Lecciones de Un Curso de Milagros

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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Sab Ago 30, 2008 12:53 pm

Lección 243

Hoy no juzgaré nada de lo que ocurra.

Hoy seré honesto conmigo mismo. No pensaré que ya sé lo que no puede sino estar más allá de mi presente entendimiento. No pensaré que entiendo la totalidad basándome en unos cuantos fragmentos de mi percepción, que es lo único que puedo ver. Hoy reconozco esto. Y así quedo eximido de tener que emitir juicios que en realidad no puedo hacer. De esta manera, me libero a mí mismo y a todo lo que veo, de modo que pueda estar en paz tal como Dios nos creó.



Padre, hoy dejo que la creación sea lo que es. Honro todos sus aspectos, entre los que me cuento. Somos uno porque cada aspecto alberga Tu recuerdo, y la verdad sólo puede derramar su luz sobre todos nosotros cual uno solo.



Exendiendo el Amor de Georgina



Hoy no juzgaré nada de lo que ocurra.



10. ¿Cómo se le iba a poder privar de algo a aquel que todo lo merece? 2Pues eso sería una injusticia, y ciertamente no sería justo para con toda la santidad que hay en él, por mucho que él no la reconozca. 3Dios no sabe de injusticias. 4Él no permitiría que Su Hijo fuese juzgado por aquellos que quieren destruirlo y que no pueden ver su valía en absoluto. 5¿Qué testigos fidedig­nos podrían convocar para que hablasen en su defensa? 6¿Y quién vendría a interceder en su favor, en lugar de abogar por su muerte? 7Tú no le harías justicia. 8No obstante, Dios se aseguró de que se hiciese justicia con el Hijo que Él ama, y de que ésta lo protegiese de cualquier injusticia que tratases de cometer contra él, al creer que la venganza es su merecido.

11. De la misma manera en que al especialismo no le importa quién paga el costo del pecado con tal de que se pague, al Espí­ritu Santo le es indiferente quién es el que por fin contempla la inocencia, con tal de que ésta se vea y se reconozca. 2Pues con un sólo testigo basta. 3La simple justicia no pide nada más. 4El Espí­ritu Santo le pregunta a cada uno si quiere ser ese testigo, de forma que la justicia pueda ser restituida al amor y quede allí satisfecha. 5Cada función especial que Él asigna es sólo para que cada uno aprenda que el amor y la justicia no están separados, 6y que su unión los fortalece a ambos. 7Sin amor, la justicia está llena de prejuicios y es débil. 8Y el amor sin justicia es imposible. 9Pues el amor es justo y no puede castigar sin causa. 10¿Qué causa podría haber que justificase un ataque contra los que son inocen­tes? 11El amor, entonces, corrige todos los errores con justicia, no con venganza. 12Pues eso sería injusto para con la inocencia. (TEXTO 25.VIII.10-11)



Juzgar nos conduce a privarnos de la libertad, de las gracias y dones que Dios nos otorgó, nos priva del amor, porque cada juicio que hagamos siempre generará culpa y miedo, el juicio más fuerte que hacemos es hacia nosotros mismos. Juzgamos cuando nos vemos carentes, sentimos culpa y la queremos proyectar para que alguien afuera se sienta culpable, lo que siempre va a generar un pensamiento de separación, porque en el juicio va implicada ésta, porque que nos mueve a hacer evaluaciones y comparaciones subjetivas, nos lleva a ser injustos, tanto con nosotros mismos como con los demás. No nos damos cuenta de esto porque no nos vigilamos permanente para descubrirlo y porque no hemos aprendido que para este proceso se requiere de ayuda, y que el Espíritu Santo está esperando que se la solicitemos.



El Hijo de Dios nunca ha sido enjuiciado por su Padre, porque los juicios solo provienen del ego, a quien le agrada evaluar y calificar para dividir, porque al ego le interesa mantenernos en la dualidad y en la separación. Uno de los juicios más fuertes lo hacemos cuando aceptamos que el Hijo de Dios puede pecar, cuando la verdad desde la visión del Espíritu Santo es que el Hijo solo comete errores de elección y decisión; podemos modificar esto haciéndonos responsables de nuestro pensamiento, de cada decisión, de revisarnos para cuáles son nuestros mecanismos de defensa y proyección, de manipulación, porque en Dios el pecado no existe, porque de existir estaríamos negando a Dios y diciendo que Él se encuentra a la vez dividido. Cuando detenemos los juicios nos liberamos y nos hacemos responsables de nuestro pensamiento, ponemos cada decisión en una balanza antes de tomar acciones, revisamos cada día todas las oportunidades que llegan, liberamos a nuestro hermano de proyecciones que no son necesarias y dejamos de manipular, nos aceptamos y amamos incondicionalmente, nos acercamos más a cumplir verdaderamente ser imagen y semejanza de Dios.




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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Dom Ago 31, 2008 9:54 am

Lección 244



No estoy en peligro en ningún lugar del mundo.

Tu Hijo está a salvo dondequiera que se encuentre porque Tú estás allí con él. Sólo con que invoque Tu Nombre recordará su seguridad y Tu Amor, pues éstos son uno. ¿Cómo puede temer, dudar o no darse cuenta de que es imposible que pueda sufrir, estar en peligro o ser infeliz cuando él te pertenece a ti, es bienamado y amoroso, y está por siempre a salvo en Tu Paternal abrazo?



Y ahí es en verdad donde nos encontramos. No hay tormenta que pueda venir a azotar el santuario de nuestro hogar. En Dios estamos a salvo, pues, ¿qué podría suponer una amenaza para Dios, o venir a asustar a lo que por siempre ha de ser parte de Él?



Extendiendo el Amor de Georgina



No estoy en peligro en ningún lugar del mundo.



13. Sin imparcialidad no hay justicia. 2¿Cómo iba a poder ser justo el especialismo? 3No juzgues, mas no porque tú seas también un miserable pecador, sino porque no puedes. 4¿Cómo iban a poder entender los que se creen especiales que la justicia es igual para todo el mundo? 5Quitar a uno para dar a otro es una injusticia contra ambos, pues los dos son iguales ante los ojos del Espíritu Santo. 6Su Padre les dio a ambos la misma herencia. 7El que desea tener más o tener menos, no es consciente de que lo tiene todo. 8El que él se crea privado de algo no le da el derecho de ser juez de lo que le corresponde a otro. 9Pues en tal caso, no puede sino sentir envidia y tratar de apoderarse de lo que le pertenece a aquel a quien juzga. 10No es imparcial ni puede ver de manera justa los derechos de otro porque no es consciente de los suyos propios.

14. Tú tienes derecho a todo el universo, a la paz perfecta, a la completa absolución de todas las consecuencias del pecado, y a la vida eterna, gozosa y completa desde cualquier punto de vista, tal como la Voluntad de Dios dispuso que Su santo Hijo la tuviese. 2Ésta es la única justicia que el Cielo conoce y lo único que el Espíritu Santo trae a la tierra. 3Tu función especial te muestra que sólo la justicia perfecta puede prevalecer sobre ti. 4Y así, estás a salvo de cualquier forma de venganza. 5El mundo engaña, pero no puede reemplazar la justicia de Dios con su propia versión. 6Pues sólo el amor es justo y sólo él puede percibir lo que la justi­cia no puede sino concederle al Hijo de Dios. 7Deja que el amor decida, y nunca temas que, por no ser justo, te vayas a privar a ti mismo de lo que la justicia de Dios ha reservado para ti. (TEXTO 25. VIII.13-14)



Cuando finalmente podemos aceptar que el pecado no existe es cuando nos sentimos seguros y a salvo, descubrimos que realmente no hay nada que temer, que no seremos condenados, que Dios vive en nosotros amándonos, que el infierno es un pensamiento proyectado al exterior, que todo es parte del sueño de pesadilla en el que hemos estado inmersos por un tiempo, pero que podemos despertar al amor incondicional que nos sustenta. Es nuestro gran inicio de ascenso hacia el Cielo sin dejar el cuerpo, podemos transitar dentro de la verdad y la realidad de Dios. Despertar del sueño de pesadilla permite disfrutar del amor, de la paz que éste proporciona, sentimos que estamos siendo cuidados por el inmenso Amor de Dios y que nada nos falta, que podemos caminar con seguridad, podemos descubrir que nada amenaza nuestra vida.

Qué mayor regalo que saber que el Espíritu Santo nos conduce por nuevos caminos que sabe que podemos recorrer, cada día despertamos con la alegría que el amor ofrece, la paz y la felicidad se convierten en fundamento de una vida plena, porque hemos finalmente recordado que tenemos derecho a todo lo que Dios desea para Su Hijo y humildemente nos abrimos a recibirlo, y el mundo es transformado por el milagro del perdón y el amor




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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Lun Sep 01, 2008 2:30 pm

Lección 245

Tu paz está conmigo, Padre. Estoy a salvo.

Tu paz me rodea, Padre. Dondequiera que voy, Tu paz me acompaña, y derrama su luz sobre todo aquel con quien me encuentro. Se la llevo al que se encuentra desolado, al que se siente solo al que tiene miedo. Se la ofrezco a los que sufren, a los que se lamentan de una pérdida, así como a los que creen ser infelices y haber perdido toda esperanza. Envíamelos, Padre. Permíteme ser el portador de Tu paz. Pues quiero salvar a Tu Hijo, tal como dispone Tu Voluntad, para poder llegar a reconocer mi Ser.



Y así caminamos en paz, transmitiendo al mundo entero el mensaje que hemos recibido. Y de esta manera oímos por fin la Voz que habla por Dios, la cual nos habla según nosotros predicamos la Palabra de Dios, Cuyo Amor reconocemos, puesto que compartimos con todos la Palabra que Él nos dio.
Extendiendo el Amor de Georgina



Tu paz está conmigo, Padre. Estoy a salvo



2. El mundo que ves está basado en el "sacrificio" de la unicidad. 2Es la imagen de una total desunión y de una absoluta falta de unidad. 3Alrededor de cada entidad se erige una muralla tan só­lida en apariencia, que parece como si lo que se encuentra adentro jamás pudiese salir afuera, y lo que se encuentra afuera jamás pudiese llegar hasta lo que se encuentra oculto allí. 4Cada parte tiene que sacrificar a otra para conservar su propia integridad. 5Pues si se uniesen, cada una perdería su identidad individual, y es mediante esa separación como conservan su individualidad.

3. Lo poco que el cuerpo mantiene cercado se convierte en el yo, el cual se conserva mediante el sacrificio de todo lo demás. 2Y todo lo demás no puede sino perder esta pequeña parte y perma­necer incompleto a fin de mantener intacta su propia identidad. 3En esta percepción de ti mismo la pérdida del cuerpo sería cier­tamente un sacrificio. 4Pues ver cuerpos se convierte en la señal de que el sacrificio es limitado y de que aún queda algo que es exclusivamente para ti. 5Y para que esa ínfima parte te perte­nezca, se demarcan límites en todo lo que es externo a ti, así como en lo que crees que es tuyo. 6Pues dar es lo mismo que recibir. 7Y aceptar las limitaciones de un cuerpo es imponer esas mismas limitaciones a cada hermano que ves. 8Pues sólo puedes ver a tu hermano como te ves a ti mismo. (TEXTO 26.I.2-3)



Que tranquilidad nos ofrece la lección de hoy, saber que la paz de Dios vive en nuestro interior, que con ello estamos a salvo de un mundo de sacrificios y sufrimiento, que en nuestra percepción transformada por el Espíritu Santo no hay nada que temer porque hemos renacido y podemos empezar a caminar en la felicidad que Dios nos ofrece, podemos salir de la locura de creernos cuerpos, de caminar a ciegas sin conocer la realidad de la Creación. Este día nos unimos a nuestro Padre en santidad, nos unimos a Su Plan de Salvación, nos unimos a Su Voluntad, salimos del sueño de pesadilla en el que el ego por años nos había mantenido atados a la culpa y el miedo, recuperamos nuestra verdadera función y al hacerlo nos liberamos.



Hoy es el día ideal para dejar a un lado falsas ideas mantenidas por años, hoy podemos soltar la culpa y el miedo, podemos unirnos a nuestro hermano y sonreírle porque hemos podido recordar que él es el espejo a través del cual hemos aprendido la lección del perdón hacia nosotros, que es el mismo que le ofrecemos a él. Hoy se instala el perdón en nuestro pensamiento como nuestra gran herramienta de liberación. Hoy renacemos a la vida porque hemos recordado lo que somos, sabemos amados que somos amados por Dios, ya no requerimos de nada porque sabemos que todo nos ha sido otorgado, hoy damos un salto en nuestra visión y evolución de conciencia. Descansamos en paz.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mar Sep 02, 2008 11:46 am

Lección 246

Amar a mi Padre es amar a Su Hijo.


Que no piense que puedo encontrar el camino a Dios si abrigo odio en mi corazón. Que no piense que puedo conocer a mi Padre o a mi ser, si trato de hacerle daño al Hijo de Dios. Que no deje de reconocerme a mí mismo, y siga creyendo que mi conciencia puede abarcar lo que mi Padre es o que mi mente puede concebir todo el amor que Él me profesa y el que yo le profeso a Él.



Aceptaré seguir el camino que Tú elijas para que yo venga a Ti, Padre mío. Y no podré por menos que triunfar porque así lo dispone Tu Voluntad. Y reconoceré que lo que Tu Voluntad dispone, y sólo eso, es lo que la mía dispone también. Por lo tanto, elijo amar a Tu Hijo. Amen.



Extendiendo el Amor de Georgina

Amar a mi Padre es amar a Su Hijo



6. Puedes perder de vista la unicidad, pero no puedes sacrificar su realidad. 2Tampoco puedes perder aquello que quieres sacrifi­car ni impedir que el Espíritu Santo lleve a cabo Su misión de mostrarte que la unicidad no se ha perdido. 3Escucha, pues, el himno que te canta tu hermano, y según dejas que el mundo retroceda, acepta el descanso que su testimonio te ofrece en nom­bre de la paz. 4Pero no lo juzgues, pues si lo haces, no oirás el himno de tu liberación ni verás lo que le es dado a él atestiguar a fin de que tú puedas verlo y regocijarte junto con él. 5No dejes que debido a tu creencia en el pecado su santidad sea sacrificada, 6pues sacrificas tu inocencia con la suya, y mueres cada vez que ves en él un pecado por el que él merece morir.

7. Sin embargo, puedes renacer en cualquier instante y recibir vida nuevamente. 2La santidad de tu hermano te da vida a ti que no puedes morir porque Dios conoce su inocencia, la cual tú no puedes sacrificar, tal como tu luz tampoco puede desaparecer porque él no la vea. 3Tú que querías hacer de la vida un sacrificio, y que tus ojos y oídos fuesen testigos de la muerte de Dios y de Su santo Hijo, no pienses que tienes el poder para hacer de Ellos lo que Dios no dispuso que fuesen. 4En el Cielo, el Hijo de Dios no está aprisionado en un cuerpo ni ha sido sacrificado al pecado en soledad. 5Y tal como él es en el Cielo, así tiene que ser eterna­mente y en todas partes. 6Es por siempre él mismo: nacido de nuevo cada instante, inmune al tiempo y mucho más allá del alcance de cualquier sacrificio de vida o de muerte. 7Pues él no creó ni una ni otra, y sólo una le fue dada por Uno que sabe que Sus dones jamás se pueden sacrificar o perder. (TEXTO 26.I.6-7)



Podemos negarnos a perdonar, con ello negarnos la dicha de amar, pero no significa que perdamos el Amor de Dios. Cuando pasa algo desagradable en nuestra vida generalmente tratamos de ocultarlo, guardarlo con nosotros con un pensamiento oculto de resentimiento y de mal sabor, y es aquí cuando el perdón se hace casi imposible, porque nuestro ego nos dice que la persona no lo merece, en este juego de pensamiento optamos por pensar que como nosotros somos mejores personas que el otro por eso podemos perdonarlo, y esto es lo que el Curso plantea como un falso perdón. El verdadero perdón es voltear a ver a las personas de forma diferente, buscando la responsabilidad que tuvimos nosotros en lo que pasó, qué podemos aprender y que corrección tenemos que hacer, en una palabra es vernos en la otra parte y admitir humildemente que ubicados en el ego nosotros podemos actuar igual, o peor, si nos descuidamos, aceptamos que tenemos la capacidad de lastimarnos y lastimar, descubrimos que es fácil entrar en el juego del ego de víctimas y a la vez victimarios, que nos es otra cosa que un mecanismo de manipulación.



Amar a Dios es enlazarnos en el amor hacia nosotros mismos, es extender el amor a nuestro hermano que es nuestro espejo; pasar a este estado requiere que primero disolvamos nuestros pensamientos de resentimiento, de envidia, de no merecimiento, y esto es a través del perdón, un perdón que representa observar desde otro ángulo el evento y las personas con las que nos sentimos maltratados, que finalmente es éste sentir el que no permite perdonarnos y perdonar. Si tomamos la decisión de perdonarnos los errores cometidos en el pasado daremos el gran salto para disfrutar cada evento en nuestra vida, los momentos que pasamos con cada persona, dejamos de vernos culpables y de culpar a los demás, y esto es vivir libres y en paz.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mié Sep 03, 2008 11:31 am

Lección 247

Sin el perdón aún estaría ciego.


El pecado es el símbolo del ataque. Si lo veo en alguna parte, sufriré. Pues el perdón es el único medio por el que puedo alcanzar la visión de Cristo. Permítaseme aceptar que lo que Su visión me muestra es la simple verdad y sanaré completamente. Ven hermano, déjame contemplarte. Tu hermosura es el reflejo de la mía. Tu impecabilidad, la mía propia. Has sido perdonado, y yo junto contigo.



Así es como quiero ver a todo el mundo hoy. Mis hermanos son Tus Hijos. Tu Paternidad los creó y me los confió como parte de Ti, así como de mi propio Ser. Hoy Te honro a través de ellos, y así espero en este día poder reconocer mi Ser.
Extendiendo el Amor de Georgina



Sin el perdón aún estaría ciego.



4. El milagro de la justicia puede corregir todos los errores. 2Todo problema es un error. 3Es una injusticia contra el Hijo de Dios, y, por lo tanto, no es verdad. 4El Espíritu Santo no evalúa las injusti­cias como grandes o pequeñas, mayores o menores. 5Para Él todas están desprovistas de atributos. 6Son equivocaciones por las que el Hijo de Dios está sufriendo innecesariamente. 7Y así, Él simple­mente le arranca los clavos y las espinas. 8No se detiene a juzgar si el dolor es grande o pequeño. 9Él emite un solo juicio: herir al Hijo de Dios sería una injusticia, por lo tanto, no puede ser verdad.

5. Tú que crees que entregarle al Espíritu Santo tan sólo algunos errores y quedarte con el resto te mantiene a salvo, recuerda esto: la justicia es total. 2La justicia parcial no existe. 3Si el Hijo de Dios fuese culpable, estaría condenado y no merecería la misericordia del Dios de la justicia. 4Por lo tanto, no le pidas a Dios que lo castigue porque tú lo consideres culpable y desees verlo muerto. 5Dios te ofrece los medios para que puedas ver su inocencia. 6¿Sería justo que se le castigase porque tú te niegues a ver lo que se encuentra ahí ante ti? 7Cada vez que decides resolver un pro­blema por tu cuenta, o consideras que se trata de un problema que no tiene solución, lo has exagerado y privado de toda espe­ranza de corrección. 8Y así, niegas que el milagro de la justicia pueda ser justo. (TEXTO 26.II.4-5)



El perdón siempre nos ofrece el regalo de poder liberarnos de la culpa y el miedo, nos salva de la separación, nos saca de la oscuridad en que el ego nos mantiene, del sufrimiento que experimentamos, y que además pensamos que no merecemos, nos libera de seguir sintiéndonos víctimas de los eventos y de las personas. El perdón nos conduce al lugar donde la Unidad se establece, es la herramienta más poderosa con la que contamos para deshacer las ideas erróneas de culpa y pecado, de castigo esperado, nos apoya para poder salir de la ilusión del sueño de pesadilla. En este proceso necesitamos dejar de vernos a nosotros mismos y a nuestro hermano culpables y sin recursos de salvación, alejados del Cielo, sumidos en el sufrimiento, en la guerra y la destrucción, en el ataque y sin salida, desprotegidos. El perdón conduce de regreso a la razón, a la verdad, la realidad de Dios y Su Amor a Su Hijo, nos saca de la falsedad del ego.



El perdón es lo más cercano a experimentar el amor, el Espíritu Santo nos ofrece esta herramienta para deshacer ideas erróneas que han habitado por años en nuestra mente. Cuando nos perdonamos nos liberamos, dejamos a un lado actitudes auto destructivas con las que nos dañamos y dañamos a los demás, se establece una nueva energía que hace que nos movamos más ágiles, sentimos una sensación como si nos hubiésemos quitado un gran peso de nuestro cuerpo, recobramos pensamientos positivos, se instalan las energías positivas que estaban bloqueadas, empezamos a ver el amanecer de nuestra nueva vida.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Jue Sep 04, 2008 6:29 pm

Lección 248

Lo que sufre no forma parte de mí.


He abjurado de la verdad. Permítaseme ahora ser igualmente firme y abjurar de la falsedad. Lo que sufre no forma parte de mi. Yo no soy aquello que siente pesar. Lo que experimenta dolor no es sino una ilusión de mi mente. Lo que muere, en realidad nunca vivió, y sólo se burlaba de la verdad con respecto a mí mismo. Ahora abjuro de todos los conceptos de mí mismo, y de los engaños y mentiras acerca del santo Hijo de Dios. Ahora estoy listo para aceptarlo nuevamente como Dios lo creó, y como aún es.



Padre, mi viejo amor por Ti retorna, y me permite también amar nuevamente a Tu Hijo. Padre, soy tal como Tú me creaste. Ahora recuerdo Tu Amor, así como el mío propio. Ahora comprendo que son uno. Extendiendo el Amor de Georgina Lo que sufre no forma parte de mí.



6. Si Dios es justo, no puede haber entonces ningún problema que la justicia no pueda resolver. 2Pero tú crees que algunas injusticias son buenas y justas, así como necesarias para tu propia supervi­vencia. 3Éstos son los problemas que consideras demasiado gran­des e irresolubles. 4Pues hay personas a las que les deseas que pierdan, y no hay nadie a quien desees ver completamente a salvo del sacrificio. 5Considera una vez más cuál es tu función especial. 6Se te ha dado un hermano para que veas en él su perfecta inocen­cia. 7Y no le exigirás ningún sacrificio porque no es tu voluntad que él sufra pérdida alguna. 8El milagro de justicia que invocas te envolverá tanto a ti como a él. 9Pues el Espíritu Santo no estará contento hasta que todo el mundo lo reciba, 10ya que lo que le das a Él les pertenece a todos, y por el hecho de tú darlo, Él se asegu­rará de que todos lo reciban por igual.

7. Piensa, entonces, cuán grande será tu liberación cuando estés dispuesto a dejar que todos tus problemas sean resueltos. 2No te quedarás ni con uno solo de ellos, pues no desearás ninguna clase de dolor. 3Y verás sanar cada pequeña herida ante la benévola visión del Espíritu Santo. 4Pues todas ellas son pequeñas para Él, y no merecen más que un leve suspiro de tu parte antes de que desaparezcan del todo y queden por siempre sanadas y en el olvido. 5Lo que una vez pareció ser un problema especial, un error sin solución o una aflicción incurable, ha sido transformado en una bendición universal. 6El sacrificio ha desaparecido. 7Y en su lugar se puede recordar el Amor de Dios, el cual desvanecerá con su fulgor toda memoria de sacrificio y de pérdida. (TEXTO 26.II.6-7)



Sufrimiento, culpabilidad, auto castigo, infelicidad, miedo, ninguna de estas emociones forman parte de la Creación de Dios, son fabricaciones del ego en su intento por convencernos que Dios los envía como respuesta a nuestros pecados, y como forma de purificación, necesarios para nuestra salvación. Falso, como todos los mensajes del ego lo son. Cuando el dolor se presenta, del tipo que sea, físico, mental o emocional, lo primero que necesitamos es aceptar que si bien el dolor es inevitable, no representa que nos metamos a la emoción del sufrimiento, y lo que en ese momento necesitamos hacer es una revisión en nuestro interior, porque si Dios no lo envía, si Él no lo genera, si nadie allá afuera lo causa, significa entonces que debemos ser nosotros los que lo generamos, y necesitamos descubrir cómo lo estamos haciendo, o bien en el mejor de los casos, qué podemos estar aprendiendo, porque el dolor y la enfermedad, siempre traen enseñanzas que necesitamos conocer para hacer la lección no aprendida aún.



Dije que el dolor es inevitable, y esto es algo natural que se presente, y si solo nos quedásemos en este punto no enfrentaríamos los mensajes del ego, pero si en lugar de aceptarlo nos empezamos a zambullir en la emoción del sufrimiento no tendremos salida, porque incluso vamos a empezar a buscar en el exterior los causantes, los culpables de este sentir, y no nos daremos cuenta que al hacerlo estaremos iniciando nuestro juego de víctimas, y en un instante estaremos cambiando de rol y tomaremos el de victimarios, porque en eso nos convertimos cuando hacemos a otros sentirse culpables de lo que nos acontece.




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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Vie Sep 05, 2008 10:18 am

Lección 249

El perdón pone fin a todo sufrimiento y a toda sensación de pérdida.


El perdón nos ofrece un cuadro de un mundo en el que ya no hay sufrimiento, es imposible perder y la ira no tiene sentido. El ataque ha desaparecido y a la locura le ha llegado su fin. ¿Qué sufrimiento podría concebirse ahora? ¿En qué pérdida se podría incurrir? El mundo se convierte en un remanso de dicha, abundancia, caridad y generosidad sin fin. Se asemeja tanto al Cielo ahora, que se transforma en un instante en la luz que refleja. Y así, la jornada que el Hijo de Dios emprendió ha culminado en la misma luz de la que él emanó.



Padre, queremos devolverte nuestras mentes. Las hemos traicionado, sumido en la amargura y atemorizado con pensamientos de violencia y muerte. Ahora queremos descansar nuevamente en Ti, tal como Tú nos creaste.



Extendiendo el Amor de Georgina



El perdón pone fin a todo sufrimiento y a toda sensación de pérdida



1. La complejidad no forma parte de Dios. 2¿Cómo podría formar parte de Él cuando Él sólo conoce lo que es uno? 3Él solamente conoce una sola creación, una sola realidad, una sola verdad y un solo Hijo. 4Nada puede estar en conflicto con lo que es uno solo. 5¿Cómo iba a poder haber entonces complejidad en Él? 6¿Entre qué habría que decidir? 7Pues el conflicto es lo que da lugar a las alternativas. 8La verdad es simple: es una sola y no tiene opuestos. 9¿Y cómo iba a poder presentarse la discordia ante su simple pre­sencia y dar lugar a la complejidad allí donde únicamente existe la unicidad? 10La verdad no elige, pues no existen alternativas entre las que elegir. 11Y sólo si las hubiera, podría ser la elección un paso necesario en el avance hacia la unicidad. 12En lo que es todo no hay cabida para nada más. 13Sin embargo, esta inmensidad se encuentra más allá del alcance de este plan de estudios. 14No es necesario, pues, que nos detengamos en algo que no puede ser captado de inmediato.

2. Existe una zona fronteriza en el pensamiento que se encuentra entre este mundo y el Cielo. 2No es un lugar, y cuando llegas a ella, te das cuenta de que está fuera de los confines del tiempo. 3Ahí es adonde se llevan todos los pensamientos, donde se recon­cilian los valores conflictivos y donde todas las ilusiones se depo­sitan ante la verdad y se juzgan como falsas. 4Esta zona fronteriza está justo más allá de las puertas del Cielo. 5Ahí todo pensa­miento se vuelve puro y totalmente simple. 6Ahí se niega el pecado y en su lugar se recibe todo lo que simplemente es. (TEXTO 26.III.1-2)



El verdadero perdón nos puede conducir de regreso a nuestra función dentro del Plan de Dios, porque no contamos con ninguna otra herramienta con la que logremos recuperar nuestra libertad, nuestra felicidad y nuestra paz. Es solo a través del perdón que podemos terminar el mundo de odio, ira y ataque, es el remanso donde limpiamos todos nuestros pensamientos de culpa, vergüenza, dolor y sufrimiento. Cuando hablamos del verdadero perdón nos referimos a algo muy diferente de lo que hemos antes aprendido, un día aprendimos que el perdón es primero ver el error de nuestro hermano, revisarlo, desmenuzarlo, verlo culpable por la ofensa inferida y luego tomar un papel de “como yo soy mejor que tu, soy más espiritual, y soy conmiserativo, te perdono”, esto no es perdón. El verdadero perdón representa observar más allá de las actitudes de la persona, hacernos responsables de que esa persona ha entrado en nuestra vida porque nosotros la invitamos, le dimos permiso de que actuara como actuó, tal vez sin darnos cuenta de ello, pero lo hicimos, porque como lo plantea el Curso: somos responsables del mundo que vemos y experimentamos, todo se presenta en nuestras vidas tal como lo hemos solicitado, y lo más importante: atraemos con la fuerza de nuestra energía a cada persona que ha estado o está en nuestra vida.



Les recomiendo a quienes no conocen el libro de Kenneth Wapnick, “Jesús y el Perdón” que lo lean, les dará una idea exacta de lo que es el verdadero perdón desde el punto de vista de Un Curso de Milagros®.







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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Sab Sep 06, 2008 1:55 pm

Lección 250

Que no vea ninguna limitación en mi.


Permítaseme contemplar al Hijo de Dios hoy y ser un testigo de su gloria. Y que no trate de empañar la santa luz que mora en él y ver su fuerza menoscabada y reducida a la fragilidad; que no perciba en él las deficiencias con las que atacaría su soberanía.



Él es Tu Hijo, Padre mío. Y hoy quiero contemplar su ternura en lugar de mis ilusiones. Él es lo que yo soy, y tal como lo vea a él, me veré a mí mismo. Hoy quiero ver verdaderamente, para que en este mismo día pueda por fin identificarme con él.



Extendiendo el Amor de Georgina

Que no vea ninguna limitación en mí.



3. Éste es el final de la jornada. 2Nos hemos referido a ese lugar como el mundo real. 3Sin embargo, hay una contradicción en esto, en el sentido de que las palabras implican la idea de una realidad limitada, una verdad parcial, un segmento del universo hecho realidad. 4Esto se debe a que el conocimiento no ataca a la percepción. 5Ambos se llevan sencillamente el uno ante el otro, y sólo uno de ellos continúa más allá de la puerta donde se encuen­tra la Unicidad. 6La salvación es una zona fronteriza donde los conceptos de lugar y tiempo, así como el de elegir tienen aún significado, si bien se puede ver que son temporales, que están fuera de lugar y que toda elección ya se ha llevado a cabo.

4. Ninguna creencia que el Hijo de Dios albergue puede ser des­truida. 2Pero lo que es verdad para él tiene que llevarse ante la última comparación que él jamás tendrá que hacer: la última posible evaluación, el juicio final sobre este mundo. 3Se trata del juicio de la verdad con respecto a la ilusión, y el del conocimiento con respecto a la percepción: "No tiene ningún significado y no existe". 4Esto no es algo que tú decidas. 5Es la simple declaración de un simple hecho. 6Pero en este mundo no hay hechos simples porque todavía no está claro lo que es lo mismo y lo que es dife­rente. 7Esta distinción es lo único que se debe tener en cuenta a la hora de tomar cualquier decisión. 8Pues en ella radica la diferen­cia entre los dos mundos. 9En este mundo, elegir se vuelve impo­sible. 10En el mundo real, se simplifica.

5. La salvación se detiene justo antes del umbral del Cielo, pues sólo la percepción necesita salvación. 2El Cielo jamás se perdió, y, por lo tanto, no se puede salvar. 3Mas ¿quién puede elegir entre su deseo del Cielo y su deseo del infierno a menos que reconozca que no son lo mismo? 4Reconocer la diferencia es la meta de aprendizaje que este curso se ha propuesto. 5No irá más allá de este objetivo. 6Su único propósito es enseñar qué es lo mismo y qué es diferente, sentando así las bases sobre las que hacer la única elección que se puede hacer. (TEXTO 26.III.3-5)



La idea de pecado es la creencia errónea de nuestra separación de Dios, la cual el ego considera como un acto imposible de corregir puesto que representa el ataque a Dios, Quien como consecuencia nunca nos perdonará. Esta creencia en el pecado lleva a la culpa, la cual exige castigo. Es equivalente a la separación, concepto central del sistema de pensamiento del ego, del cual lógicamente surgen todos los otros. Para el Espíritu Santo, los pecados son errores que se corrigen y se sanan. La herramienta que deshace el pecado es el perdón.



El perdón lo otorgamos a nuestro hermano después de habérnoslo otorgado a nosotros, ambos lo requerimos, ambos nos sentimos culpables y separados y en pecado, ambos estamos en el mismo sueño de pesadilla, somos lo mismo: el santo Hijo de Dios. Si juzgamos culpable y pecador a nuestro hermano es porque así nos estamos juzgando a nosotros mismos, si lo vemos limitado es porque nos seguimos viéndonos aún limitados nosotros, la oscuridad en la que nos sentimos es la misma que él siente, si nosotros entramos a luz él también entrará. El perdón nos purifica y nos salva, nos conduce de regreso al amor, a través de él recuperamos la libertad que sentíamos perdida, recuperamos la fuerza, la gloria y el poder que Dios otorgó a Su Hijo, nos hace sentirnos mantenidos por la Mano de Dios. Jesús nos dejó un mensaje muy vivo y claro: el Hijo de Dios es uno y es muy amado por su Padre.







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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Dom Sep 07, 2008 7:22 am

4. ¿Qué es el pecado?


El pecado es demencia. Es lo que hace que la mente pierda su cordura y trate de que las ilusiones ocupen el lugar de la verdad. Y al estar loca, la mente ve ilusiones donde la verdad debería estar y donde realmente está. El pecado dotó al cuerpo con ojos, iban a querer contemplar los que están libres de pues, ¿que pecado? ¿Para qué iban a querer la vista, el sonido o el tacto? ¿Qué iban a querer oír o intentar asir? ¿Qué necesidad iban a tener de los sentidos? Usar los sentidos es no saber. Y la verdad sólo se compone de conocimiento y de nada más.



El cuerpo es el instrumento que la mente fabricó en su afán por engañarse a sí misma. Su propósito es luchar. Mas el objetivo por el que lucha puede cambiar. Y entonces el cuerpo lucha por otro objetivo. Lo que ahora persigue lo determina el objetivo que la mente ha adoptado para sustituir a la meta de engañarse a sí misma que antes tenía. La verdad puede ser su objetivo, tanto como las mentiras. Y así, los sentidos buscarán lo que da fe de la verdad.



El pecado es la morada de las ilusiones, las cuales representan únicamente cosas imaginarias procedentes de pensamientos falsos. Las ilusiones son la "prueba" de que lo que no es real lo es, El pecado "prueba" que el Hijo de Dios es malvado, que la intemporalidad tiene que tener un final y que la vida eterna sucumbirá ante la muerte. Y Dios Mismo ha perdido al Hijo que ama, y de lo único que puede valerse para alcanzar Su Plenitud es la corrupción; la muerte ha derrotado Su Voluntad para siempre, el odio ha destruido el amor y la paz ha quedado extinta para siempre.



Los sueños de un loco son pavorosos y el pecado parece ser ciertamente aterrador. Sin embargo, lo que el pecado percibe no un juego de niños. El Hijo de Dios puede jugar a es mas que haberse convertido en un cuerpo que es presa de la maldad y de la culpabilidad, y a que su corta vida acaba en la muerte. Mientras tanto, su Padre ha seguido derramando Su luz sobre él y amándolo con un Amor eterno que sus pretensiones no pueden alterar en absoluto.



¿Hasta cuándo, Hijo de Dios, vas a seguir jugando el juego del pecado? ¿No es hora ya de abandonar esos juegos peligrosos? ¿Cuándo vas a estar listo para regresar a tu hogar? ¿Hoy quizá? El pecado no existe. La creación no ha cambiado. ¿Deseas aún seguir demorando tu regreso al Cielo? ¿Hasta cuándo, santo Hijo de Dios, vas a seguir demorándote, hasta cuándo?



Lección 251

No necesito nada más que la verdad.


Busqué miles de cosas y lo único que encontré fue desconsuelo. Ahora sólo busco una, pues en ella reside todo lo que necesito, y lo único que necesito. jamás necesité nada de lo que antes buscaba, y ni siquiera lo quería. No reconocía mi única necesidad. Pero ahora veo que solamente necesito la verdad. Con ella todas mis necesidades quedan satisfechas, mis ansias desaparecen, mis anhelos se hacen finalmente realidad y a los sueños les llega su fin. Ahora dispongo de todo cuanto podría necesitar. Ahora dispongo de todo cuanto podría querer. Y ahora, por fin, me encuentro en paz.

Y por esa paz, Padre nuestro, te damos gracias. Lo que nos negamos a nosotros mismos, Tú nos lo has restituido, y ello es lo único que en verdad queremos.



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No necesito nada más que la verdad



6. Este mundo complejo y super-complicado no te ofrece nin­guna base sobre la que elegir. 2Pues nadie comprende lo que es lo mismo, y todo el mundo parece estar eligiendo entre alternativas que realmente no existen. 3El mundo real es la esfera de la elec­ción hecha realidad, no en el resultado final, sino en la percepción de las alternativas entre las que se puede elegir. 4La idea de que hay alternativas entre las que elegir es una ilusión. 5Aun así, dentro de esta ilusión yace el des-hacimiento de todas las ilusio­nes, incluida ella.

7. ¿No se parece esto a tu función especial, en la que la separa­ción se subsana al pasar de lo que antes era el propósito de ser especial a lo que ahora es el de estar unido? 2Todas las ilusiones son una. 3Y en el reconocimiento de este hecho radica el que pue­das abandonar todo intento de elegir entre ellas y de hacerlas diferentes. 4¡Qué fácil es elegir entre dos cosas que obviamente son distintas! 5En esto no hay conflicto. 6Abandonar una ilusión que se reconoce como tal no puede ser un sacrificio. 7Cuando se desposee de realidad a aquello que nunca fue verdad, ¿cómo iba a ser difícil renunciar a ello y elegir lo que, por ende, no puede sino ser real? (TEXTO 26.III.6-7)



Podemos buscar con el objetivo de encontrar lo que anhelamos, pero si en el proceso éste seguimos manteniendo nuestra unión con la parte oscura, densa y dualista que es el ego, no encontraremos elementos afuera de nosotros en los cuales podamos apoyarnos para sentirnos seguros, completos, amados, gloriosos, poderosos, llenos de luz, porque la sombra del ego todo lo oculta, todo se esfuma, porque él miente y engaña, enjuicia y separa, debilita, no hay salida a la luz ni al amor, no podemos encontrar la verdad, el Hijo de Dios se pierde. La única verdad es la que diariamente nos ofrece el Espíritu Santo, solo Él puede mostrarnos la verdadera Creación de Dios, Su Gran Amor a Su Hijo, porque son Sus enseñanzas de perdón las únicas que nos conducen a la verdad, a la realidad, al sueño feliz, elementos que nos darán la oportunidad de regresar a nuestro Hogar.



El Espíritu Santo nos lleva suavemente a aprender lo que es el verdadero perdón, la poderosa herramienta que nos conduce a encontrar la verdad, a experimentar la realidad de la Creación, nos acerca al amor, a la felicidad y la paz tan anhelada por todos nosotros, es Quien nos enseña a unir nuestras partes separadas para poder mantenernos en la Unidad, Él nos muestra quiénes somos realmente, nos señala amorosamente que no somos cuerpos, que somos espíritus perfectos, a imagen y semejanza de Dios. Es Él Quien nos señala que más allá del resentimiento y del odio, del ataque, la culpa y el miedo, se encuentra el amor liberador. Es Él Quien nos enseña que este mundo ilusorio no es el mundo Creado por Dios, que más allá de lo que percibimos con los sentidos físicos está otro mundo, el mundo real, el mundo del amor y la compasión, un mundo que nosotros decidimos cómo deseamos verlo y cómo deseamos experimentarlo. Lograr esto solo requiere permitir ser conducidos por el Espíritu Santo.




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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Lun Sep 08, 2008 7:12 pm

Lección 252

El Hijo de Dios es mi Identidad.



La santidad de mi Ser transciende todos los pensamientos de santidad que pueda concebir ahora. Su refulgente y perfecta pureza es mucho más brillante que cualquier luz que jamás haya contemplado. Su amor es ilimitado, y su intensidad es tal que abarca dentro de si todas las cosas en la calma de una queda certeza. Su fortaleza no procede de los ardientes impulsos que hacen girar al mundo, sino del Amor ilimitado de Dios Mismo. ¡Cuán alejado de este mundo debe estar mi Ser! y sin embargo, ¡cuan cerca de mi y de Dios!



Padre, Tú conoces mi verdadera Identidad. Revélamela ahora a mi que soy Tu Hijo, para que pueda despertar a la verdad en Ti, y saber que se me ha restituido el Cielo.


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El Hijo de Dios es mi Identidad.



1. En este mundo el perdón es el equivalente de lo que en el Cielo es la justicia. 2El perdón transforma el mundo del pecado en un mundo simple, en el que se puede ver el reflejo de la justicia que emana desde más allá de la puerta tras la cual reside lo que carece de todo límite. 3No hay nada en el amor ilimitado que pudiese necesitar perdón. 4Y lo que en el mundo es caridad, más allá de la puerta del Cielo pasa a ser simple justicia. 5Nadie perdona a menos que haya creído en el pecado y aún crea que hay mucho por lo que él mismo necesita ser perdonado. 6El perdón se vuelve de esta manera el medio por el que aprende que no ha hecho nada que necesite perdón. 7El perdón siempre descansa en el que lo concede, hasta que reconoce que ya no lo necesita más. 8De este modo, se le reinstaura a su verdadera función de crear, que su perdón le ofrece nuevamente.

4. Los milagros que el perdón deposita ante las puertas del Cielo no son insignificantes. 2Aquí el Hijo de Dios Mismo viene a reci­bir cada uno de los regalos que lo acerca más a su hogar. 3Ni uno solo de ellos se pierde, y a ninguno se le atribuye más valor que a otro. 4Cada uno de esos regalos le recuerda el amor de su Padre en igual medida que el resto. 5Y cada uno le enseña que lo que él temía, es lo que más ama. 6¿Qué otra cosa, salvo un milagro, podría hacerle cambiar de mentalidad de modo que comprenda que el amor no puede ser temido? 7¿Qué otro milagro puede haber aparte de éste? 8¿Y qué otra cosa se podría necesitar para que el espacio entre vosotros desaparezca? (TEXTO 26.IV.1,4)



El amor verdadero siempre es incondicional, sanador y liberador, es opuesto al amor sustentado en todas las relaciones especiales de amor-odio que nos atan, las que establecemos desde del ego con el objetivo oculto e inconsciente de proyectar nuestra culpa, son estas las relaciones que usamos como substitutos del amor y de nuestra relación con Dios. No existe una sola relación especial que podamos establecer que no retenga la culpa proyectada, que no refuerce la creencia de escasez, todas las relaciones enfermizas en este mundo empiezan generalmente como una relación especial, con un pensamiento inconsciente de separación, aunque al inicio no lo veamos así. El Espíritu Santo a través de Su enseñanza de perdón nos enseña a convertirlas en relaciones santas.



Tenemos dos tipos de relaciones especiales: las de odio especial, en las que el ego justifica la proyección de la culpa por medio del ataque; las otras son las de amor especial, son más difíciles de detectar porque el ego esconde el odio y el ataque con la ilusión del enamoramiento, son éstas donde las expectativas están presentes, están condicionadas, y creemos que nuestras necesidades pueden ser cubiertas por personas que hemos considerado, subjetivamente, especiales, con atributos especiales, por lo cual creemos las amamos, solo que el problema es que cuando las expectativas no son cubiertas se convierten de inmediato en relaciones de odio, en ellas este amor especial es el equivalente aproximado a la dependencia.



Cuando decidimos incorporar en nuestra vida las enseñanzas del Espíritu Santo descubrimos que es posible mantener relaciones sanas [santas] de amor, relaciones que nos proporcionan libertad, no existen las expectativas, amamos incondicionalmente, aceptamos a las personas sin el deseo oculto de tratar de modificarlas, comprendemos que nuestro hermano, al igual que nosotros, es inocente, perfecto, eterno, que su ser es espíritu perfecto, aceptamos que la identidad de nuestro hermano es la nuestra, que tal como lo vemos a él así mismo nos vemos a nosotros, entendemos que nuestra salvación es la suya, que su fuerza de él es la nuestra, comprendemos finalmente que dar y recibir es lo mismo, que cuando nuestro hermano gana nosotros también . Es en ese instante santo que logramos unirnos a la visión de Cristo y entramos a la Unidad.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mar Sep 09, 2008 12:25 pm

Lección 253

Mi Ser es amo y señor del universo.


Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido. Aun en este mundo, soy yo el que rige mi destino. Lo que sucede es lo que deseo. Lo que no ocurre es lo que no deseo que suceda. Tengo que aceptar esto. Pues de esta manera se me conduce más allá de este mundo a mis creaciones - las criaturas de mi voluntad - las cuales moran en el Cielo junto con mi santo Ser y con Aquel que me creó.



Tú eres el Ser a Quien Tú creaste como el Hijo, el cual crea como Tú y es uno Contigo. Mi Ser, que es señor y amo del universo, no es sino la perfecta unión de Tu Voluntad con la mía, la cual no puede sino asentir gustosamente a la Tuya, de modo que pueda extenderse hasta sí misma


Extendiendo el Amor de Georgina



Mi Ser es amo y señor del universo.



1. Un pequeño obstáculo les puede parecer muy grande a los que aún no comprenden que los milagros son todos el mismo mila­gro. 2Mas enseñar esto es la finalidad de este curso. 3Ése es su único propósito, pues es lo único que hay que aprender. 4Y lo puedes aprender de muchas maneras. 5Todo aprendizaje o bien es una ayuda para llegar a las puertas del Cielo o bien un obstá­culo. 6No hay nada entremedias. 7Hay solamente dos maestros, y cada uno de ellos señala caminos diferentes. 8Y tú seguirás el camino que te señale el maestro que hayas elegido. 9Sólo hay dos direcciones que puedes seguir, mientras perdure el tiempo y ele­gir tenga sentido. 10Pues jamás se podrá construir otro camino, salvo el que conduce al Cielo. 11Tú sólo eliges entre ir al Cielo o no ir a ninguna parte. 12No hay más alternativas que éstas.

2. Lo único que se puede perder es el tiempo, el cual, en última instancia, no tiene ningún sentido. 2Pues sólo supone un pequeño obstáculo para la eternidad y no significa nada para el verdadero Maestro del mundo. 3Sin embargo, dado que tú crees en el tiempo, ¿por qué desperdiciarlo no yendo a ninguna parte, cuando lo puedes utilizar para alcanzar la meta más elevada que se puede lograr mediante el aprendizaje? 4No pienses que el camino que te conduce a las puertas del Cielo es difícil. 5Nada que emprendas con un propósito firme, con absoluta determinación y lleno de una feliz confianza, llevando a tu hermano de la mano y en armonía con el himno del Cielo, es difícil de lograr. 6Lo que en verdad es difícil es vagar, solo y afligido, por un camino que no conduce a ninguna parte ni tiene ningún propósito. (TEXTO 26.V.1-2)



El amor incondicional es base y fundamento de la relación santa, es la eterna expresión de la relación de Dios con Su Creación, que es incambiable y eterna, está más allá de toda definición, una experiencia que solo puede ser vivida. El amor lo expresamos a través del perdón, es la emoción que nos dio Dios, en contraste con la emoción de miedo del ego, se manifiesta a través de cualquier expresión de unión con otro. De ahí que no podamos culpar a otros cuando por error de pensamiento decimos que alguien nos ha negado el amor y que debido a eso nos sentimos deprimidos y solos, o cuando incluso llegamos a creer que debido a la falta de esa persona (su cuerpo) nosotros moriremos; puede sonar romántico pero es irreal, ilusorio, ya que lo único que nos mantiene es el Amor de Dios que es eterno.



En las relaciones especiales de amor donde el ego está presente, se generan conflictos, por lo que es necesario que recordemos que nosotros elegimos cada pensamiento, cada acción en nuestra vida, ya que Dios nos dio libre albedrío, y a través de éste regimos nuestro destino, decidimos todo aquello que deseamos experimentar en la vida, lo importante es aceptar esta libertad otorgada con responsabilidad, haciéndonos cargo de cada aspecto que aceptamos y cada acción y mensaje que enviamos.



Las relaciones santas nos hacen crecer, nos proporcionan libertad, nos guían para poder comprender que la vida es responsabilidad personal, nos permiten identificar que lo que sucede en nuestra vida es porque así lo hemos pedido, aunque tal vez no nos dimos cuenta que lo hicimos. Todo lo que solicitamos desde nuestro espíritu está de la Mano de Dios, y todo lo que solicitamos, sin darnos cuenta desde el ego, nos conduce siempre al dolor y sufrimiento, abandono y desolación. La relación santa nos ofrece la paz que anhelamos, nos mantiene en armonía, nos conduce de regreso al Cielo.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Mié Sep 10, 2008 8:53 am

Lección 254

Que se acalle en mi toda Voz que no sea la de Dios.


Padre, hoy quiero oír sólo Tu Voz. Vengo a Ti en el más profundo de los silencios para oír Tu Voz y recibir Tu Palabra. No tengo otra oración que ésta: que me des la verdad. y la verdad no es sino Tu Voluntad, que hoy quiero compartir Contigo.



Hoy no dejaremos que los pensamientos del ego dirijan nuestras palabras o acciones. Cuando se presenten, simplemente los observaremos con calma y luego los descartaremos. No deseamos las consecuencias que nos acarrearían. Por lo tanto, no elegimos conservarlos. Ahora se han acallado. Y en esa quietud, santificada por Su Amor, Dios se comunica con nosotros y nos habla de nuestra voluntad, pues hemos decidido recordarle.
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Que se acalle en mí toda voz que no sea la de Dios.



3. Dios te dio Su Maestro para que reemplazase al que tú inven­taste, no para que estuviese en conflicto con él. 2Y lo que Él ha dispuesto reemplazar ya ha sido reemplazado. 3El tiempo tan solo duró un instante en tu mente, y no afectó a la eternidad en absoluto. 4Y así es con todo el tiempo que ha pasado; y todo per­manece exactamente como era antes de que se construyese el camino que no lleva a ninguna parte. 5El brevísimo lapso de tiempo en el que se cometió el primer error -en el que todos los demás errores están contenidos- encerraba también la Correc­ción de ese primer error y de todos los demás que partieron de él. 6Y en ese breve instante el tiempo desapareció, pues eso es lo que jamás fue. 7Aquello a lo que Dios dio respuesta ha sido resuelto y ha desaparecido.

5. Este ínfimo instante que deseas conservar y hacer eterno, se extinguió tan fugazmente en el Cielo que ni siquiera se notó. 2Lo que desapareció tan rápidamente que no pudo afectar el conoci­miento del Hijo de Dios, no puede estar aún ahí para que lo pue­das elegir como maestro. 3Sólo en el pasado -un pasado inmemo­rial, demasiado breve como para poder erigir un mundo en respuesta a la creación- pareció surgir este mundo. 4Ocurrió hace tanto tiempo y por un intervalo tan breve que no se perdió ni una sola nota del himno celestial. 5Sin embargo, en cada acto o pensa­miento que aún no hayas perdonado, en cada juicio y en cada creencia en el pecado, se evoca ese instante, como si se pudiese volver a reconstruir en el tiempo. 6Lo que tienes ante tus ojos es una memoria ancestral. 7Y quien vive sólo de recuerdos no puede saber dónde se encuentra. (TEXTO 26.V.3,5)



Acallar toda voz que no sea la de Dios es acallar la voz del ego y empezar a escuchar la Voz del Espíritu Santo; el ego no pertenece, ni pertenecerá, a la Creación de Dios, por lo tanto no puede formar parte de la realidad y de la verdad, él es parte de la ilusión, del sueño de pesadilla de víctimas y culpas. Cuando logramos acallar la voz del ego empezamos a escuchar la del Espíritu Santo que nos dice que el perdón nos puede liberar, que somos el santo Hijo de Dios, y que nuestras relaciones se pueden dar en santidad, sin juicios, sin culpas, sin resentimientos, sin miedo, sin proyecciones. Cuando tomamos la decisión de escuchar a la Voz del Espíritu Santo la mayor parte del tiempo del día podemos experimentar la relación santa, el amor de Dios a través de Su Creación, y permitimos a nuestro espíritu que nos conduzca siempre de forma segura, en completud y amor.



No es cosa fácil debilitar al ego, pero si con dedicación tratamos de hacerlo lo vamos logrando día a día, y el hecho de aceptar que el ego no es nuestra realidad, que no somos él, ya es en sí es un gran avance, porque así podremos reconocer cuándo los mensajes que escuchamos provienen de él, y cuándo provienen de nuestro espíritu perfecto, que es lo que en realidad somos. Nos permite esto reconocer que existe algo más que cuerpos que se mueven en el mundo, podemos descubrir de paso que los cuerpos no toman decisiones, que no se enferman, tampoco se curan, y es ese día que nos damos la oportunidad de caminar de la mano de la verdad, de sentirnos completos, de compartir el amor que Dios regala a Su Hijo, al que sigue viendo en la perfección en que Él lo Creó.




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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Jue Sep 11, 2008 2:45 pm

Lección 255

Elijo pasar este día en perfecta paz.


No me parece que hoy pueda elegir experimentar sino paz. Sin embargo, mi Dios me asegura que Su Hijo es como Él. Que pueda hoy tener fe en Aquel que afirma que soy el Hijo de Dios. Y que la paz que hoy elijo experimentar dé fe de la verdad de Sus Palabras. El Hijo de Dios no puede sino estar libre de preocupaciones y morar eternamente en la paz del Cielo. En Nombre Suyo, consagro este día a encontrar lo que la Voluntad de mi Padre ha dispuesto para mi, a aceptarlo como propio y a concedérselo a todos Sus Hijos, incluido yo.



Así es como deseo pasar este día Contigo, Padre Mío. Tu Hijo no Te ha olvidado. La paz que le otorgaste sigue estando en su mente, y es ahí donde elijo pasar este día.


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Elijo pasar este día en perfecta paz.



8. Lo que no se ha perdonado es una voz que llama desde un pasado que ya pasó para siempre. 2Y lo único que lo considera real es el deseo de que lo que ya pasó pueda volver a ser real y verse aquí y ahora, en lugar de lo que realmente se encuentra aquí y ahora. 3¿Supone esto acaso un obstáculo para la verdad de que el pasado ya pasó y de que no se te puede devolver? 4¿Y querrías conservar ese temible instante en el que el Cielo pareció desapa­recer y a Dios se le temió y se le convirtió en el símbolo de tu odio?

9. Olvídate de ese momento de terror que ya hace tanto tiempo que se corrigió y se des-hizo. 2¿Podría acaso el pecado resistir la Voluntad de Dios? 3¿Podría estar en tus manos poder ver el pasado y ubicarlo en el presente? 4No puedes volver a él. 5Y todo lo que señala hacia él no hace sino embarcarte en una misión cuya consecución sólo podría ser irreal. 6Tal es la justicia que tu Amoroso Padre se aseguró de que se hiciese contigo. 7Y te ha protegido de tu propia injusticia contra ti mismo. 8No puedes extraviarte porque no hay otro camino que el Suyo y no puedes ir a ninguna parte excepto hacia Él. (TEXTO 26.V.8-9)



Elegir es algo que hacemos en cada momento, en nuestra decisión podemos elegir entre experimentar la Paz de Dios o la infelicidad que nos ofrece el ego, entre el amor o el dolor, pero es un hecho real que necesitamos elegir, y es necesario que aceptemos que nadie puede decidir por nosotros, que esto es parte de nuestra responsabilidad honesta, y para ello la primera elección que tenemos que hacer es si vamos a continuar aceptando las enseñanzas del ego o hacemos el cambio para solo escuchar las del Espíritu Santo. Una de las formas más fáciles de tomar la decisión es revisando cuáles resultados obtenemos de cada uno de ellos, cómo nos sentimos al tomar decisiones de la mano de Quien sí sabe conducirnos, es observar en cada decisión si nos sentimos felices o nos sentimos intranquilos.



Cuando elegimos pasar el día en perfecta paz lo que estamos haciendo es un compromiso con nosotros mismos sobre dejar ese día de hacer juicios, no generarnos resentimientos, otorgarnos el perdón a nosotros mismos y a los demás, dejar a un lado el sentimiento de culpa, soltar el miedo oculto, y lo más importante, entregarnos confiadamente en las Manos de Dios. Solo así lograremos permanecer en la santidad de la Creación, solo así lograremos la paz y la felicidad que anhelamos para caminar, es el camino para unirnos a la Voluntad de Dios.



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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Vie Sep 12, 2008 10:29 am

Lección 256

Dios es mi único objetivo hoy.


La única manera de llegar a Dios aquí es mediante el perdón. No hay otra manera, Si la mente no le hubiese concedido tanto valor al pecado, ¿qué necesidad habría habido de encontrar el camino que conduce a donde ya te encuentras? ¿Quién tendría aún incertidumbre? ¿Quién podría estar inseguro de lo que es? ¿Y quién podría seguir durmiendo entre espesas nubes de duda con respecto a la santidad de aquel que Dios creó libre de pecado? Aquí sólo podemos soñar. pero podemos soñar que hemos perdonado a aquel en quien todo pecado sigue siendo imposible, y esto es lo que elegimos soñar hoy Dios es nuestro objetivo, y el perdón, el medio por el que nuestras mentes por fin regresan a Él.



Y así es Padre nuestro, como queremos llegar a ti por el camino que Tú has señalado. No tenemos otro objetivo que oír Tu Voz y hallar el camino que Tu sagrada Palabra nos ha señalado.


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Dios es mi único objetivo hoy.



11. l Hijo que Dios creó sigue siendo tan libre como Dios lo creó. 2Renació en el mismo instante en que eligió morir en vez de vivir. 3¿Y te negarías ahora a perdonarlo porque cometió un error en un pasado que Dios ni siquiera recuerda y que no existe? 4Estás ahora oscilando entre el pasado y el presente. 5A veces el pasado te parece real, como si fuese el presente. 6Oyes voces del pasado y luego dudas de que las has oído. 7Eres como alguien que aún tiene alucinaciones, pero que no está seguro de lo que percibe. 8Ésta es la zona fronteriza entre los dos mundos, el puente entre el pasado y el presente. 9Aquí todavía ronda la sombra del pasado; sin embargo, se vislumbra ya la luz del presente. 10Una vez que esta luz se ve, es imposible olvidarse de ella. 11Y esa luz te rescatará del pasado y te conducirá al presente, donde realmente te encuentras.

14. Perdona el pasado y olvídate de él, pues ya pasó. 2Ya no te encuentras en el espacio que hay entre los dos mundos. 3Has seguido adelante y has llegado hasta el mundo que yace ante las puertas del Cielo. 4Nada se opone a la Voluntad de Dios ni hay necesidad de que repitas una jornada que hace mucho que con­cluyó. 5Mira a tu hermano dulcemente, y contempla el mundo donde la percepción de tu odio ha sido transformada en un mun­do de amor. (TEXTO 26.V.11,14)



Alcanzar el objetivo que nos presenta la lección de hoy, y observarlo como lo más importante en nuestra vida nos permite alcanzar todo lo que deseamos, porque es en Unidad con Dios que liberamos las limitaciones que creemos que tenemos, es esto lo que nos permite caminar libremente, sin las ataduras del ego, sin proyectar culpas, sin miedo, perdonándonos los errores, haciendo a un lado los juicios. Cuando logramos descubrir que cuando permanecemos unidos a nuestro Padre se facilita todo, es cuando aceptamos humildemente que no tenemos necesidad de algo más, que ya tenemos todo, que nada nos falta, que no hay nade que temer.



En este mundo irreal del sueño de pesadilla no contamos con otros recursos disponibles para unirnos a Dios, para poder regresar a nuestra Fuente, para ascender a la Luz, para llegar a la Unidad, para liberarnos de la culpa y el miedo, para recuperar la fortaleza perdida, para lograr la felicidad y la paz anhelada, que el perdón liberador, un perdón en el que primero aceptamos que nadie nos ha hecho nada porque todo nos lo hicimos nosotros mismos, porque fuimos nosotros los que primero aceptamos a las personas en nuestra vida, las invitamos a participar en ella, les dimos permiso para irrumpir en nuestro templo.





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Re: Lecciones de Un Curso de Milagros

Notapor Betina Arredondo-Olivo el Sab Sep 13, 2008 1:57 pm

Lección 257

Que no me olvide de mi propósito.


Si me olvido de mi objetivo no podré sino estar confundido e inseguro acerca de quién soy, y así, mis acciones no podrán sino ser conflictivas. Nadie puede estar al servicio de objetivos contradictorios, y servirlo bien. Tampoco puede desenvolverse sin que se abata sobre él una profunda angustia y depresión. Resolvamos hoy, por lo tanto, recordar lo que queremos realmente, para así unificar nuestros pensamientos y acciones de manera que tengan sentido y para llevar a cabo únicamente lo que Dios quiere que hagamos este día.



Padre, el perdón es el medio que Tú has elegido para nuestra salvación. No permitas que nos olvidemos hoy de que no tenemos otra voluntad que la Tuya. Y así, nuestro propósito tiene asimismo que ser el Tuyo si queremos alcanzar la paz que Tú has dispuesto para nosotros.



Que no me olvide de mi propósito.



1. Cualquier cosa en este mundo que creas que es buena o valiosa, o que vale la pena luchar por ella, te puede hacer daño y lo hará. 2No porque tenga el poder de hacerlo, sino únicamente porque has negado que no es más que una ilusión, y le has otor­gado realidad. 3Y así, es real para ti 4y no algo que no es nada. 5Y al percibirse como real se le abrieron las puertas al mundo de las ilusiones enfermizas. 6Toda creencia en el pecado, en el poder del ataque, en herir y hacer daño, en el sacrificio y en la muerte, ha llegado a ti de esa manera. 7Pues nadie puede otorgarle realidad a una sola ilusión y escaparse del resto. 8Pues ¿quién podría ele­gir quedarse sólo con aquellas ilusiones que prefiere y, al mismo tiempo, encontrar la seguridad que sólo la verdad puede confe­rir? 9¿Quién podría creer que todas las ilusiones son iguales y, al mismo tiempo, mantener que una de ellas es mejor que las demás?

2. No vivas tu mísera vida en soledad, con una ilusión como tu único amigo. 2Ésa no es una amistad digna del Hijo de Dios ni una que pueda satisfacerle. 3Dios le ha dado, por lo tanto, un Amigo mejor, Uno en Quien reside todo el poder de la tierra y del Cielo. 4Esa ilusión que tú consideras tu amigo te oculta la gracia y majestad de Aquél, e impide que le des la bienvenida con los brazos abiertos a Su amistad y a Su perdón. 5Aparte de Él no tienes amigos. 6No busques otro amigo para que ocupe Su lugar. 7No hay ningún otro. 8Lo que Dios dispuso no tiene substi­tuto, pues, ¿qué ilusión podría reemplazar a la verdad? (TEXTO 26.VI.1-2)



No existe más objetivo y meta en esta vida que aceptar la Voluntad de Dios, aceptar humildemente Su Plan de Salvación, porque todo lo demás solo nos conduce a la confusión que el ego nos enseña. El tesoro del perdón nos libera y nos regresa a la bendición de Dios, nos conduce hacia nuestro propósito en esta vida: el regreso seguro a nuestra Fuente Divina, a recuperar los dones regalados por nuestro Padre, recuperar la memoria perdida en la que quedó olvidado quiénes somos: el siempre santo Hijo de Dios.



Si modificamos nuestras elecciones y decisiones, y aceptamos el perdón que el Espíritu Santo nos ofrece a través de Sus enseñanzas, podemos regresar a la realidad de la Creación, a la Fuente de todo ser y vida que es el Padre, y en Cuya Paternidad se establece la existencia de Su Hijo, Cristo, recordando en este proceso que la esencia de Dios es espíritu, el cual se comparte con toda la creación y cuya Unidad es el estado del Cielo. Un estado mental en el cual, a través del perdón, el mundo de la percepción se libera de las proyecciones de culpa que habíamos puesto sobre él, y así, es la mente la que cambia, no el mundo, y vemos a través de la visión del Cristo, la cual bendice en lugar de condenar. Es el sueño feliz del Espíritu Santo, fin de la Reparación , al deshacer nuestros pensamientos de separación.



Nada real puede ser amenazado Nada irreal existe En esto radica la paz de Dios
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