra que en algún momento continuará porque aún no nos hemos perdonado, aun seguimos condenándonos y condenando al Hijo de Dios. El aprendizaje de la lección olvidada es a través de nuestras relaciones, ya que cada relación nos da la oportunidad del perdón y el amor y unirnos a la voluntad de Dios.



El proceso se hace más ligero si le solicitamos al Espíritu Santo Su apoyo, si cada día al despertar le pedimos que conduzca todos nuestros pensamientos, que los lleve ante Su visión y sea con ésta con la que caminemos el día, Él nos señalará el propósito del mundo y cómo dejar de repetirlo múltiples ocasiones. No importará así el mañana, el futuro, solo el día en que decidimos unirnos, decidimos sanarnos y liberarnos, y con ello apoyamos en la liberación de nuestro hermano. La mente en el silencio siempre nos conducirá a observarnos y descubrir que nunca hemos pecado, no hemos hecho nada por lo cual sentirnos culpables, que no existe nada monstruoso en nuestra vida pasada, o presente, por lo cual sentirnos avergonzados y solos, nos muestra que si Dios es Amor, nosotros Su Creación a Su Imagen y Semejanza, también lo somos.





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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Lun Ago 18, 2008 12:30 pm

LECCIÓN 230



Ahora buscaré y hallaré la paz de Dios.



1. Fui creado en la paz. 2Y en la paz permanezco. 3No me ha sido dado poder cambiar mi Ser. 4¡Cuán misericordioso es Dios mi Padre, que al crearme me dio la paz para siempre! 5Ahora sólo pido ser lo que soy. 6¿Y podría negárseme eso cuando es eterna­mente verdad?



2. Padre, busco la paz que Tú me diste al crearme. 2Lo que se me dio entonces tiene que encontrarse aquí ahora, pues mi creación fue algo aparte del tiempo y aún sigue siendo inmune a todo cambio. 3La paz en la que Tu Hijo nació en Tu Mente aún resplandece allí sin haber cam­biado. 4Soy tal como Tú me creaste. 5Sólo necesito invocarte para hallar la paz que Tú me diste. 6Es Tu Voluntad la que se la dio a Tu Hijo.



2. ¿Qué es la salvación?



1. La salvación es la promesa que Dios te hizo de que finalmente encontrarás el camino que conduce a Él. 2Y Él no puede dejar de cumplirla. 3Garantiza que al tiempo le llegará su fin, al igual que a todos los pensamientos que se originaron en él. 4La Palabra de Dios se le concede a toda mente que cree tener pensamientos separados, a fin de reemplazar, esos pensamientos de conflicto con el Pensamiento de la paz.



2. El Pensamiento de la paz le fue dado al Hijo en el mismo ins­tante en que su mente concibió el pensamiento de la guerra. 2Antes de eso no había necesidad de ese Pensamiento, pues la paz se había otorgado sin opuestos y simplemente era. 3Una mente dividida, no obstante, tiene necesidad de curación. 4Y así, el Pen­samiento que tiene el poder de subsanar la división pasó a formar parte de cada fragmento de la mente que seguía siendo una, pero no reconocía su unidad. 5Al no conocerse a sí misma, pensó que había perdido su Identidad.



3. La salvación es un des-hacer en el sentido de que no hace nada, al no apoyar el mundo de sueños y de malicia. 2De esta manera, las ilusiones desaparecen. 3Al no prestarles apoyo, deja que sim­plemente se conviertan en polvo. 4Y lo que ocultaban queda ahora revelado: un altar al santo Nombre de Dios donde Su Palabra está escrita, con las ofrendas de tu perdón depositadas ante él, y tras ellas, no mucho más allá, el recuerdo de Dios.



4. Acudamos diariamente a este santo lugar y pasemos un rato juntos. 2Ahí compartimos nuestro sueño final. 3Es éste un sueño en el que no hay pesares, pues contiene un atisbo de toda la glo­ria que Dios nos ha dado. 4En él se ve brotar la hierba, los árboles florecer y los pájaros hacer sus nidos en su ramaje. 5La tierra nace de nuevo desde una nueva perspectiva. 6La noche ya pasó, y ahora nos hemos unido en la luz.



5. Desde ahí le extendemos la salvación al mundo, pues ahí fue donde la recibimos. 2El himno que llenos de júbilo entonamos le proclama al mundo que la libertad ha retornado, que al tiempo casi le ha llegado su fin y que el Hijo de Dios tan sólo tiene que esperar un instante antes de que su Padre sea recordado, los sue­ños hayan terminado, la eternidad haya disuelto al mundo con su luz y el Cielo sea lo único que exista.



Ahora buscaré y hallaré la paz de Dios.



4. Tú eres el medio para llegar a Dios; no estás separado ni tienes una vida aparte de la Suya. 2Su Vida se pone de manifiesto en ti que eres Su Hijo. 3Cada uno de Sus aspectos está enmarcado en santidad y pureza perfectas, y en un amor celestial tan absoluto que sólo anhela liberar todo lo que contempla para que se una a él. 4Su resplandor brilla a través de cada cuerpo que contempla, y lleva toda la oscuridad de éstos ante la luz al mirar simplemente más allá de ella hacia la luz. 5El velo se descorre mediante su ternura y nada oculta la faz de Cristo de los que la contemplan. 6Tu hermano y tú os encontráis ante Él ahora, para dejar que Él descorra el velo que parece manteneros separados y aparte. (TEXTO 25.I.4)



El perdón nos proporciona paz y amor, estados verdaderos en los que fuimos creados, por algunos años esto se nos ha olvidado por momentos, lo glorioso es que en este presente podamos incorporarlo en nuestra mente y nuestras vidas. No hay más paz que la que Dios nos dio, no hay amor más grande que el que nuestro Padre nos regala. Si este es el estado en el que fuimos creados por Dios ¿qué pasó que se nos olvidó? Bueno, a través de los años hemos sido educados en el pensamiento de dolor y abandono, escasez generada por un pensamiento de culpabilidad, un buen día nos dijeron que nacimos en pecado original (lo que esto sea) y que para lograr purificarnos teníamos que sufrir, nos dijeron también que hacer que nuestros cuerpos sufrieran, casi hasta llegar a la crucifixión, era parte de nuestro proceso de ascenso a Dios. Nos contaron también un día que para que nosotros pudiésemos nacer nuestras madres tenían que sufrir, y así surgió nuestro primer pensamiento de culpa. La historia más fuerte que nos contaron fue que los pecados de este mundo fueron limpiados con la muerte del Hijo de Dios, y con toda esta información almacenada en nuestra mente permitimos que nos arrebataran nuestra paz.



Solo que este presente está lleno de oportunidades para corregir el mensaje erróneo, nos ofrece tomar decisiones propias, elegir un nuevo sistema de pensamiento, tal vez éste también mantenga errores al inicio, pero será al menos de forma conciente. Incluye este proceso revisar si es lo que creemos o aún estamos siguiendo a la colectividad equivocada, y nos estamos uniendo al pensamiento erróneo, voltear a vernos y descubrir un nuevo mundo que se abre para nosotros, un mundo en el que el amor y la paz son posibles, pero no porque lo hemos encontrado allá afuera, no porque alguien nos lo dio, sino porque hemos tomado una nueva decisión: regresar al estado original en que fuimos creados, en paz, amor, eternidad, felicidad y abundancia.






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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Lun Ago 18, 2008 12:34 pm

Lección 231

Padre, mi voluntad es únicamente recordarte.


¿Qué puedo buscar, Padre, sino Tu Amor? Tal vez crea que lo que busco es otra cosa; algo a lo que le he dado muchos nombres. Mas lo único que busco, o jamás busqué, es Tu Amor. Pues no hay nada más que jamás quisiera realmente encontrar. Quiero recordarte.¿Qué otra cosa podría desear sino la verdad acerca de mí mismo.



Ésa es tu voluntad, hermano mío. Y compartes esa voluntad conmigo así como con Aquel que es nuestro Padre. Recordarlo a Él es el Cielo. Esto es lo que buscamos. Y esto es lo único que nos será dado hallar.



Extendiendo el Amor de Georgina



Padre, mi voluntad es únicamente recordarte.



6. El Espíritu Santo es el marco que Dios ha puesto alrededor de aquella parte de Él que tú quisieras ver como algo separado. 2Ese marco, no obstante, está unido a su Creador y es uno con Él y con Su obra maestra. 3Ése es su propósito, y tú no puedes convertir el marco en el cuadro sólo porque elijas ver el marco en su lugar. 4El marco que Dios le ha proporcionado apoya únicamente Su pro­pósito, no el tuyo separado del Suyo. 5Es ese otro propósito que tienes lo que empaña el cuadro, y lo que, en lugar de éste, tiene al marco en gran estima. 6Mas Dios ha ubicado Su obra maestra en un marco que durará para siempre, después de que el tuyo se haya desmoronado y convertido en polvo. 7No creas, no obs­tante, que el cuadro será destruido en modo alguno. 8Lo que Dios crea está a salvo de toda corrupción y permanece inmutable y perfecto en la eternidad.

7. Acepta el marco de Dios en vez del tuyo y verás la obra maes­tra. 2Contempla su belleza, y entiende la Mente que la concibió, no en carne y hueso, sino en un marco tan bello como Ella Misma. 3Su santidad ilumina la impecabilidad* que el marco de las tinieblas oculta, y arroja un velo de luz sobre la faz del cuadro que no hace sino reflejar la luz que desde ella se irradia hacia su Creador. 4No creas que por haberla visto en un marco de muerte esta faz estuvo jamás nublada. 5Dios la mantuvo a salvo para que pudieses contemplarla y ver la santidad que Él le otorgó. (TEXTO 25.II.6)



El Espíritu Santo nos conduce amorosamente a la Unidad con Dios, Él sabe de nuestras ilusiones, nuestras ideas erróneas, las utiliza para enseñarnos el perdón. Una vez alcanzado esto, nuestra única búsqueda será alcanzar la experiencia del Amor de Dios, y ya no buscaremos nada en el exterior, solo voltearemos nuestra mirada para contemplar el espíritu perfecto que somos, en ese espacio nos uniremos al Padre, con ello saldremos del sueño ilusorio del miedo y recordaremos que solo somos espíritus perfectos que transitan temporalmente en un cuerpo, y que este mundo irreal finalizará cuando podamos recordar que somos amor. Cada día brilla más y nuestra alma se siente más alegre cuando podemos recordar al Dios Verdadero, si lo hacemos encontraremos Su Amor.



El ego, que cree ser especial y no necesitar nada del Padre, considera que puede modificar la Creación de Dios, esto hace que nos desviemos y nos confundamos, nos perdamos tras el velo que cubre la verdad, y no nos permite poder gozar la Presencia del Amado. Solo que desde esta visión de desamor es imposible recordar, mucho menos sentirlo, experimentarlo y unirnos a Él, desde la conducción del ego solo nos podemos separar de Dios y de Su Creación al entrar al pensamiento de especialismo, propio de la visión del ego, pero esto lo podemos modificar si así lo deseamos, es poner nuestra dosis de buena voluntad para lograrlo.



Cuando recordamos a nuestro Padre, nos salimos de este especialismo del ego, la visión del perdón se convierte en una constante, el amor se instala en nuestra mente y en nuestro corazón, y debido a él podemos amarnos a nosotros mismos y extenderlo a nuestro hermano, es debido a este amor que el ego se desvanece para dar surgimiento al recuerdo de Dios. Cuando lo recordamos no lo hacemos solos, nos damos cuenta que este recuerdo lo hacemos a través de nuestro hermano, descubrimos así su santidad y su inocencia, que es la nuestra, lo descubrimos libre de pecado y a la vez nos descubrimos a nosotros en el mismo estado.


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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mar Ago 19, 2008 12:57 pm

Lección 232

Permanece en mi mente todo el día, Padre mío.


Padre mío, permanece en mi mente desde el momento en que me despierte, y derrama Tu luz sobre mi todo el día. Que cada minuto sea una oportunidad más de estar Contigo. Y que no me olvide de darte las gracias cada hora por haber estado conmigo y porque siempre estás ahí presto a escucharme y a contestarme cuando te llamo. Y al llegar la noche, que todos mis pensamientos sigan siendo acerca de Ti y de Tu Amor. Y que duerma en la confianza de que estoy a salvo, seguro de Tu cuidado y felizmente consciente de que soy Tu Hijo.



Así es como debería ser cada día. Practica hoy el final del miedo. Ten fe en Aquel que es tu Padre. Deja todo en Sus Manos. Deja que Él te revele todo y no te desanimes, pues eres Su Hijo.
Extendiendo el Amor de Georgina



Permanece en mi mente todo el día, Padre mío.



9. ¿Cómo no iba a complacer al Señor de los Cielos que aprecies Su obra maestra? 2¿Qué otra cosa podría hacer sino darte las gra­cias a ti que amas a Su Hijo como Él lo ama? 3¿No te daría a conocer Su Amor, sólo con que te unieses a Él para alabar lo que Él ama? 4Dios ama la creación como el perfecto Padre que es. 5Y de esta manera, Su alegría es total cuando cualquier parte de Él se une a Sus alabanzas y comparte Su alegría. 6Este hermano es el perfecto regalo que Él te hace. 7Y Dios se siente feliz y agradecido cuando le das las gracias a Su perfecto Hijo por razón de lo que es. 8Y todo Su agradecimiento y felicidad refulgen sobre ti que haces que Su alegría sea total, junto con Él. 9Y así, tu alegría se vuelve total. 10Aquellos cuya voluntad es que la felicidad del Padre sea total, y la suya junto con la de Él, no pueden ver ni un solo rayo de oscuridad. 11Dios Mismo ofrece Su gratitud libre­mente a todo aquel que comparte Su propósito. 12Su Voluntad no es estar solo. 13Ni la tuya tampoco. (TEXTO 25.II.9)



Complacer a Dios, unirnos a Él se logra cuando nuestra mente está todo el día recordándolo, cuando éste es nuestro único pensamiento, en un proceso continuo. Como comunica la lección del día, es desde que amanece hasta que anochece, es cada instante del día, es ante cada Creación de Dios, es salvar la brecha de la separación que el ego ha establecido. Hacerlo es dar fin a los pensamientos de culpa, de miedo, de limitación, es sentir que somos aún los seres gloriosos, santos, inocentes, libres de pecado, la parte real que Dios ha Creado y que permanece inmutable, es unirnos a Él, es participar en Su Plan de Salvación, es darnos cuenta que no somos un cuerpo y que nuestro hermano tampoco lo es. Cuando recordamos a Dios nos convertimos en seres responsables y felices, dejamos de hacer proyecciones inútiles de culpa que nos son mas que mecanismos de auto castigo, porque el resentimiento, odio y la rabia se desvanecen ante el amor y podemos realmente ver más allá de los cuerpos para concentrarnos en encontrar el espíritu perfecto que el Hijo de Dios es.



No requerimos de grandes esfuerzos, solo disciplina y gran honestidad para reconocernos, definir el objetivo que deseamos alcanzar, la meta que nos fijamos para lograr experimentar la paz y el amor, considerando en este proceso que realmente no necesitamos hacer algo, solo permitir que el Espíritu Santo, Maestro del perdón, instale este nuevo pensamiento en nuestra mente, una vez realizado empezar a vivir y a extender el verdadero mensaje de nuestro Hermano Jesús, el que repetidamente nos señala en este Curso: Dios ama a Su Hijo incondicionalmente, de la misma forma que Él desea amemos Su Creación.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mié Ago 20, 2008 3:19 pm

Lección 233

Hoy le doy mi vida a Dios para que Él la guíe.


Padre, hoy te entrego todos mis pensamientos. No quiero quedarme con ninguno de ellos. En su lugar, dame los Tuyos. Te entrego así mismo todos mis actos, de manera que pueda hacer Tu Voluntad en lugar de ir en pos de metas inalcanzables y perder el tiempo en vanas imaginaciones. Hoy vengo a Ti. Me haré a un lado y simplemente Te seguiré. Sé Tú el Guía hoy, y yo el seguidor que no duda de la sabiduría de lo Infinito, ni del Amor cuya ternura no puedo comprender, pero que es, sin embargo, el perfecto regalo que Tú me haces,



Hoy nos dirige un solo Guía. Y mientras caminamos juntos le entregamos este día sin reserva alguna. Éste es Su día. Y por eso es un día de incontables dones y de infinitas mercedes para nosotros.
Extendiendo el Amor de Georgina



Hoy le doy mi vida a Dios para que Él la guíe.



10. Perdona a tu hermano, y no podrás separarte de él ni de su Padre. 2No necesitas perdón, pues los que son totalmente puros jamás han pecado. 3Da, entonces, lo que Él te ha dado, para que puedas ver que Su Hijo es uno, y dale gracias a su Padre como Él te las da a ti. 4No creas que Sus alabanzas no son para ti también. 5Pues lo que tú das es Suyo, y al darlo, comienzas a entender el don que Él te ha dado. 6Dale al Espíritu Santo lo que Él le ofrece al Padre y al Hijo por igual. 7Nada tiene poder sobre ti excepto Su Voluntad y la tuya, la cual no hace sino extender la Suya. 8Para eso fuiste creado, al igual que tu hermano, quien es uno contigo.

11. Sois lo mismo, tal como Dios Mismo es Uno, al no estar Su Voluntad dividida. 2Y no podéis sino tener un solo propósito, puesto que Él os dio el mismo propósito a ambos. 3Su Voluntad se unifica a medida que unes tu voluntad a la de tu hermano, a fin de que se restaure tu plenitud al ofrecerle a él la suya. 4No veas en él la pecaminosidad que él ve, antes bien, hónrale para que puedas apreciarte a ti mismo así como a él. 5Se os ha otor­gado a cada uno de vosotros el poder de salvar, para que escapar de las tinieblas a la luz sea algo que podáis compartir, y para que podáis ver como uno solo lo que nunca ha estado separado ni excluido de todo el Amor de Dios, el cual Él da a todos por igual. (TEXTO 25.II.10-11)



Hoy es un día de gloria en nuestra vida, representa el despertar a una nueva experiencia de vivir en el amor, nos conduce a nuestra felicidad eterna, hoy es el día en que aceptamos ser conducidos por el Guía Amoroso: el Espíritu Santo, Quien sabe más que nosotros lo que requerimos para liberarnos, es a este Maestro a quien el día de hoy le entregamos nuestros pensamientos de desamor para que nos ayude en nuestro proceso de cambio a través del perdón, esto hará más ligero nuestro a nuestra alma caminar en este plano de irrealidades y experimentar los regalos de Dios.



Ofrecerle nuestra vida a Dios no consiste en sacrificarnos, ni a privarnos de algo, solo representa aprender a perdonar, rendirnos a Su Amor; hacerlo nos da la seguridad de que Su respuesta la experimentaremos cada día, minuto a minuto, y sentiremos que lenta y suavemente el desamor va desapareciendo de nuestra vida para solo dejar instalado el nuevo símbolo de la Unidad. Esta rendición humilde nos abre puertas a nuevas experiencias de vida sin juicios y sin expectativas, sin miedo, suavemente nos conduce al flujo de amor constante, a la libertad y eternidad que nos ha sido otorgada por nuestro Padre, Quien es Amor y Eternidad.





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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Jue Ago 21, 2008 10:26 pm

Lección 234

Padre, hoy vuelvo a ser Tu Hijo.


Hoy vislumbraremos el momento en que los sueños de pecado y de culpa hayan desaparecido y hayamos alcanzado la santa paz de la que nunca nos habíamos apartado. Sólo un instante ha transcurrido entre la eternidad y lo intemporal. Y fue tan fugaz, que no hubo interrupción alguna en la continuidad o en los pensamientos que están eternamente unidos cual uno solo. Jamás ocurrió nada que perturbase la paz de Dios el Padre ni la del Hijo. Hoy aceptamos la veracidad de este hecho.



Te agradecemos, Padre, que no podamos perder el recuerdo de Ti ni el de Tu Amor. Reconocemos nuestra seguridad y Te damos las gracias por todos los dones que nos has concedido, por toda la amorosa ayuda que nos has prestado, por Tu inagotable paciencia y por habernos dado Tu Palabra de que hemos sido salvados.



Extendiendo el Amor de Georgina



Padre, hoy vuelvo a ser Tu Hijo.



1. En la medida en que atribuyas valor a la culpabilidad, en esa misma medida percibirás un mundo en el que el ataque está justi­ficado. 2En la medida en que reconozcas que la culpabilidad no tiene sentido, en esa misma medida percibirás que el ataque no puede estar justificado. 3Esto concuerda con la ley fundamental de la percepción: ves lo que crees que está ahí, y crees que está ahí porque quieres que lo esté. 4La percepción no está regida por ninguna otra ley que ésa. 5Todo lo demás se deriva de ella, para sustentarla y darle apoyo. 6Ésta es la forma que, ajustada a este mundo, adopta la percepción de la ley más básica de Dios: que el amor crea amor y nada más que amor.

2. Las leyes de Dios no pueden gobernar directamente en un mundo regido por la percepción, pues un mundo así no pudo haber sido creado por la Mente para la cual la percepción no tiene sentido. 2Sus leyes, no obstante, se ven reflejadas por todas partes. 3No es que el mundo donde se ven reflejadas sea real en absoluto. 4Es real sólo porque Su Hijo cree que lo es, y Dios no pudo permitirse a Sí Mismo separarse completamente de lo que Su Hijo cree. 5Él no pudo unirse a la demencia de Su Hijo, pero sí pudo asegurarse de que Su cordura lo acompañase siempre, para que no se pudiese perder eternamente en la locura de su deseo. (TEXTO 25.III.1-2)



El mundo que percibimos es una proyección de lo que pensamos, vemos solo aquello que deseamos ver, cada persona que cruza en nuestro camino es una imagen que hemos proyectado, cada evento lo es también, por lo mismo es ya necesario decidir qué mundo deseamos ver y experimentar. Corregir nuestro actual sistema de pensamiento no es cosa fácil, yo diría humildemente que en aislamiento no se logra, o al menos a mi no me fue posible, porque yo al inicio no sabía con exactitud lo que tenía que corregir en mi mente, qué ideas debía yo modificar, solo sabía que deseaba cambiar mi visión de mi misma y del mundo. Sin embargo si todo lo entregamos en manos del Espíritu Santo esto se hace posible, porque Él sí sabe con exactitud el método que cada uno de nosotros requiere para poder realizar el cambio de pensamiento. Cuando pude comprenderlo pude darme cuanta que el sueño de pesadilla iba desapareciendo, se desvanecía cada día más.



Empezamos a caminar en forma segura para entrar al sueño feliz, volvemos a recordar quiénes somos: el Hijo de Dios. Salir de la pesadilla implica trabajo y dedicación, voluntad, determinación de que deseamos vivir felices y en paz, en Unidad con la Creación, pero primero requerimos darnos cuenta y aceptar que estamos sumergidos en él. Este proceso va implicar la revisión de cada pensamiento para descubrir cuándo fue la primera vez que nos sentimos culpables, qué paso en ese momento, quién estaba presente, qué figura de autoridad emitió el mensaje que hizo que nos sintiéramos de esa manera, y luego pasar a una revisión de cómo le hacemos para cargar con estas culpas innecesarias, para qué lo hacemos y con qué objetivo en mente, y finalmente cuándo fue que la idea de un hijo en pecado se instaló en nuestra mente.



Generalmente cuando hacemos la revisión encontramos que lo que pasó en el pasado no fue tan pesado, pero desde un pensamiento infantil todas estas emociones son pesadas, y al terminar la revisión descubrimos que podemos liberar esta carga que por años estuvimos sosteniendo. Pero les aseguro que cuando terminamos de hacer esta revisión a fondo, el camino se hace muy bello, todo se siente más ligero, deliciosas sensaciones de serenidad y paz llegan y se instalan, en ese instante nos entregamos con verdadera fe a Dios, empezamos a mantener un pensamiento permanente de gratitud por todo lo que recibimos, sin importar quién lo ofrece, porque sabemos que realmente es un regalo de Dios a través de Su Hijo.




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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Vie Ago 22, 2008 9:16 am

Lección 235

Dios, en Su misericordia, dispone que yo me salve.



Tan sólo necesito contemplar todo aquello que parece herirme, y con absoluta certeza decirme a mi mismo: "La Voluntad de Dios es que yo me salve de esto", para que de inmediato lo vea desaparecer. Tan sólo necesito tener presente que la Voluntad de mi Padre para mí es felicidad, para darme cuenta de que lo único que se me ha dado es felicidad. Tan sólo necesito recordar que el Amor de Dios rodea a Su Hijo y mantiene su inocencia eternamente perfecta, para estar seguro de que me he salvado y de que me encuentro para siempre a salvo en Sus Brazos. Yo soy el Hijo que Él ama. Y me he salvado porque Dios en Su misericordia así lo dispuso.



Padre, Tu Santidad es la mía. Tu Amor me creó e hizo que mi inocencia fuese parte de Ti para siempre. No hay culpabilidad o pecado en mi, puesto que no los hay en Ti.



Extendiendo el Amor de Georgina



Dios, en Su misericordia, dispone que yo me salve.



6. Todo aquel que se encuentra aquí ha venido a las tinieblas, pero nadie ha venido sólo 2ni necesita quedarse más de un ins­tante. 3Pues cada uno ha traído la Ayuda del Cielo consigo, lista para liberarlo de las tinieblas y llevarlo a la luz en cualquier momento. 4Esto puede ocurrir en cualquier momento que él decida, pues la ayuda está aquí, esperando tan sólo su decisión. 5Y cuando decida hacer uso de lo que se le dio, verá entonces que todas las situaciones que antes consideraba como medios para justificar su ira se han convertido en eventos que justifican su amor. 6Oirá claramente que las llamadas a la guerra que antes oía son realmente llamamientos a la paz. 7Percibirá que lo que antes atacó no es sino otro altar en el que puede, con la misma facilidad y con mayor dicha, conceder perdón. 8Y reinterpretará cualquier tentación simplemente como otra oportunidad más de ser feliz. (TEXTO 25.III.6)



La salvación le pertenece al Hijo cuando se une a su Padre, en esta unión ni el pecado ni la culpa existe, el miedo se desvanece y el Hijo regresa al Hogar que fue creado para él, de donde en realidad nunca ha salido solo que por un tiempo lo ha olvidado. El proceso de salvación se cumple cuando dejamos de escuchar los mensajes del ego para escuchar los verdaderos y reales del Espíritu Santo, que nos dice que si nos perdonamos y perdonamos a nuestro hermano por lo que pensamos nos hizo, encontraremos el camino de regreso a la Unidad que el amor permite, y podremos cada día crear nuevas imágenes de realidad.



Si por un solo instante dejamos de vernos condenados al dolor y al sufrimiento, si decidimos dejar de vernos culpables y avergonzados, si hacemos a un lado el juego de víctimas y victimarios, vamos a experimentar la paz y la felicidad que Dios le ofrece a Su Hijo; es el momento en que el Espíritu Santo deja de ser necesario, su función termina porque el Hijo se ha acordado de su Padre y regresa a la Fuente que lo creó, suelta todos los recuerdos de separación y desamor, se torna fuerte, libre, y retoma el poder que en su momento le fue otorgado por Aquel que sabe que todo es Amor. Y en ese momento Cristo retorna a la Tierra y se instala para estar presente en la comunicación de los espíritus. La armonía del amor se restablece para entrar al refugio de la gloria del Cielo que es su espacio de poder.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mar Ago 26, 2008 10:30 am

Lección 236


Gobierno mi mente, la cual sólo yo debo gobernar.


Tengo un reino que gobernar. Sin embargo, a veces no parece que yo sea su rey en absoluto, sino que parece imponerse sobre mí, y decirme cómo debo pensar y actuar y lo que debo sentir. No obstante, se me ha dado para que sirva cualquier propósito que yo perciba en él. La única función de mi mente es servir. Hoy la pongo, al servicio del Espíritu Santo para que Él la use como mejor le parezca. De esta manera, soy yo quien dirige mi mente, que sólo yo puedo gobernar. Y así la dejo en libertad para que haga la Voluntad de Dios.


Padre, mi mente está dispuesta hoy a recibir Tus Pensamientos y a no darle entrada a ningún pensamiento que no proceda de Ti. Yo gobierno mi mente, y te la ofrezco a Ti. Acepta mi regalo, pues es el que Tú me hiciste a mí.


Extendiendo el amor de Georgina


Gobierno mi mente, la cual sólo yo debo gobernar.


1. Las mentes que están unidas, y que reconocen que lo están, no pueden sentir culpabilidad. 2Pues no pueden atacar, y se regoci­jan de que así sea, al ver que su seguridad reside en ese hecho feliz. 3Su alegría radica en la inocencia que ven. 4Y por eso la buscan, puesto que su propósito es contemplarla y regocijarse. 5Todo el mundo anda en pos de lo que le proporcionaría alegría, según cada uno la define. 6No es el objetivo en sí lo que varía. 7Sin embargo, la manera en que se ve el objetivo es lo que deter­mina la elección de los medios, y lo que hace que éstos no pue­dan cambiar a no ser que se cambie el objetivo. 8Si éste cambia, se escogen otros medios, ya que lo que ha de proporcionar felicidad se define de otra manera y se busca de forma distinta.

2. Podría afirmarse, por lo tanto, que la ley básica de la percep­ción es: "Te regocijarás con lo que veas, pues lo ves para regoci­jarte". 2Y mientras creas que el sufrimiento y el pecado te pueden proporcionar alegría, seguirán estando ahí para que los veas. 3 Nada es de por sí perjudicial o beneficioso a menos que así lo desees. 4Tu deseo es lo que determina los efectos que ha de tener en ti porque lo elegiste como un medio para obtener esos efectos, creyendo que eran los portadores del regocijo y de la felicidad. 6 Esta ley rige incluso en el Cielo. 7El Hijo de Dios crea para ser feliz, puesto que comparte con su Padre el propósito que Éste tuvo al crearlo a fin de que su alegría fuese cada vez mayor y la de Dios junto con la suya. (TEXTO 25.IV.1-2)


Gobernar el reino de la mente significa elegir y tomar la decisión de qué mensajes escuchar, qué mundo percibir, ya que podemos optar por escuchar y ver los que nos ofrece el ego o los que ofrece el Espíritu Santo. Escuchar al ego es seguir atrás del velo que cubre la verdad, en oposición escuchar al Espíritu Santo es descorrerlo y entrar al Cielo en la tierra. Significa que dependiendo de la decisión que tomemos será el mundo que veremos y experimentemos, es como decir que si en la ciudad en que vivimos estamos llenos de cables de electricidad, televisión, panorámicos por todos lados, objetos que realmente son estorbosos y peligrosos, nos molestamos, bueno podemos decidir voltear a ver las hermosas montañas, los ríos, las playas, los jardines que rodean la misma ciudad. Es elección personal qué deseamos ver.


Cuando Un Curso de Milagros ® nos plantea en esta lección empezar a gobernar nuestra mente, lo que nos está dando son las bases para nuestro cambio de sistema de pensamiento, un nuevo sistema en el que el amor, la verdad, la fe y la libertad se instalan en nuestra mente. Con esta nueva y más amplia visión empezamos a caminar sin pensamientos de culpabilidad y falta de perdón, por una senda más amable, llena de amor y gratitud, con la seguridad que el amor proporciona, nos convertimos en verdaderos canales de servicio, listos para aceptar la Voluntad de Dios, listos para incursionar en Su Plan de salvación, es cuando nuestra labor de co-creadores se cumple.


Al Hijo, su Padre le otorgó libre albedrío, puede elegir y decidir los caminos que desea incursionar, los pensamientos que desea mantener y las diversas acciones que quiere ejecutar. No hay nadie que decida por nosotros, nadie gobierna nuestra mente, quien piensa que esto puede suceder está en el error del ego, ya que solo éste plantea que los demás allá afuera, son los causantes de lo que nos acontece. Somos responsables de lo que ocurre en nuestra vida, tanto si experimentamos felicidad, como si experimentamos dolor y desolación, tanto si nos sentimos completos, como si nos sentimos carentes. La elección es siempre personal.





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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mar Ago 26, 2008 10:34 am

Lección 237


Ahora quiero ser tal como Dios me creó.


Hoy aceptaré la verdad acerca de mí mismo. Me alzaré glorioso, y dejaré que la luz que mora en mí irradie sobre el mundo durante todo el día. Le traigo al mundo las buenas nuevas de la salvación que oigo cuando Dios mi Padre me habla. Y contem­plo el mundo que Cristo quiere que yo vea, consciente de que pone fin al amargo sueño de la muerte; consciente de que es la llamada que mi Padre me hace.


Cristo se convierte hoy en mis ojos, y en los oídos que escuchan hoy la Voz que habla por Dios. Padre, vengo a Ti a través de Aquel que es Tu Hijo, así como mi verdadero Ser. Amén.


Extendiendo el Amor de Georgina


Ahora quiero ser tal como Dios me creó.


3. Tu deseo de ver hace que la gracia de Dios descienda sobre tus ojos, trayendo consigo el regalo de luz que hace que la visión sea posible. 2¿Quieres realmente contemplar a tu hermano? 3A Dios le complacería que lo hicieses. 4No es Su Voluntad que no reco­nozcas a tu salvador. 5Tampoco es Su Voluntad que tu salvador no desempeñe la función que Él le encomendó. 6No dejes que se siga sintiendo solo por más tiempo, pues los que se sienten solos son aquellos que no ven ninguna función en el mundo que ellos puedan desempeñar, ningún lugar en el que se les necesite, ni ningún objetivo que sólo ellos puedan alcanzar perfectamente.

4. Ésta es la percepción benévola que el Espíritu Santo tiene del deseo de ser especial: valerse de lo que tú hiciste para sanar en vez de para hacer daño. 2A cada cual Él le asigna una función especial en la salvación que sólo él puede desempeñar, un papel exclusivamente para él. 3Y el plan no se habrá llevado a término hasta que cada cual descubra su función especial y desempeñe el papel que se le asignó para completarse a sí mismo en un mundo donde rige la incompleción. (TEXTO 25.VI.3-4)


Iniciar el camino de regreso a la gracia y realidad de ser tal como Dios nos creó implica que nuestros pensamientos de culpa, vergüenza, pecado, falta de perdón y desamor requieren primero ser purificados y anulados de nuestra mente, poniendo un fin al sueño de muerte repetitiva, ya que esto no es parte de la Obra de Dios, manteniendo el recuerdo de que fuimos creados a Su Imagen y Semejanza, y esto implica ser un espíritu eterno, perfecto, santo, inocente, verdaderas extensiones del Padre. Lograr esto requiere la práctica diaria del perdón, lo más cercano al amor, hacia nosotros mismos y hacia nuestro hermano, ya que en esto radica la liberación, el recobrar la gracia que Dios nos regaló.


Escuchar cuando Dios nos habla requiere de voluntad, entrenamiento, la práctica de saber cómo transitar en el silencio de la mente, ya que cuando el ruido del ego está instalado no podemos escuchar los mensajes de nuestro Padre, nos perdemos en el barullo de los mensajes erróneos. La verdad es que esta parte requiere esfuerzo, porque generalmente, al menos a mi me pasaba y si me descuido me vuelve a pasar, nos quedamos pendientes del ruido externo, de mensajes equivocados que tienen peso y nos generan desequilibrio. Pero la buena noticia es que sí podemos lograrlo, aunque sea por momentos, empezamos por instantes, ascendemos a un día completo, pero un buen día nos damos cuenta, descubrimos que somos capaces de mantenernos escuchando los mensajes de nuestro espíritu, y sabiendo mejor cada día el camino correcto para iniciar el reencuentro con nuestra Fuente Divina.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mar Ago 26, 2008 10:37 am

Lección 238

La salvación depende de mi decisión.


Padre, Tu confianza en mí ha sido tan grande que debo ser digno de ella. Tú me creaste y me conoces tal como soy. Y aún así, pusiste en mis manos la salvación de Tu Hijo y dejaste que dependiera de mi decisión.¡Cuán grande debe ser Tu amor por mi! Y mi santidad debe ser asimismo inexpugnable para que hayas puesto a Tu Hijo en mis manos con la certeza de que Aquel que es parte de Ti, y también de mí, puesto que es mi Ser, está a salvo.


Y así, hoy volvemos a hacer otra pausa para pensar en lo mucho que nos ama nuestro Padre. Y cuán querido sigue siendo para Él Su Hijo, quien fue creado por Su Amor y en quien el Amor de Su Padre alcanza su plenitud.

Extendiendo el Amor de Georina


La salvación depende de mi decisión.


2. Es imposible que el deseo de morir del "pecador" sea tan fuerte como la Voluntad de Dios por la vida. 2Tampoco es posible que los cimientos de un mundo que Él no creó fuesen tan firmes y seguros como el Cielo. 3¿Cómo iba ser posible que el Cielo y el infierno fuesen lo mismo? 4¿Y cómo podría ser que lo que Su Voluntad no dispuso no se pudiese cambiar? 5¿Qué otra cosa aparte de Su Voluntad es inmutable? 6¿Y qué puede compartir sus atributos, excepto ella misma? 7¿Qué deseo puede alzarse contra Su Voluntad, y ser inmutable? 8Si pudieses darte cuenta de que lo único que es inmutable es la Voluntad de Dios, este curso no te resultaría difícil. 9No obstante, eso es precisamente lo que no crees. 10Sin embargo, no podrías creer nada más, sólo con que vieses lo que realmente es.

3. Volvamos a lo que anteriormente dijimos, y pensemos en ello más detenidamente. 2Debe ser, o bien que Dios está loco, o bien que este mundo es un manicomio. 3Ni uno solo de los Pensamien­tos de Dios tiene sentido en este mundo. 4Y nada de lo que el mundo acepta como cierto tiene sentido alguno en Su Mente. 5Lo que no tiene sentido ni significado es demente. 6Y lo que es demente no puede ser la verdad. 7Si una sola de las creencias que en tanta estima se tienen aquí fuese cierta, entonces todo Pensa­miento que Dios jamás haya tenido sería una ilusión. 8Pero si uno solo de Sus Pensamientos es cierto, entonces todas las creencias a las que el mundo otorga significado son falsas y absurdas. 9Ésta es la decisión que tienes ante ti. 10No trates de verla de otra manera ni de hacer de ella lo que no es. 11Pues lo único que puedes hacer es tomar esta decisión. 12El resto depende de Dios, no de ti. (TEXTO 25.VII.2-3)


Con la práctica de las lecciones y lectura de apartados del Texto, cada día queda más claro que toda nuestra vida, la forma en la que la experimentamos, depende siempre de cada elección y decisión que hacemos; y representa que ahora podemos estar seguros que nadie allá afuera es culpable de lo que estemos experimentando, porque todo depende de uno mismo, aquellos aspectos que queremos sanar depende solo de nosotros, nadie afuera tiene que hacer nada para que nosotros nos sentimos mejor, para que podamos cambiar de pensamiento. La felicidad depende de cada uno de nosotros, somos los únicos que la construimos, nosotros determinamos ser felices en cada situación y momento de nuestra vida, pues si la felicidad dependiera de alguna persona, cosa, ó circunstancia sobre la faz de esta tierra, estaríamos entregando el poder que Dios nos ha dado. Ser feliz es una actitud ante la vida que cada uno decide. Esto nos permite respirar.


Las decisiones necesitamos tomarlas siempre de la mano del Espíritu Santo y no de la del ego, que sería desde nuestro lado falso, ya que las decisiones que surgen de él son siempre desviadas del amor porque en ellas el perdón no está presente. Si tomamos decisiones con el ego el resultado será: miedo, vernos como pecadores, culpa, sufrimiento, enjuiciamiento, desesperación, castigo, ansiedad, muerte, soledad, ignorancia, carencia, desolación, abandono y total separación. Si por el contrario nuestras decisiones las tomamos bajo la Visión del Espíritu Santo, el resultado que se presenta es el de la Unidad, felicidad, amor, abundancia, gloria, eternidad, impecabilidad, salvación, vida eterna.




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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mar Ago 26, 2008 10:41 am

Lección 239

Mía es la gloria de mi Padre.


No permitamos hoy que la verdad acerca de nosotros se oculte tras una falsa humildad. Por el contrario, sintámonos agradecidos por los regalos que nuestro Padre nos ha hecho. ¿Sería posible acaso que pudiéramos advertir algún vestigio de pecado o de culpa en aquellos con quienes Él comparte Su gloria? ¿Y cómo podría ser que no nos contásemos entre ellos, cuando Él ama a Su Hijo para siempre y con perfecta constancia, sabiendo que es tal como Él lo creó?


Te damos gracias, Padre, por la luz que refulge por siempre en nosotros. Y la honramos porque Tú la compartes con nosotros. Somos uno, unidos en esa luz y uno Contigo, en paz con toda la creación y con nosotros mismos.


Extendiendo el Amor de Georgina


Mía es la gloria de mi Padre


4. Justificar uno solo de los valores que el mundo apoya es negar la cordura de tu Padre y la tuya. 2Pues Dios y Su Hijo bienamado no piensan de manera diferente. 3Y es esta concordancia en el pensamiento lo que hace que el Hijo sea un co-creador con la Mente cuyo Pensamiento lo creó a él. 4De modo que si elige creer en un solo pensamiento que se oponga a la verdad, habrá deci­dido que él no es el Hijo de su Padre porque el Hijo está loco, y la cordura tiene que ser algo ajeno al Padre y al Hijo. 5Esto es lo que crees. 6No pienses que esta creencia depende de la forma en que se manifieste. 7El que de alguna manera crea que el mundo es cuerdo, que algunas de las cosas que piensa están justificadas o que está sustentando por algún tipo de razón, cree que eso es cierto. 8El pecado no es real porque ni el Padre ni el Hijo son dementes. 9Este mundo no tiene sentido porque se basa en el pecado. 10¿Quién podría crear lo inmutable si ello no estuviese basado en la verdad?

5. El Espíritu Santo tiene el poder de transformar todos los cimientos del mundo que ves en algo distinto: en una base que no sea demente, sobre la que se puedan sentar los cimientos de una percepción sana y desde la que se puede percibir otro mundo: 2un mundo en el que nada se opone a lo que conduciría al Hijo de Dios a la cordura y a la felicidad, 3y en el que nada da testimonio de la muerte ni de la crueldad, de la separación o de las diferen­cias. 4Pues ahí todo se percibe como uno, y nadie tiene que perder para que otro gane. (TEXTO 25.VII.4-5)


Somos seres gloriosos por compartir la Gloria de Dios, no lo podemos advertir porque estamos sumidos en pensamientos generados por el ego: el miedo, la culpa y el pecado, los valores del mundo irreal. Un miedo que surge de la idea de que somos culpables de la separación que mantenemos con Dios, lo hacemos a través de un constante mecanismo de rechazo de ser felices, permaneciendo en el desamor y la falta de perdón, en el auto-castigo, buscando culpables afuera a los que vemos como los generadores de nuestro dolor y sufrimiento, pensamos que éste nos limita, lo vemos como nuestro victimario, cuando la realidad es que todo es una proyección que hacemos de cómo nos vemos primero a nosotros mismos. Necesitamos empezar a revisar lo que consideramos que es pecado, también sobre lo que es el perdón, ya que es éste el único mecanismo con el que contamos para deshacer el pensamiento de desamor.


Ante Dios, en el Mundo del Cielo, nada de esto existe, Él sigue viendo a Su Hijo inocente, eterno, perfecto, lleno de gloria y santidad. Esto es lo que nuestro Padre nos ha dado desde el Inicio, esto es lo que desea que recordemos y nos liberemos finalmente de las ataduras que el ego ha impuesto, para ello nos ha dado al Espíritu Santo, si lo hacemos podremos entonces cumplir Su Voluntad y así participar en Su Plan de Salvación, podremos aceptar en nuestra mente que el Hijo de Dios es santo, que no hay nada que lo limite, que todo está listo para que reciba la gracia y la gloria que su Padre le ha regalado, solo que requiere sanarse a través del perdón que se tiene que otorgar a si mismo. Cuando podemos llegar a reconocer la impecabilidad, la santidad y la grandiosidad en nosotros, podemos reconocerlo en nuestro hermano, y el Espíritu Santo es Quien nos conduce en forma suave y amorosa a este encuentro, nos asegura que lo que Dios pensó para Su Hijo se cumpla, es Quien nos apoya para la reinstalación del Cristo en nosotros.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mié Ago 27, 2008 10:15 am

Lección 240



El miedo, de la clase que sea, no está justificado.



El miedo es un engaño. Da testimonio de que te has visto a ti mismo como nunca podrías ser y, por lo tanto, contemplas un mundo que no puede ser real. Ni una sola cosa en ese mundo es verdad. Sea cual sea la forma en que se manifiestan, sólo da fe de tus ilusiones acerca de ti mismo. No nos dejemos engañar hoy. Somos los Hijos de Dios. El miedo no tiene cabida en nosotros, pues cada uno de nosotros es parte del Amor Mismo.



¡Cuán infundados son nuestros miedos!¿Ibas acaso a permitir que Tu Hijo sufriese? Danos fe hoy para reconocer a Tu Hijo y liberarlo. Perdonémosle hoy en Tu Nombre, para poder entender su santidad y sentir por él el amor que Tú también sientes por él.


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El miedo, de la clase que sea, no está justificado.



10. ¿En qué otra cosa se puede confiar, sino en el Amor de Dios? 2¿Y dónde mora la cordura, sino en Él? 3Aquel que habla por Dios puede mostrarte esto en la alternativa que eligió especialmente para ti. 4La Voluntad de Dios es que recuerdes esto, y que pases así del más profundo desconsuelo al júbilo perfecto. 5Acepta la función que se te ha asignado en el plan de Dios para mostrarle a Su Hijo que el infierno y el Cielo son diferentes, no lo mismo. 6Pero en el Cielo son lo mismo, pues carecen de las diferencias que habrían hecho del Cielo un infierno y del infierno un cielo, si tal demencia hubiese sido posible.

12. La salvación es el renacimiento de la idea de que nadie tiene que perder para que otro gane. 2Y todo el mundo tiene que ganar, si es que uno solo ha de ganar. 3Con esto queda restaurada la cordura. 4Y sobre esta única roca de verdad la fe puede descansar con perfecta confianza y en perfecta paz en la eterna cordura de Dios. 5La razón queda satisfecha, pues con esto todas las creen­cias dementes pueden ser corregidas. 6Y si esto es verdad, el pecado no puede sino ser imposible. 7Ésta es la roca sobre la que descansa la salvación, el punto estratégico desde el que el Espí­ritu Santo le confiere significado y dirección al plan en el que tu función especial tiene un papel que jugar. 8Pues aquí tu función especial se vuelve íntegra porque comparte la función de la tota­lidad.(TEXTO 25.VII.10,12)



El miedo es solo un pensamiento de desamor, de falta de perdón, representa nuestra poca fe en Dios, la separación de la Voluntad de Él, de Su Unidad, es un caminar en un mundo ilusorio, irreal, es un intento para la destrucción, un mecanismo del ego para mantener el error, una equivocación de elección del Hijo de Dios, que sin darse cuenta lo sume en la oscuridad, la soledad, y su origen es a partir del concepto de pecado que genera culpa, miedo al castigo. El ataque es una fabricación del ego, el pecado es su invento, la culpa es su mecanismo para mantenernos alejados de Dios y fuera de Su Verdad, para mantenernos en la oscuridad y atados al miedo. Dios tiene una sola Creación y ésta es perfecta e inalterable, lo único que se requiere es modificar el actual sistema de pensamiento para alcanzar el ser libres y vivir en la Luz de nuestro Padre, hacerlo es participar en Su Plan para la salvación.



Para los que estudiamos Un Curso de Milagros®, uno de los conceptos más difíciles ha sido reconocer y aceptar que vivimos en un mundo ilusorio que no existe, y cuando volteamos a ver las bellezas de este planeta pensaríamos que realmente no puede ser ilusorio, que es demasiada belleza y que ésta fue creada por Dios. Sin embargo, también en este mundo existen el ataque y la guerra entre hermanos, la destrucción, la arrogancia, y esto por seguro que no es Creación de nuestro Padre, porque si en determinado momento así lo pensáramos, estaríamos apoyando la falsa idea de que Dios ha creado dos mundos, dos hijos. Lo cual es completamente falso.




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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Jue Ago 28, 2008 1:16 pm

3. ¿Qué es el mundo?


El mundo es una percepción falsa. Nació de un error, y no ha abandonado su fuente. Persistirá mientras se siga abrigando el pensamiento que le dio vida. Cuando el pensamiento de separación haya sido substituido por uno de verdadero perdón, el mundo se verá de una manera completamente distinta; de una manera que conduce a la verdad en la que el mundo no puede sino desaparecer junto con todos sus errores. Ahora su fuente ha desaparecido, al igual que sus efectos.

El mundo se fabricó como un acto de agresión contra Dios. Es el símbolo del miedo. Mas ¿qué es el miedo sino la ausencia de amor? El mundo, por lo tanto, se fabricó con la intención de que fuese un lugar en el que Dios no pudiese entrar y en el que Su Hijo pudiese estar separado de Él. Ésa fue la cuna de la percepción, pues el conocimiento no podría haber sido la causa de pensamientos tan descabellados. Mas los ojos engañan, y los oídos oyen falsedades. Ahora es muy posible cometer errores porque se ha perdido la certeza.

Y para substituirla nacieron los mecanismos de la ilusión, que ahora van en pos de lo que se les ha encomendado buscar. Su finalidad es servir el propósito para el que se fabricó el mundo, de modo que diese testimonio de él y lo hiciera real. Dichos mecanismos ven en sus ilusiones una sólida base donde existe la verdad y donde se mantiene aparte de las mentiras. No obstante, no informan más que de ilusiones, las cuales se mantienen separadas de la verdad.

Del mismo modo en que el propósito de la vista fue alejarte de la verdad, puede asimismo tener otro propósito. Todo sonido se convierte en la llamada de Dios, y Aquel a quien Dios designó como el Salvador del mundo puede conferirle a toda percepción un nuevo propósito. Sigue Su Luz, y verás el mundo tal como Él lo ve. Oye sólo Su Voz en todo lo que te habla. Y deja que Él te conceda la paz y la certeza que tú desechaste, pero que el Cielo salvaguardó para ti en Él.

No nos quedemos tranquilos hasta que el mundo se haya unido a nuestra nueva percepción. No nos demos por satisfechos hasta que el perdón sea total. Y no intentemos cambiar nuestra función. Tenemos que salvar al mundo. Pues nosotros que lo fabricamos tenemos que contemplarlo a través de los ojos de Cristo, de modo que aquello que se concibió para que muriese pueda ser restituido a la vida eterna.



Lección 241

En este instante santo llega la salvación.



¡Qué alegría tan grande la de hoy! Éste es un día de una celebración especial. Pues este día le ofrece al mundo de tinieblas el instante que se fijó para su liberación. Ha llegado el día en que todos los pesares se dejan atrás y el dolor desaparece. La gloria de la salvación alborea hoy sobre un mundo que ha sido liberado. Éste es un tiempo de esperanza para millones de seres. Ahora ellos se unirán conforme tú los perdones a todos. Pues hoy tú me perdonarás a mí.



Ahora nos hemos perdonado los unos a los otros, y así podemos por fin regresar a Ti. Padre, Tu Hijo, que en realidad jamás se ausentó, retorna al Cielo y a su hogar.¡Que contentos estamos de que se nos haya restituido la cordura y de poder recordar que todos somos uno!



Extendiendo el Amor de Georgina



En este instante santo llega la salvación.



2. He aquí el único principio que la salvación requiere. 2No es necesario que tu fe en él sea firme e inquebrantable ni que esté libre del ataque de todas las creencias que se oponen a él. 3No tienes una lealtad fija. 4Pero recuerda que los que ya se han sal­vado no tienen necesidad de salvación. 5No se te pide que hagas lo que le resultaría imposible a alguien que todavía está dividido contra sí mismo. 6No esperes poder encontrar sabiduría en seme­jante estado mental. 7Pero siéntete agradecido de que lo único que se te pide es que tengas un poco de fe. 8¿Qué les puede que­dar a los que todavía creen en el pecado, sino un poco de fe? 9¿Qué podrían saber del Cielo y de la justicia de los que se han salvado?

3. Existe una clase de justicia en la salvación de la que el mundo no sabe nada. 2Para el mundo, la justicia y la venganza son lo mismo, pues los pecadores ven la justicia únicamente como el cas­tigo que merecen, por el que tal vez otro debe pagar, pero del que no es posible escapar. 3Las leyes del pecado exigen una víctima. 4Quién ha de ser esa víctima es irrelevante. 5Pero el costo no puede ser otro que la muerte, y tiene que pagarse. 6Esto no es justicia, sino demencia. 7Sin embargo, allí donde el amor significa odio, y la muerte se ve como la victoria y el triunfo sobre la eterni­dad, la intemporalidad y la vida, ¿cómo se podría definir la justi­cia sin que la demencia formase parte de ella? (TEXTO 25.VIII.2-3)



Este instante santo en que la salvación llega es en que experimentamos la paz y la felicidad, el momento en que nos sentimos completos, que nada nos falta, libres por primera ocasión tal vez, podemos caminar con gozo total sin resentimientos, podemos ver la luz dentro de nosotros y en nuestro hermano como un reflejo. Experimentarlo en ocasiones al inicio nos sorprende, porque la sensación en ese momento es ver el mundo desde una dimensión diferente, por primera vez estamos concientes de esta sensación, es salir a la calle y observar personas amables y sonrientes, tal vez ellos no han hecho nada, tal vez lo hicieron y no lo habíamos observado, pero lo realmente importante es que hemos logrado por un momento experimentar esta nueva sensación que era desconocida. Lo opuesto a este instante, que acompaña a la relación santa, son las relaciones especiales de amor y odio, siempre apoyadas en las memorias de un pasado, son éstas relaciones de amor condicionadas por un pensamiento de manipulación y trueque, de te doy solo si me das, te acepto solo si cubres mis requerimientos y expectativas, en ellas los juicios están presentes, vemos el dar como quitarnos algo, casi con envidia vemos que los “otros” reciban, y lo vemos como que nos lo quitaron también. En este tipo de relaciones el instante santo no está presente, son relaciones construidas desde el ego y dentro del mundo ilusorio de su irrealidad, por lo mismo la santidad y la libertad quedan impedidas, el perdón está ausente, todo está cubierto por el velo del dolor del sufrimiento, la culpa y el miedo.



Pero si cada día avanzamos en nuestro proceso de perdón, a nosotros mismos sobre todo, y como extensión hacia otros, podemos asegurar que el instante santo se prolonga, llegándolo a experimentarlo cada día, y el problema que se presente en nuestra vida lo podremos comprender y resolver sin lastimarnos y sin lastimar a otros, porque habremos descubierto que cada problema ha sido una oportunidad de crecimiento, y que siempre podemos dar un giro de 180° en nuestra visión y descubrir que nos ha permitido entrar a un nuevo proceso de evolución de conciencia que nos lleva a un nuevo espacio de luz y de amor.



Nada real puede ser amenazado Nada irreal existe En esto radica la paz de Dios
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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Vie Ago 29, 2008 8:51 am

Lección 242

Este día se lo dedico a Dios. Es el regalo que le hago.

Hoy no dirigiré mi vida por mi cuenta. No entiendo el mundo, por lo tanto, tratar de dirigir mi vida por mi cuenta es una locura. Mas hay Alguien que sabe qué es lo que más me conviene. Y Él se alegra de tomar por mi únicamente aquellas decisiones que me conducen a Dios. Pongo este día en Sus manos, pues no quiero demorar mi regreso al hogar, y es Él el que conoce el camino que me conduce a Dios.



Y así ponemos este día en Tus Manos. Venimos con mentes completamente receptivas. No pedimos nada que creamos desear. Concédenos tan sólo lo que Tú deseas que recibamos. Tú conoces nuestros deseos y necesidades. Y nos concederás todo lo que sea necesario para ayudarnos a encontrar el camino que nos lleva hasta Ti.



Extendiendo el Amor de Georgina



Este día se lo dedico a Dios. Es el regalo que le hago.



6. A los que todavía creen que el pecado tiene sentido les resulta extremadamente difícil entender la justicia del Espíritu Santo. 2No pueden sino creer que Él comparte su confusión, y, por lo tanto, no pueden evadir la venganza que forzosamente comporta su propia creencia de lo que es la justicia. 3Y así, tienen miedo del Espíritu Santo y perciben en Él la "ira" de Dios. 4Y no pueden confiar en que no los va a aniquilar con rayos extraídos de las "llamas" del Cielo por la Propia Mano iracunda de Dios. 5Creen que el Cielo es el infierno, y tienen miedo del amor. 6Y cuando se les dice que nunca han pecado, les invade una profunda sospecha y el escalofrío del miedo. 7Su mundo depende de la estabilidad del pecado. 8Y perciben la "amenaza" de lo que Dios entiende por justicia como algo más destructivo para ellos y para su mundo que la venganza, la cual comprenden y aman.

7. Y así, piensan que perder el pecado sería una maldición. 2Y huyen del Espíritu Santo como si de un mensajero del infierno se tratase, que hubiese sido enviado desde lo alto, disfrazado de amigo y redentor, para hacer caer sobre ellos la venganza de Dios valiéndose de ardides y de engaños. 3¿Qué otra cosa podría ser Él para ellos, sino un demonio que se viste de ángel para engañar­les? 4¿Y qué escape les puede ofrecer, sino la puerta que conduce al infierno, la cual, sin embargo, parece ser la puerta al Cielo? (TEXTO 25.VIII.6-7)



Dedicar el día a Dios es permanecer permanentemente con un pensamiento de perdón, aceptar Su Voluntad, participar activamente en Su Plan de Salvación, sentir Su Presencia, para ello podemos necesitar ayuda y ésta se la pedimos al Espíritu Santo, aceptando con ello que no somos capaces de hacerlo solos, que no conocemos las herramientas que se requieren, porque contrario al ego que no pide permiso para abrir la puerta de nuestra vida y entra a empujones y sin ninguna educación, el Espíritu Santo requiere de nuestra solicitud y cuando ésta la presentamos de inmediato Él entra y toma acciones que nos conducen al encuentro de nuestro Padre. Ofrecerle a Dios el día es ofrecérnoslo a nosotros mismos, recordando en cada momento que nosotros no sabemos cómo conducir sabiamente nuestros pensamientos, porque en ocasiones ni siquiera estamos seguros de cuales son estos y menos, de dónde provienen y cómo se formaron. No tenemos una idea muy clara de la realidad y la verdad, no conocemos los caminos que el Espíritu Santo conoce, porque por años hemos estado inmersos en una locura, en la que no sabemos siquiera lo que realmente nos conviene.



La mayor locura en la que hemos vivido en este mundo irreal ha sido pensar que somos culpables, pecadores, debido a ello manejamos pensamientos de miedo al castigo que pensamos recibiremos por esto, lo que es totalmente falso, el Hijo de Dios nunca ha sido culpable, aunque así lo crea, el Hijo no comete pecados, solo comete errores, los cuales no exigen castigo, solo piden la corrección. Las diversas culturas y religiones han sustentado el concepto de pecado como algo que acompaña a la persona, y lo han hecho desde una visión de egos que lo han confirmado, el mismo mensaje de Jesús en su momento, y en el actual a través del Curso, no ha sido comprendido, el principal mensaje que entregó de perdón y amor ha sido reinterpretado desde el ego y con ello modificado, el templo del que él hablaba se interpretó como algo físico y con ello la idea original de la que habló que era el espíritu, se perdió al ser trasmitidas sus enseñanzas.


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